San Sebasti├ín ­čôĚ
San Sebasti├ín ­čôĚ

San Sebasti├ín ­čôĚ

 

Donde el mar peina al viento. Y parece que, rebelde, se enfada. El oleaje golpea con rabia y la lluvia no cesa. Me calo hasta el ├║ltimo hueso. Me llueve hasta en el alma. O ya ven├şa mojada de casa, tal vez. Camino sola por las calles de la ciudad. Tiovivos solitarios que esperan, resignados, a que escampe. Hojas marchitas que se saben acabadas. Bancos que parecen desafiar a tus pies cansados. Hortalizas mojadas, rojas como tus latidos, verdes como el olvido. Y San Sebasti├ín me reconforta de alg├║n modo. Me sacude, me sumerge, me mata. Y sigo caminando. Y entiendo lo que intenta decirme. Sonr├şo. Clic.

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