Khor Virap, Echmiadzin y el Ereván nocturno (12)
Khor Virap, Echmiadzin y el Ereván nocturno (12)

Khor Virap, Echmiadzin y el Ereván nocturno (12)

 

Volvemos a madrugar (parece que Armenia arranca antes que Georgia) para coger el autobús a Khor Virap. Tenemos que coger el trolebús 1 hasta Labor square y de ahí coger el autobús 203, pero como después de esperar un rato vemos que no llega el trolebús así que nos vamos a coger el metro a República square, que nos lleva al mismo punto intermedio.

Khor Virap y el Monte Ararat en Armenia

El 203 llega puntual, según lo que dice la página web de transportes de Armenia. Llo que no avisaba esta web es que el autobús es de la época de la URSS, aunque ciertamente tiene un aire añejo y familiar. Hacemos un par de fotos y los señores que van sentados detrás se ponen a intentar hablar con nosotros, cosa que conseguimos a través del móvil y de fotografías. Están encantados enseñándonos las vistas del monte Ararat, aunque realmente nos e ve absolutamente nada por culpa de la niebla.

El monte Ararat tiene una significativa importancia simbólica y cultural para Armenia. El monte Ararat es una prominente montaña ubicada en la frontera entre Turquía e Irán, y se ha convertido en un símbolo icónico para Armenia. ¿Por qué? Pues por varias razones, la primera es que Armenia es un país profundamente católico y el monte Ararat es mencionado en la Biblia, específicamente en el relato del Diluvio Universal en el libro de Génesis. Según la narrativa bíblica, el Arca de Noé se posó en las laderas del monte Ararat después del Diluvio. Esta conexión bíblica ha llevado a que el monte Ararat sea considerado un lugar sagrado y emblemático para muchos armenios.

 

 

El monte solía pertenecer además a Armenia, pero después de la Primera Guerra Mundial y la caída del Imperio Otomano, la región que rodea el monte Ararat se dividió y la montaña quedó fuera de las fronteras de Armenia independiente. Esta pérdida de un territorio históricamente armenio ha generado un sentimiento de nostalgia y apego emocional hacia el monte Ararat, incentivado posiblemente por el hecho de que, a pesar de su proximidad geográfica, el acceso al monte Ararat desde Armenia ha sido limitado debido a las fronteras cerradas y la falta de relaciones diplomáticas con Turquía. Y Khor Virap es, dentro de todo esto, otro símbolo porque el monasterio está justo en la frontera con Turquía, de hecho a escasos metros está la valla que divide ambos países, y prácticamente a los pies del Ararat.

El trayecto hasta Khor Virap es rápido y es una pena que no haya más frecuencia de autobuses, dado que son las 10 de la mañana y el próximo bus de vuelta es a las 3:30 de la tarde… con lo que tiene pinta de que nos va a tocar volver el taxi si queremos aprovechar el día. De hecho, justo nos para un taxi según vamos andando hasta la carretera (el monasterio está un kilómetro de la parada del autobús) y nos dice que nos acerca gratis al monasterio, cosa que aprovechamos para negociar con él la vuelta junto con un chico coreano que ha venido con nosotros en el autobús y que ya conocíamos de ayer de la excursión.

Igual que ayer en Sevanabank, el monasterio no tiene mucho que ver en su interior y está atestado de gente. Además, la famosa vista que tiene con el monte Ararat de fondo está muy difuminada por una especie de niebla que cubre las montañas. No estamos teniendo suerte con el Ararat en este viaje, la niebla apenas nos está permitiendo intuirlo. Total, que lo mejor de la visita del monasterio es la historia de la celda en la que encerraron a San Gregorio por predicar el cristianismo, que básicamente es una cueva enterrada a siete metros por debajo del refractorio, y de la que salió dieciocho años después para convertir a Armenia en el primer país en la historia en adoptar el cristianismo como religión.

Explorando Echmiadzin: el Vaticano armenio

A la hora de volver no encontramos al chico coreano, con el que pensábamos ir directamente a Echmiadzin, con lo que compartimos taxi con una chica húngara de vuelta a la estación de trenes de Ereván. De ahí cogemos un taxi a la estación central de autobuses y de ahí cogemos otro autobús hasta Echmiadzin (es más rápido y más sencillo de lo que parece).

Lo primero que hacemos según llegamos es comer en una cafetería que encontramos por casualidad y que está muy bien: nos tomamos una ensalada, unas verduras asadas y una tarta de queso que nos sientan de lujo después de tantos días entre pan, queso y carne y empezamos a recorrer el Vaticano armenio.

Nosotros lo llamamos Vaticano armenio porque es donde reside el el Papa de la iglesia Armenia y dónde está la catedral principal. Esta catedral es además importante porque es la más antigua del mundo, ya que la empezaron a construir en el año 301 (para tener mil setecientos años está en muy buenas condiciones). La Iglesia Apostólica Armenia se estableció en el año 301 d.C., convirtiéndose en una de las primeras iglesias cristianas del mundo.

Armenia fue la primera nación en adoptar el cristianismo como religión estatal, bajo el rey Tiridates III y con la influencia de San Gregorio el Iluminador (el de la celda de antes). El complejo incluye otras iglesias, un seminario como un batisterio y bastantes jardines, junto con varios edificios que están construyendo justo ahora.Y, por cierto, aquí es donde está la santa lanza de  Geghard… lo que pasa es que nos pilla la catedral cerrada por reformas y no la podemos ver.

Desde ahí cogemos el autobús de vuelta pero nos paramos a medio camino para bajarnos en las ruinas de la Catedral de Zvartnots , una catedral circular del siglo VII, durante el periodo del Catholicós Nerses III, que terminó destruida en el siglo X por un terremoto y de la que se conservan ciertas columnatas. Tanto estas ruinas como el conjunto de Echmiadzin son Patrimonio de la Humanidad y, más que por los edificios que contienen o por su estado, los hemos visitado por la historia que tienen. De hecho, en el museo nos damos cuenta de que esta catedral sirvió de guía a muchas otras iglesias armenias a lo largo de la historia. También vemos que muchas de ellas están en la actual Turquía y nos sirve para entender un poco mejor la reclamaciones y conflictos que tiene Armenia con sus vecinos.

Aunque lo mejor está a la salida… y es que nos encontramos con una perrita con una camada de cachorritos recién nacidos, que son una monería. Después de darle algo del pan que nos sobró ayer a la pobre, que parece hambrienta, cogemos el bus de vuelta sobre la marcha y nos bajamos al lado del hotel para ducharnos. De hecho es una suerte, porque pensábamos que teníamos que bajarnos en la estación central de autobuses donde le habíamos cogido y coger otra conexión, pero hemos visto que el bus continuaba y hemos decidido apostar que iba para el centro: nos se ha salido estupendamente la apuesta porque nos ha dejado en la puerta del hostal.

Ereván nocturna

Después de darnos una ducha, salimos a cenar (lamacun y pideh) y a dar un paseo. La verdad es que ya nos conocemos la ciudad de sobra, y tenemos más que vistos todos los sitios principales de día y de noche, pero el ambiente es tan bueno y resulta tran agradable pasear por aquí… Yerevan es de estas ciudades que mejoran por la noche, con una iluminación cuidada y mucha gente por la calle. De hecho, nos enteramos de que la iluminación de la ciudad fue proyectada cuidadosamente durante la época soviética, cuando se construyeron la mayoría de los edificios de la plaza principal.

 

Se nota que hay un proyecto cuidado detrás, porque el conjunto es espectacular. Son esos pequeños detalles que se perciben y que distinguen a las ciudades. Además, cada noche, cada esquina tiene algo nuevo, como un chico tocando magníficamente el violín, diciendo que la mitad de lo que recaude lo va a donar a los refugiados, o una chica dibujando con tiza en el suelo.

La situación estos días es tensa porque Azerbaiyán acaba de invadir la región de Artsaj (Nagorno Karabaj) y miles de armenios están llegando a Ereván como refugiados, aunque realmente nosotros no hemos visto mucho más aparte de algunas concentraciones frente a la Ópera y recogida de fondos para ayudar a los refugiados. De hecho, nos pensamos mucho si cruzar la frontera, pero desde la propia embajada española nos dijeron que no había problema ninguno y que podíamos continuar con el viaje sin riesgo. Suponemos que el hecho de que Armenia se haya rendido influye en que el conflicto no haya escalado más allá. Por cierto, este es el motivo por el que no están realizando el encendido de las fuentes.

Hacemos unas cuentas fotos más en el Cascade y volvemos al hotel a media noche. Es, con diferencia, el día que mas tarde hemos vuelto, pero tenemos la sensación de que estamos en tiempo de descuento y de que hay que aprovechar.