Oceanía siempre ha sido uno de esos lugares tan remotos que parecen olvidarse cuando se piensa en viajes. Demasiado lejos, demasiado caro, demasiado grandes para recorrerlos en unas vacaciones normales… pero, de repente, nos juntamos con la baja de paternidad y muchas ganas de pasar tiempo en familia, invierno en el hemisferio norte y una idea: descubrir las antípodas. Y, la verdad, es que ha sido todo un acierto y nos parece un viajazo y un destino ideal para ir con niños pequeños. Son países muy cómodos de recorrer, con buenas infraestructuras, extremadamente seguros y muy pensados para las familias.
Te contamos cómo lo hicimos, qué necesitas para viajar a estos países y cómo organizar tu viaje desde nuestra experiencia personal.
Visados y documentación
Para viajar a Australia necesitarás sacar un visado. Existen multitud de visados, según la finalidad de tu viaje. El que nosotros sacamos, y el más adecuado para viajes turísticos de corta duración es el conocido como eVisitor (subclass 651). Es gratuito y permite estancias de hasta 3 meses en el trancurso de un año. Se saca a través de la página web que enlazamos y requiere tener instalado un autenticador en el móvil (nosotros usamos Authenticator). Una vez hecha la solicitud, la respuesta es bastante rápida. En la misma web, podrás ver que tu solicitud ha sido aprobada (Granted) y descargarte el pdf con el visado.
Nueva Zelanda exige disponer de la NZeTA. Lo más cómodo es gestionarlo a través de su APP, ya que además tiene un coste menor (17 NZD). Si lo completas online, tendrá un coste de 23NZD. Nueva Zelanda además exige el pago de un impuesto turístico, el IVL, una tasa de 100NZD por viajero destinada a preservar y mantener sus áreas naturales. La tramitación tarda algo más que la de Australia, unos 2-3 días y puedes ver el estado de tu visado directamente en la app, que también te servirá para acceder al país. Una vez cumplimentado este paso, recibirás un correo con las instrucciones para rellenar un cuestionario online antes de tu viaje.
Además, si planeas conducir por estos países, has de saber que si bien Nueva Zelanda tiene un acuerdo con nuestro país y acepta nuestro carnet de conducir, no sucede lo mismo con Australia. Necesitarás, por tanto, obtener el carnet de conducir internacional (y ojo, porque al parecer son bastante estrictos con el tema y lo revisan las propias compañías de alquiler de vehículos). La solicitud la puedes hacer online, tiene un coste de 10€ y, eso esí, el carnet no te quedará mas remedio que recogerlo en cualquier delegación de la DGT presencialmente. Recuerda que el carnet de conducir internacional tiene una vigencia de 1 año.
Otra recomendación: en ambos países son muy extrictos con las aduanas debido a los altos niveles de bioseguridad que tienen. Lo más seguro y fácil es pasar por la cola de «algo que declarar» y contarles qué llevas, en nuestro caso leche de fórmula y potitos envasados para la niña. Si no declaras nada y te pillan, te puedes enfrentar a multas bastante elevadas.
![]()
Transporte
Vuelos internacionales
Uno de los mayores problemas a la hora de organizar un viaje al otro extremo del mundo, sobre todo cuando se viaja con un bebé, son los vuelos. Estamos hablando de muchas horas de avión y de varias escalas, lo cuál es un auténtico quebradero de cabeza para los padres, lo decimos por experiencia. Después de mirar mucho tiempo, llegamos a la conclusión de que las mejores opciones pasaban por hacer escala en Doha o Abu Dhabi, pero la verdad es que ninguno de los dos destinos nos apasionaban. Son sitios en los que ya hemos estado, no nos gustaron especialmente y, además, eran escalas nocturnas y no lo suficientemente largas como para poder coger un alojamiento y descansar, o diurnas pero bastante cortas (y menos mal, porque nuestro viaje de regreso coincidió de pleno con la guerra del golfo y la cancelación masiva de vuelos). Finalmente, tras mucho mirar y valorar combinaciones, encontramos un vuelo con China Eastern con escala en Shanghai, que es una ciudad que nos encanta y que, además, cogiendo el vuelo con Trip nos daban la opción de disfrutar del Shanghai layover tour de manera gratuita. Básicamente, un tour de 6 horas por la ciudad con todos los desplazamientos incluidos.
Nosotros, tras darle muchas vueltas, decidimos que iríamos y volveríamos desde Australia, aunque la ruta tenga menos sentido, para así acortar el vuelo internacional y ahorrarnos escalas. Además, el precio del vuelo era sustancialmente más bajo, aproximadamente unos 400€ menos por persona que volando a Nueva Zelanda y regresando desde Australia.
Vuelos internos
Nosotros hicimos cuatro vuelos internos: ida y vuelta desde Melbourne a Ayers Rock (con Virgin y Jet), ida a Christchurch desde Melborune y regreso a Sidney desde Auckland, ambos con Qantas Airways, compañía que recomendamos encarecidamente. Volar de Australia a Nueva Zelanda no es especialmente caro, pero tampoco es barato. Aproximadamente pagamos unos 200€ por persona y trayecto.
No hay vuelos directos de Ayers Rock a Christchurch, así que puestos a hacer escala, pensamos que tenía más sentido ir y volver desde Melbourne porque el precio bajaba y, además, nos permitía dejar parte del equipaje en una consigna y no tener que pagar equipaje adicional.
Para volar entre islas en Nueva Zelanda optamos por Air New Zealand. La alternativa es ir en ferry, pero nos sumaba bastantes horas de carretera y no queríamos meterle tantas horas de coche a la peque, que ya bastante.
Como siempre, todos los vuelos tanto internacionales como nacionales los cogimos a través de Trip.
Coche de alquiler
La parte más problemática llegó con Uluru, el gran quebradero del viaje. Resulta que en Uluru únicamente opera una agencia de alquiler de coches: Hertz. Lo hace bajo su propio nombre, Dollar o Thrifty… pero realmente es lo mismo. Intentamos reservar con los tres y siempre nos encontrábamos el mismo mensaje de respuesta: no disponemos de sillas infantiles (aunque aparezcan en su web como disponibles). Esto fue verdaderamente problemático y barajamos muchas opciones: alquilarla al llegar a Australia, comprar una silla de segunda mano y llevarla desde aquí, desplazarnos en el autobús Hop on Hop off por Uluru…
![]()
Lo de alquilarla en Australia se autodescartó porque las compañías de alquiler no permiten llevarla en avión y no existe ninguna empresa que alquile en Ayers Rock (Uluru). La idea del autobús, aunque era la más sencilla, no nos terminaba de convencer por dos razones: la primera es que es bastante caro, el doble que un vehículo de alquiler, la segunda es que los horarios son programados. Básicamente hacen varias salidas al día, previamente estipuladas y no existe ningún tipo de margen de improvisación. Esto con un bebé es problemático por muchas razones que cualquier padre o madre podrá imaginar, pero sobre todo nos quitaba la posibilidad de poder ver Uluru desde el mirador que hay habilitado para coches, desde la comodidad del aire acondicionado del vehículo. En pleno verano australiano, esto podía implicar quedarnos sin ver Uluru. Así que al final nos decantamos por llevar una silla desde aquí. Normalmente las compañías permiten llevar un asiento de coche infantil facturado, pero aún así lo confirmarmos con China Eastern y con Virgin, ya que tendríamos que arrastrar la silla durante dos vuelos. También, importante, la normativa australiana no es como la española: allí las sillas tienen que llevar top tether.
Cuando estábamos totalmente decididos y a punto de comprar una silla de segunda mano para llevarnos, nos escribieron de Discover Cars. Hertz les había confirmado una silla para nuestra reserva. Nos fuimos tan tranquilos y sin silla.. para encontrarnos al llegar que no había ninguna silla asociada a nuestra reserva. Por suerte, nos atendió la persona más amable de Australia y nos dijo que tenía una silla en el almacén disponible de casualidad, porque suelen estar siempre reservadas. Nos solucionó la papeleta y, además, nos hizo un upgrade por el disgusto que nos llevamos.
Para Melbourne optamos por Apex, recomendación de nuestros amigos de Disfrutando el Viaje y, la verdad, con bastante mejor precio que cualquier otra compañía de alquiler de la zona. Y encima el asiento infantil gratuito. No tuvimos ninguún problema con ellos y fue el mejor coche y la mejor experiencia de alquiler de todo el viaje.
Para el resto de alquileres (Ayers Rock, isla norte de Nueva Zelanda e isla sur) optamos por Discover Cars, con los que ya alquilamos en Noruega. En la isla sur tuvimos un problema porque se olvidaron la silla infantal y como recogíamos fuera de horario, nos tocó ir en taxi al hotel y pasar a recoger la silla al día siguiente. Se disculparon, asumieron el error, nos pagaron y el taxi y nos devolvieron el dinero del alquiler de la silla. La empresa se llama Bargain Car Rentals. En la isla norte la compañía de alquiler era Speedy Rentals. Nos recogieron casi dos horas tarde en el aeropuerto, no ofrecieron ni una mísera explicación, nos dieron un coche muy diferente al que habíamos reservado y, en definitiva, la experiencia fue nefasta.
Entradas y excursiones
Para viajar a Nueva Zelanda, sobre todo en temporada alta como nosotros, es necesario tener en cuenta que los lugares turísticos pueden llenarse. Sobre todo sitios tan famosos como Hobbiton, que agotan entradas a meses vista. Nosotros casi nos quedamos sin poder ir por esto, así que recomendamos encarecidamente que reservéis todas las excursiones y visitas que queráis hacer con antelación. Nosotros lo hicimos a través de Get Your Guide porque permite cancelar hasta el día de antes y además los precios son los mismos que en taquilla. Esto nos vino muy bien, por ejemplo, para Milford Sound, ya que encontramos una oferta de última hora y pudimos cancelar los tickets que ya teníamos reservados y ahorrarnos así un dinero.
Itinerario
Tras darle muchísimas vueltas y valorar mucho qué podíamos ver y qué no con la niña, qué zonas tenían sentido y qué zonas no lo tenían por el clima que nos esperaba en febrero y, sobre todo, qué lugares queríamos ver y nos hacían más ilusión. Aquí ganaron por goleada Hobitton, como buenos fans de ESDL y Uluru, aunque ciertamente no es la mejor época del año para ir. Descartamos la zona norte de Australia por dos razones: es temporada de tifones y hay riesgo de dengue, una enfermedad de la que los bebés no pueden vacunarse y que si se contrae reviste bastante gravedad, según hablamos con la Unidad del Niño Viajero de La Paz. (Y menos mal que descartamos la zona porque durante nuestra estancia precisamente hubo un tifón bastante fuerte y tuvieron inundaciones serias).
Finalmente, la ruta nos quedó tal que así:
- Días 1 y 2: Vuelo de ida con escala en Shanghái.
- Día 3: Melbourne.
- Días 4 y 5: Great Ocean Road.
- Días 6 y 7: Phillip Island.
- Días 7, 8 y 9: Uluru.
- Día 10: Christchurch.
- Día 11: Lago Tekapo.
- Día 12: Aoraki. Mt. Cook
- Día 13: Wanaka.
- Día 14 y 15: Te Anau.
- Día 16: Milford Sound.
- Día 17: Queenstown
- Día 18: Fox Glacier.
- Día 19: Arthur’s pass.
- Día 20, 21 y 22: Rotoura.
- Día 23: Taupō.
- Día 24: Hobbiton.
- Día 25: Auckland.
- Días 26 a 30: Sydney.
- Días 31 a 33: Vuelo de regreso con escala en Shanghai.