Viajar a Japón con un bebé: guía real (y sin filtros)
Viajar a Japón con un bebé: guía real (y sin filtros)

Viajar a Japón con un bebé: guía real (y sin filtros)

Viajar a Japón con un bebé genera muchas dudas. Japón es un destino fascinante, pero también lejano, diferente, con una manera muy particular de ser y de hacer las cosas, algo que cuando viajas con un bebé puede llegar a intimidar y a llevarnos a plantearnos preguntas como: ¿Será cómodo? ¿Encontraremos pañales? ¿Nos mirarán raro si llora? ¿Será complicado movernos?

Después de varias semanas recorriendo el país con nuestra hija, podemos decirlo claro: Japón es uno de los países completamente baby-friendly y un destino ideal para un primer viaje largo con un bebé. No como destino turístico, sino por cómo está pensado el día a día.

En este artículo te contamos nuestra experiencia real viajando por Japón con un bebé, con lo bueno, lo menos bueno y lo que nos sorprendió muchísimo.

⚠️ Este post está enfocado en viajar a Japón con bebés de más de 6 meses.
Si buscas consejos generales sobre volar, porteo o alimentación, los contamos aquí 👉 Viajar con un bebé (más de 6 meses).


¿Es Japón un país baby friendly?

Sí. Muchísimo. Sobre todo en un sentido práctico, que para nosotros es lo más valioso.

Japón es un país donde las infraestructuras están pensadas para familias y el respeto social por la infancia es real, no solo teórico. En ningún momento nos sentimos incómodos por viajar con nuestra hija, más bien al contrario, recibimos sonrisas, paciencia, curiosidad y mucha ayuda silenciosa.

Los japoneses rompen un poco su coraza cuando hay un bebé cercano y su actitud hacia el extranjero cambia radicalmente. Esto lo sabemos bien porque ya habíamos viajado a Japón con anterioridad, sin hijos, y hemos vivido ambas experiencias.


Pañales, potitos y leche de fórmula en Japón (esto es importante)

Aquí viene una de las grandes sorpresas —y uno de los puntos donde más conviene informarse antes de viajar—. Antes de irnos a Japón tratamos de informarnos sobre el tema, pero solo encontramos respuesta genéricas. Nuestra intención es facilitar al máximo el trabajo en terreno, porque sabemos lo importante que es el tiempo cuando se viaja con un bebé y no verse envuelto en búsquedas eternas por la ciudad. Imagino que tú, como nosotros, querrás ir a tiro hecho. Pues sigue leyendo.

Pañales

En Japón no se compran pañales en supermercados normales como en España. Esto es lo primero que nos chocó. También te decimos que los supermercados normales no son nada fáciles de localizar, al menos a simple vista. Suelen estar en los sótanos de los edificios comerciales, sobre todo en las grandes ciudades. Vamos, que no te vas a encontrar con ellos casualmente por la calle.

Los pañales los encontrarás principalmente en farmacias grandes.

Nuestra recomendación clara:
👉 Welcia
Es la cadena con más variedad y mejores precios. Basta con buscar Welcia en Google Maps.

Hay otras farmacias que tienen, pero ojo porque no todas. Por ejemplo, en las Matsumoto Kiyoshi, que son las más frecuentes, no tienen. La IA te va a decir que sí (a nosotros nos pasó), pero os aseguramos que entramos en muchas y no vimos ni uno en ninguna.

También vimos pañales en algún Don Quijote, pero no estaban en todos ni había mucha variedad (solo tenían los de tipo pantalón), además bastante más caros que en las farmacias. Eso sí, para salir del paso te sirve.

Los pañales japoneses son de muy buena calidad y bastante absorbentes. El precio es similar al de España. Eso sí, ten en cuenta que allí son muy frecuentes los pañales de tipo pantalón, por lo que te recomendamos que traduzcas la información del paquete antes de comprarlos, no vaya a ser que te lleves una sorpresa al abrirlos. Nuestra marca preferida fue Pampers, muy buena calidad y gran absorción.


Leche de fórmula

Este punto nos generaba bastante inquietud.

En Japón no se sigue exactamente la misma normativa que en Europa, hay muchas marcas locales, y no todas se parecen a lo que usamos en casa.

Después de investigar, traducir etiquetas y comparar ingredientes, llegamos a esta conclusión:

👉 La marca más similar a las fórmulas europeas es Meiji

La encontrarás tanto en polvo como en tabletas.

No es tan intuitivo como comprar Almirón o Blemil, pero una vez sabes qué buscar, no es complicado. Las tabletas son bastante prácticas porque basta con ponerlas en el biberón y añadir agua hirviendo, pero salen bastante más caras que los botes de polvo tradicionales. Nosotros las encontramos también en Welcia y, curiosamente, en la farmacia del aeropuerto de Osaka.


Potitos y comida infantil

Los potitos tampoco son tan fáciles de localizar como en Europa. Nuevamente, se encuentran en farmacias grandes y no en los supermercados, como estamos acostumbrados aquí.

Conviene traducir siempre los ingredientes, porque en Japón es muy habitual el uso de soja, un ingrediente problemático porque es un alérgeno y es posible que tu bebé a esa edad aún no lo haya probado… y no te apetezca que lo descubra en pleno viaje.

Nosotros encontramos varias marcas de potito, pero los que más le gustaron a nuestra peque fueron estos con diferencia. Vienen en tarritos pequeños y, como puedes ver, el precio es muy similar al de España. Tenían los ingredientes más «occidentales» que vimos: batata y calabaza, pollo y arroz, carne y zanahoria… El número que veís en verde son los meses a partir de los cuáles se pueden tomar.

Tienen otros que vienen en bolsas, pero la verdad es que a la niña no le gustaron nada.

Como alternativa, Japón lo pone muy fácil con comida “real”. Es muy frecuente encontrar arroz blanco como acompañamiento en todos los restaurantes, pero también suelen tener huevo duro (que podréis ver hasta en los konbinis), al igual que la batata asada, que suele estar en los 7-Eleven. Y, por supuesto, fruta. Lo más fácil de encontrar son los plátanos, porque en todos los konbinis suelen tener, pero en los supermercados hay de todo: mandarinas, peras, manzanas…


Salas de lactancia y baños públicos: una maravilla

Esto merece un apartado propio porque, a nuestro juicio, es lo mejor de Japón y lo que realmente marca la diferencia en un viaje en familia.

Las salas de lactancia en Japón son espectaculares: limpias, tranquilas, bien señalizadas y, sobre todo, muy frecuentes. Las vais a encontrar en todas partes: centros comerciales, estaciones de tren, autobús y metro, parques públicos, edificios, monumentos, museos… No tienen pérdida y las vais a reconocer muy fácilmente.

Suelen tener un sofá o una silla, un cambiador que además suele estar espectacularmente limpio, un lavabo y un microondas. En algunas incluso puedes encontrar esterilizador, máquina de agua caliente y pañales y toallitas (mira en los armarios). Una maravilla.

Además, en todos los baños públicos hay sillitas para dejar al bebé mientras utilizas el baño. Algo tan sencillo… y tan poco habitual en otros países. Nos parecieron una maravilla, aunque es verdad que prácticamente no los utilizamos porque nos turnábamos para ir al baño, ciertamente en un apuro te viene genial tener dónde dejar al bebé mientras vas al baño. Un diez para los japoneses, ojalá se extienda esta costumbre.


Transporte en Japón con bebé: eficiente, pero con matices

Moverse por Japón con un bebé es viable y cómodo, pero tiene sus particularidades y no todo es idílico.

Trenes

Los trenes son puntuales, limpios, espaciosos y con prioridad real para familias. Viajar en tren con una bebé fue, en general, una experiencia muy positiva.

Eso sí, en las estaciones grandes puede llegar todo a ser un poco caótico, ya que la señalización no es el fuerte de los japoneses. Por ejemplo, en la de Kyoto nos resultó complicadísimo encontrar la forma de salir al otro lado de las vías, porque no había indicaciones en ninguna parte. Y estar dando vueltas con un bebé, maletas, carrito… en fin, es bastante estresante.

Metro

Aquí es donde se complica un poco:

  • no todas las estaciones están bien señalizadas para carritos

  • los ascensores existen, pero a veces están escondidos

  • algunas conexiones son largas y confusas

👉 Nosotros optamos por porteo y una silla de viaje ligera, que podía cargarse entre dos personas (con la niña) sin mucho esfuerzo.  Nos dio muchísima más libertad y menos estrés.

Es posible configurar la aplicación de Google Maps para evitar las escaleras, pero muchas veces esto implica dar rodeos enormes. Eso sí, los ascensores suelen se prioritarios para carritas y sillas de ruedas.


Comer fuera con un bebé en Japón

Japón tiene normas culturales claras, pero viajar con un bebé no es un problema.

Cosas a tener en cuenta:

  • no se come caminando por la calle

  • los restaurantes suelen ser pequeños

  • se espera cierta calma

  • no es habitual ver tronas, aunque en algunos sitios sí tienen

Con todo, la verdad es que no nos encontramos ni una sola mala cara y al final nos fuimos apañando. Muy socorridos los combinis (7-Eleven, FamilyMart), donde es facilísimo comer algo rápido y de calidad. La batata asada, el arroz y algunos platos sencillos fueron grandes aliados.


Dormir en Japón con un bebé: lo que aprendimos

Las habitaciones en Japón suelen ser pequeñas, incluso en hoteles buenos. Esto no es malo, pero hay que saberlo porque un bebé requiere bastante espacio, más a esa edad a la que ya empiezan a querer gatear y moverse.

Nuestra experiencia:

  • los apartamentos funcionan mejor que muchos hoteles

  • el futón es muy cómodo para colecho

  • algunos ryokan tradicionales no son lo más práctico con bebé

👉 Si quieres leerlo en detalle, aquí lo explicamos todo:
Cómo elegimos alojamientos en Japón (y qué evitar viajando con bebé)


Seguro de viaje para viajar a Japón en familia

Si has leído nuestra comparativa de seguros de viaje, seguramente tengas bastante más claro qué seguro vas a elegir para tu viaje a Japón. Nosotros siempre recomendamos viajar con seguro de viaje y de cancelación, ya que nunca sabes qué te va a suceder. El seguro de viaje nunca hemos tenido que utilizarlo, la verdad, pero el de cancelación lo hemos necesitado ya en dos ocasiones y os aseguramos que no hay nada que te alivie más cuando te ves forzado a suspender un viaje que saber que vas a recuperar todo tu dinero. Además, normalmente las circunstancias que te llevan a cancelar un viaje no son nada agradables y siempre se agradece quitarse esa preocupación extra de encima.

Para nuestro viaje a Japón nosotros elegimos el seguro de Viaje Tranquilidad de HeyMondo. La verdad es que es difícil competir con esta compañía en cuanto a viajes en familia se refiere, porque al descuento ya habitual por ser lectores del blog (5%) se une un descuento adicional del 15% para familias. Vamos, que se queda un precio espectacular.

Nos gusta, además, que ofrezca asistencia vía WhatsApp (viajando con SIM solo datos es imprescindible), que no sea necesario adelantar dinero e incluye una protección para equipamiento electrónico, como la cámara, que a nosotros nos parece esencial porque viajamos con un equipo fotográfico importante.

Lo que más nos sorprendió viajando por Japón con nuestra hija

Más allá de la logística, lo que realmente nos marcó fue esto:

  • el respeto

  • la calma

  • la normalización de la infancia

  • la ausencia total de juicio

Nuestra hija no fue una “molestia” en ningún momento. Fue simplemente una más.

Viajar por Japón con ella nos hizo sentir tranquilos, acompañados y cuidados como familia. Además, nos encantó verla interactuar con los locales, comprobar que el mundo es un lugar mucho más abierto para un niño y que lo que te sueles encontrar es amabilidad a raudales. Fue, sin duda, una experiencia muy positiva que marcó por completo el viaje.


¿Recomendamos viajar a Japón con un bebé?

Sin ninguna duda: .

Japón no es un destino complicado con un bebé.
Es diferente.
Y cuando entiendes cómo funciona, se convierte en uno de los viajes más agradables que puedes hacer en familia.

Viajar con un bebé no es más difícil.
Es distinto.
Y en Japón, sorprendentemente, es incluso más fácil de lo que imaginábamos.

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