Viajar con un bebé de más de 6 meses: todo lo que nos hubiera gustado saber
Viajar con un bebé de más de 6 meses: todo lo que nos hubiera gustado saber

Viajar con un bebé de más de 6 meses: todo lo que nos hubiera gustado saber

Cuando tienes un bebé todo se vuelve nuevo para ti, aunque hayas montado en avión un millón de veces, de repente la inseguridad te atrapa. ¿Cómo será? ¿Qué voy a necesitar? ¿Qué tengo que hacer? Bueno, desde nuestra experiencia viajando y volando con nuestra hija, te vamos a contar todo lo que nos hubiera gustado saber.

¿A partir de qué edad recomendamos viajar con un bebé?

Creemos que la experiencia y necesidades creemos que cambian mucho a partir de los seis meses, cuando el bebé ya puede comer sólidos y utilizar una silla de paseo, este artículo se va a enfocar en bebés de más de 6 meses.

👉Si quieres saber cómo es viajar con un bebé de 3 a 6 meses, lee este otro artículo que escribimos en su momento.

El avión: cómo volar tranquilo con un bebé

Montar en avión puede dar algo de vértigo a muchos padres y madres porque no sabemos cómo lo va a llevar nuestro bebé. ¿Le dolerán los oídos? ¿Se sentirá incómodo? ¿Llorará? ¿Molestará al resto de pasajeros?

Lo más importante: céntrate en tu bebé

Lo primero —y para nosotros lo más importante—: preocúpate única y exclusivamente de tu hijo o hija. Si llora o está molesto, ese es el problema real, no que a un señor de un país aleatorio le impidas echar una cabezada.

Si alguien no tiene empatía suficiente para entender que un bebé no busca incomodar a nadie, el problema no es tu hijo.

Nuestra experiencia volando con bebé

Nuestra experiencia con nuestra hija es bastante positiva. Suele dormir gran parte del tiempo y solo protesta cuando tiene hambre, algo que se soluciona rápidamente con un biberón.

En los aterrizajes, de manera preventiva, solemos darle un biberón o ponerle el chupete. Si das el pecho, lo mismo. Lo importante es que succione, para evitar molestias en los oídos por el cambio de presión.

También solemos llevar algo de entretenimiento: un sonajero o un spinner funcionan muy bien y no ocupan casi espacio. Normalmente llevamos tres juguetitos que vamos rotando y guardando para que siempre le resulten “nuevos”.


Cunas de viaje en vuelos largos

En vuelos largos puedes solicitar una cuna de viaje (bassinet). Ojo: tienen límite de peso y tamaño, y estos varían según  la aerolínea, así que conviene comprobar previamente si servirán para tu bebé.

  • Es un servicio gratuito, pero hay que reservarlo con antelación, normalmente llamando a la aerolínea con al menos una semana. En nuestro caso, nos lo gestionó directamente Trip.

  • Los asientos asociados a la cuna suelen ser más espaciosos, lo que significa más sitio para las piernas y más comodidad.

  • Asegúrate de que viajáis los dos juntos, porque a veces colocan solo a uno con la cuna.

  • La cuna se instala tras apagar la señal de cinturones y se retira antes del aterrizaje.

  • Recomendamos llevar a mano una muselina o sabanita para poner en la cuna, ya que te la darán sin nada o con la típica manta de avión a lo sumo.

Prioridad en aeropuertos cuando viajas con bebé

La mayoría de aeropuertos en los que hemos estado cuentan con cola prioritaria para familias con bebés, tanto en el control de seguridad como en pasaportes (aunque en algunos países solo dejan pasar a un progenitor con el bebé).

El embarque con menores de dos años también suele ser preferente. Si no lo anuncian, pregunta directamente al personal de la aerolínea. Hay familias que prefieren subir al final del embarque, para no tener a los niños tanto tiempo en el avión. Nosotros, al menos a esta edad, preferimos subir los primeros para colocar todo, sentarnos y empezar a dormir a la niña. Si viajas con mucho equipaje de mano, te puede pasar que te toque colocarlo en otro compartimento… y eso si lo que llevas metido son los pañales o biberones, es un problema.


Líquidos y comida para bebé en el avión

Cuando viajas con un bebé puedes llevar toda la comida que necesite, aunque supere el límite de los 100 ml:

  • Biberones preparados

  • Agua hervida

  • Potitos

  • Papillas

Es una normativa internacional, así que no deberías tener problemas. A veces hacen controles aleatorios, pero nada fuera de lo normal. Tampoco tendrás problemas para llevar la leche en polvo, que puedes pasar en el bote original o en bolsas zip (más cómodas y menos aparatosas). Si se lo pides al personal de cabina, también te calentarán la comida.


Silla de paseo y equipaje cuando viajas con bebé

Se permite viajar en cabina con una silla de paseo plegable que cumpla con las medidas de equipaje de mano. Hay varios modelos pensados para esto.

Nosotros, después de investigar mucho, nos decantamos por la GB Pockit Air All Terrain, un carrito diseñado para viajar:

  • Pesa unos 4 kg

  • Plegado ocupa lo mismo que un bolso

  • Se maneja sorprendentemente bien

No es tan cómodo como un carro grande (no se reclina y la cesta es pequeña), pero compensa de sobra por la libertad que ofrece. La compramos de segunda mano, aunque nueva tiene un precio razonable. Estamos encantados con ella.

Además, normalmente puedes llevar:

  • Una bolsa de bebé (comida, pañales, ropa)

  • Una silla facturada (de paseo o de coche)

Algunas aerolíneas permiten incluso una maleta facturada para el bebé, así que revisa bien la política al comprar el vuelo.


Viajar ligero: menos es más

Nuestro consejo es intentar viajar lo más ligero posible. Nos resulta mucho más cómodo llevar mochila, que permite manejar el carrito y tener las manos libres, pero claro estça que también implica cargar más peso a la espalda.

Cuantos menos trastos lleves, mejor. La mayoría de lo que necesitas lo encontrarás en destino: pañales, toallitas, potitos, leche de fórmula…

Recomendamos hacer una pequeña investigación previa para saber dónde comprar lo básico y llevar solo lo necesario para los dos primeros días.
Un truco muy útil es preguntar en el alojamiento o a otras familias con bebés que veas por la calle.


Porteo: un imprescindible para viajar con bebé

Para nosotros, otro objeto imprescindible es la mochila de porteo. Es comodísima y te da una libertad total de movimiento. Sí, cargas con el peso del bebé, pero a cambio puedes acceder a casi cualquier sitio sin depender del carrito.

El carro condiciona más el recorrido. Si el porteo no es lo tuyo, recuerda que Google Maps permite trazar rutas evitando escaleras, algo muy útil en ciudades grandes.

Nosotros utilizamos la Ergobaby Omni Breeze, que nos gusta porque es de un material transpirable perfecto para verano y muy versátil, además nos resulta bastante cómoda. La funda de invierno nos parece imprescindible y de lo mejorcito que hemos comprado, le hemos dado muchísimo uso. Además es repelente de agua. En Japón, como no hacía demasiado frío, la estuvimos utilizando también de saquito para el carro, así que es bastante versátil y te evita llevar otro trasto.

Recomendamos invertir en una buena mochila, que respete la postura natural del bebé, porque si el bebé está incómodo el porteo será imposible… y hasta peligroso. Piensa que te durará años y que la vas a amortizar o, como alternativa, búscala en tiendas de segunda mano. Merece mucho la pena y es una de las compras más importantes que vas a hacer para tu bebé.


Alojamiento cuando viajas con bebé

Nosotros solemos preferir apartamentos, sobre todo por la alimentación complementaria y la comodidad de tener cocina. Nuestra primera opción siempre es Homexchange, ya que ofrece las ventajas de una vivienda habi tual de manera sostenible, algo que valoramos mucho.

Si elegimos hotel, buscamos como mínimo:

  • Hervidor de agua

  • Frigorífico

  • Cama grande para dormir los tres

Algunos alojamientos ofrecen cuna, pero no siempre está garantizado y en ocasiones tiene un coste adicional, aunque no suele ser elevado. El colecho en viaje nos parece práctico y cómodo, y a los bebés suele encantarles.


Botiquín y seguro de viaje

Recomendamos llevar un pequeño botiquín para tu bebé:

  • Dalcy

  • Apiretal

  • Crema de pañal

  • Crema para encías

  • Jabón neutro

Si olvidas algo, no pasa nada: hay bebés en todo el mundo. Con un traductor y paciencia encontrarás lo que necesites. Eso sí, imprescindible viajar con seguro médico.


Alimentación complementaria durante el viaje

Para la alimentación complementaria, tu gran aliado será la fruta. Elige siempre fruta sin abrir y lávala bien. El plátano, por ejemplo, es muy socorrido.

Según el país, puedes darle a probar cosas de tu propia comida. En Asia es habitual encontrar arroz o huevo duro en los menús. En Japón y Corea vimos que muchos 7-Eleven venden batata asada, perfecta para bebés. Simplemente asegúrate de que no lleva sal, ya que los bebés no pueden tomarla.

Y, por supuesto, siempre tienes la opción de potitos y papillas preparados. En los supermercados se encuentran sin problemas, pero es recomendable que traduzcas la etiqueta de los ingredientes con Google Translator antes de comprarlos. Suele ser intuitivo, pero no en todos los países se siguen las mismas directrices que en España. Por ejemplo, en Japón es muy típico que los potitos lleven soja.

Potitos japoneses

Japón y Corea con un bebé

El tema de los pañales y la comida para tu bebé no es tan sencillo como a priori podría parecer. No en todos los países este tipo de productos se venden en los mismos lugares. Por ejemplo, en Japón no encontramos potitos ni pañales en los supermercados. Los tienen normalmente en las farmacias, aunque no en todas, y vimos también algo en un Don Quijote (aunque solo en uno, en el resto no encontramos). Para nosotros, la cadena de farmacias Welcia es la opción ganadora: es la que tiene más opciones y los mejores precios. La encontrarás fácilmente poniendo Welcia en Google Maps. La leche de fórmula no es tampoco un asunto sencillo: las marcas europeas siguen una formulación muy estricta y, en realidad, te da igual una que otra porque todas tienen los mismos ingredientes (luego ya algún añadido extra que unas llevan y otras no siempre hay para justificar precios). En Asia esto no es así y además tienen marcas propias. Después de investigar mucho, traducir y leer, llegamos a la conclusión de que la marca más similar a las que tenemos aquí es Meiji. La encontrarás en formato leche en polvo y tabletas.

En Corea, sin embargo, no encontramos nada en las farmacias. Aquí localizamos lo que necesitábamos en un supermercado enorme que hay en Seúl y que se llama Lotte Mart. Tenían pañales, potitos y leche de fórmula de Almirón, lo cuál está genial porque es la marca que utilizamos en España.

Los pañales en ambos países están muy bien, aunque no especialmente baratos. Más o menos como en España. En Japón tienen marcas locales, bastante absorbentes. En Corea solo vimos Huggies, a razón de 40 céntimos la unidad, que es caro pero claro, es una marca premium de pañales.

Lo que está genial en ambos países son las salas de lactancia. Limpias, cómodas, confortables… las encontrarás en centros comerciales, en parques, en edificios públicos, en estaciones. Suelen tener siempre un sofá y un cambiador, muchas incluyen un microondas y un lavabo, otras tienen incluso esterilizador y máquina de agua hervida. Y, en algunas llegamos a ver que disponían de pañales y toallitas también. Vamos, un sueño. Además, en todos los baños públicos en ambos países vas a encontrar sillitas para dejar al bebé mientras utilizas el baño, que nos parecen super prácticas.


Viajar con un bebé: una experiencia maravillosa

Viajar con un bebé es una experiencia preciosa. A esa edad todavía es relativamente fácil: hasta que empiezan a caminar, los llevas donde quieres sin protestas, se distraen con cualquier cosa y su alimentación principal sigue siendo la leche. El tiempo que pasáis juntos en viaje, sin nada más que hacer que estar juntos descubriendo un lugar nuevo, es muy valioso. Se potencia mucho el vínculo y el apego, y descubrís lo que es estar en familia sin las ocupaciones diarias que tanto tiempo restan (limpieza, cocina, trabajo…).

Viajar con un bebé no es más difícil, es simplemente distinto.
Y, para nosotros, merece muchísimo la pena.

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