La Costa del País Vasco es una de las más bellas del norte de España: acantilados impresionantes, pueblos marineros con sabor auténtico y playas donde se respira surf y tradición.
En esta guía te proponemos una ruta por los pueblos costeros más bonitos de Guipúzcoa —Hondarribia, Pasaia, Orio, Zarautz, Getaria y Zumaia—, ideal para disfrutar en familia, incluso viajando con un bebé, ya que combina paseos tranquilos, buena gastronomía y planes culturales.
Hondarribia, casas de colores y pintxos
Hondarribiaes un pueblo costero de Guipúzcoa que combina a la perfección patrimonio medieval, tradición marinera y gastronomía de primer nivel. Cuenta con un casco histórico amurallado que es una maravilla, de hecho es uno de los mejor conservados del País Vasco. Destaca la Puerta de Santa María, el acceso principal, y la Plaza de Armas, presidida por el antiguo Castillo de Carlos V (hoy Parador Nacional).
Hondarribia fue plaza fuerte en la Edad Media y sufrió numerosos asedios, especialmente en las guerras con Francia. Sus murallas sobrevivieron al famoso asedio de 1638: en el verano de 1638, durante la Guerra de los Treinta Años, Hondarribia fue sitiada por un ejército francés de unos 27.000 hombres, muy superior a los apenas 4.000 defensores que resistían dentro de las murallas. El asedio duró más de dos meses, con bombardeos continuos y hambre en la villa, pero finalmente el 8 de septiembre —día de la Virgen de Guadalupe, patrona del pueblo— los defensores lograron rechazar el ataque con la ayuda de refuerzos españoles. La victoria se vivió como un milagro y quedó grabada en la memoria colectiva: desde entonces, cada 8 de septiembre Hondarribia celebra el Alarde, un desfile popular en el que se recuerda la resistencia heroica de la villa.
Durante siglos, la villa fue conocida oficialmente como Fuenterrabía, nombre castellano que aparece ya en documentos medievales y que deriva de “fuente de la ría” o “fuente del Bidasoa”. Sin embargo, en euskera siempre se usó el topónimo Hondarribia, que significa “vado de arena” (hondar = arena, ibi = vado, -a = artículo), en referencia al paso natural que existía en la desembocadura del Bidasoa hacia Hendaya.
En 1980, con el auge de la recuperación de la lengua y cultura vascas tras el franquismo, el ayuntamiento aprobó sustituir oficialmente el nombre castellano de Fuenterrabía por el euskérico Hondarribia. Desde entonces, ese es el nombre oficial en toda la documentación y señalización, aunque todavía hoy mucha gente, sobre todo de generaciones mayores o de fuera de Euskadi, sigue llamándola Fuenterrabía.
Todavía podrás ver el antiguo nombre escrito en algunos souvenirs o lugares del pueblo, si te fijas. Te recomendamos recorrerlo sin prisas, empezando por la zona de la muralla y la parte más alta de la ciudad para después bajar hasta el barrio pesquero, de casitas bajas y humildes hoy reconvertidas en bares y tiendas de souvenirs. Si quieres comer bien, pásate por este lugar y disfruta de sus increíbles y premiados bocadillos.
Pasaia, un puerto entre acantilados
Pasaia es uno de los puertos más pintorescos de la costa guipuzcoana y, a pesar de su reducido tamaño, tiene una importancia histórica enorme. Se asienta en una estrecha bahía natural rodeada de montañas, lo que le dio siempre un carácter estratégico y marinero. El municipio se divide en varios distritos —San Pedro, San Juan (Pasai Donibane), Antxo y Trintxerpe—, pero los más visitados son San Juan y San Pedro, dos barrios unidos por una pequeña barca que cruza la ría en apenas un minuto.
El encanto de Pasai Donibane está en sus casas coloridas alineadas frente al mar, sus balcones de madera repletos de flores y sus estrechas calles empedradas donde parece que el tiempo se detuvo. Aquí vivieron ilustres personajes como Víctor Hugo, que quedó fascinado por el lugar durante su estancia en 1843, algo que aún se recuerda en la Casa Museo dedicada al escritor. Al otro lado, en Pasai San Pedro, se encuentra Albaola, la Factoría Marítima Vasca, un espacio único donde se está reconstruyendo a mano un galeón ballenero del siglo XVI: una visita ideal para familias y amantes de la historia naval.
Históricamente, Pasaia fue puerto ballenero y astillero de referencia en la Edad Moderna, desde donde partían barcos hacia Terranova en busca de cetáceos. Más tarde, su bahía sirvió de resguardo a navíos de guerra y mercantes por ser uno de los fondeaderos más seguros del Cantábrico. De ahí que conserve un aire marinero auténtico que todavía hoy se respira en sus muelles y tabernas.
El nombre Pasaia deriva del latín passus (paso), en referencia al estrecho canal que conecta la bahía con el mar abierto. Un paso angosto que todavía hoy impresiona cuando entras en barco y ves cómo los acantilados se cierran a ambos lados.
Te recomendamos recorrerlo con calma: pasear por las callejuelas de Donibane, tomar la barca a San Pedro y terminar la jornada en alguno de sus bares probando pescado fresco a la parrilla. Pasaia no tiene la fama de Hondarribia o San Sebastián, pero su autenticidad marinera lo convierte en una de las paradas más especiales de la costa vasca.
Consejo: aunque el pueblo se puede recorrer en carro, y gran parte del sendero que bordea la costa también, te recomendamos el porteo para que puedas extender tu paseo sin límites y disfrutar de las maravillosas vistas que ofrece,
Orio, surf y pescado a la parrilla
Orio es un pequeño pueblo pesquero de la costa guipuzcoana que combina tradición marinera, gastronomía de prestigio y un ambiente cada vez más ligado al surf. Situado en la desembocadura del río Oria, su identidad está marcada por el mar y las traineras, ya que es una de las cunas del remo vasco, con gran rivalidad deportiva frente a pueblos vecinos como Zarautz o Hondarribia. Si te fijas en los balcones de las casas, verás multitud de banderas animando a los equipos locales.
El casco histórico conserva el aire de villa marinera, con calles estrechas y casas tradicionales, pero la vida gira en torno al puerto y a la playa de Antilla, donde conviven familias que disfrutan del paseo marítimo con surfistas que buscan las olas del Cantábrico. Si quieres conocer la esencia de Orio, basta con acercarse a su puerto pesquero al atardecer, cuando aún se descargan barcos y se respira el olor a salitre.
Uno de los grandes atractivos de Orio es su gastronomía: aquí la merluza a la parrilla es un auténtico icono. En los asadores del puerto podrás degustarla cocinada a la brasa en su punto justo, una tradición que ha dado fama al pueblo en toda Euskadi.
Su nombre, Orio, procede del río Oria que lo atraviesa, y en euskera hace referencia a la desembocadura fluvial. Hoy es un destino tranquilo, ideal para una parada corta en una ruta costera: un paseo por el casco, un rato de playa y, por supuesto, una comida memorable frente al mar.
Zarautz, la meca del surf
Zarautz es sinónimo de playa, surf y buen ambiente familiar. Con sus más de 2,5 kilómetros de arena, presume de tener la playa más larga del País Vasco, conocida tanto por su oleaje —que atrae a surfistas de todo el mundo— como por su paseo marítimo, perfecto para caminar con carrito de bebé, correr junto al mar o disfrutar de un atardecer con vistas al Cantábrico. El centro del pueblo conserva su aire tradicional, con casas señoriales y plazas llenas de vida, mientras que en verano se llena de terrazas, bares y chiringuitos donde se mezcla la cultura del pintxo con la modernidad del surf.
Históricamente, Zarautz fue lugar de veraneo de la nobleza y la burguesía vasca, algo que todavía se nota en los palacetes y villas que bordean la playa. De hecho, la reina Isabel II y la reina María Cristina pasaron aquí largas temporadas en el siglo XIX. Hoy, sin embargo, el gran reclamo es su oferta gastronómica: desde bares de pintxos hasta restaurantes de renombre como el de Karlos Arguiñano, cuya terraza se abre directamente al mar.
Zarautz combina tradición y modernidad: un lugar donde puedes pasar un día completo entre surf, historia, gastronomía y paseo marítimo. Y, como curiosidad, está unido a Getaria por un precioso paseo costero que se puede hacer a pie junto al mar, una de las caminatas más bonitas y fáciles de la costa vasca.
Getaria, el pueblo del txakoli
Getaria es uno de los pueblos con más carácter de la costa vasca: un pequeño puerto pesquero encajado entre el Cantábrico y el Monte San Antón, conocido popularmente como “el ratón de Getaria” por su forma inconfundible. Pasear por su casco antiguo, con calles empedradas, balcones llenos de flores y olor a parrilla, es sumergirse en la esencia marinera vasca. En el puerto todavía se descargan barcos y, al mismo tiempo, se asan sardinas y chipirones en las brasas de los restaurantes, un ritual que define la identidad del lugar.
Pero Getaria también es historia: aquí nació Juan Sebastián Elcano, el primer navegante en dar la vuelta al mundo en 1522. Su estatua preside el paseo marítimo, recordando la importancia de este pequeño pueblo en la historia universal. Si entráis en la Iglesia, encontraréis un escrito que recuerda este hecho. Además, Getaria es cuna del modisto Cristóbal Balenciaga, al que se rinde homenaje con un moderno museo que atrae visitantes de todo el mundo.
Otro de sus grandes tesoros es el txakoli, el vino blanco con denominación de origen que se produce en las laderas que rodean el pueblo. Una copa de txakoli, acompañada de pescado fresco a la parrilla, es la forma perfecta de cerrar una visita.
Getaria, con su mezcla de mar, historia y gastronomía, es parada obligada en cualquier ruta por la costa vasca, y un lugar donde tradición y modernidad se dan la mano en un entorno incomparable.
Zumaia y el flysch
Zumaia es un pequeño pueblo costero que se ha hecho mundialmente famoso por sus impresionantes acantilados del flysch, un fenómeno geológico único que muestra, como si fueran páginas de un libro abierto, millones de años de historia de la Tierra. Caminar por la playa de Itzurun, con esas murallas rocosas cayendo al mar, es una experiencia sobrecogedora; tanto que incluso ha sido escenario de series como Juego de Tronos.
Más allá de su paisaje, Zumaia conserva un casco histórico con encanto, donde destacan la iglesia de San Pedro Apóstol, de origen gótico, y sus estrechas calles que invitan a pasear sin prisas. Otro rincón imprescindible es la Ermita de San Telmo, encaramada sobre el acantilado, desde donde se tienen unas de las mejores vistas de la costa vasca. Si al llegar a ella sufres un «déjà vu», te damos una explicación: es la iglesia que aparecía en «8 apellidos vascos».
El Geoparque de la Costa Vasca, que une Zumaia con Deba y Mutriku, ofrece visitas guiadas, rutas en barco y un centro de interpretación ideal para familias curiosas que quieran aprender cómo se formaron estos espectaculares acantilados. Y, por supuesto, como buen pueblo marinero, en Zumaia no faltan los bares y restaurantes donde disfrutar de pescado fresco acompañado de una copa de txakoli.
Zumaia es, en definitiva, un lugar donde la naturaleza se convierte en protagonista, perfecto para combinar mar, historia y ciencia en una sola visita.
Consejos prácticos para recorrer la Costa Vasca en familia
Lo más cómodo para moverse entre pueblos es ir en coche, ya que te dará independencia y flexibilidad… eso sí, ten en cuenta que aparcar no siempre es sencillo. En fin de semana, las zonas de playa se ponen hasta arriba si hace buen tiempo, sobre todo en verano. En estos lugares el estacionamiento está regulado y te tocará pagar, además de que tendrás un tiempo limitado para aparcar.
La ruta la puedes hacer perfectamente en un día, pero si te apetece bañarte y disfrutar con calma de las playas y de la costa, te recomendamos un mínimo de 2-3 días, para ir sin prisas. Nos parece una zona ideal de baño porque las playas son preciosas y están muy preparadas, con baños y zonas para lavado de pies.
Nosotros lo hicimos todo con carrito y no tuvimos ningún problema, aunque si te quieres evitar tener que estar buscando rutas aptas, quizás lo más cómodo sea el porteo para no tener que estar evitando escaleras.
Conclusión
La Costa del País Vasco es perfecta para una escapada familiar: combina mar, cultura, gastronomía y paisajes únicos como el flysch de Zumaia. En un recorrido corto puedes disfrutar de algunos de los pueblos más bonitos de Euskadi y vivir la esencia marinera del norte.
Si buscas un viaje completo, puedes enlazar esta ruta con el Valle del Baztán en Navarra o con la Costa Vasca Francesa (Hendaya, Biarritz, Saint-Jean-de-Luz). Nosotros lo hicimos todo estableciendo nuestra base en Irún, con HomeExchange.