Desde el monasterio de Geghard hasta el lago Sevan (11)
Desde el monasterio de Geghard hasta el lago Sevan (11)

Desde el monasterio de Geghard hasta el lago Sevan (11)

 

Nuestro tour hacia nel monasterio de Geghard y el lago Sevan sale puntualmente a las 8:30 con otros 3 pasajeros, además de nosotros. Se nota que es el que sale más temprano porque va medio vacío. Solo somos cinco personas. A los turistas no les gusta madrugar, está claro.

 

 

Primera parada

Hay bastante tráfico de salida de Yerevan, pero nuestro conductor hace quiebros y requiebros y llegamos rápido al arco de Charence, que es nuestra primera parada, y que no tiene mucho más allá de un arco desde el que se ve el monte Ararat. Bueno, y un perrito monísimo que se vuelve loco de contento al vernos.

 Los perros en estos países son majérrimos, la verdad, y eso que una de las cosas que habíamos leído antes de venir (y que nos había preocupado) era que podían ser peligrosos… pues, en nuestra experiencia, todo lo contrario. Es posible que influya el hecho de que hace unos años una ONG (española, además), se dedicó a castrar, vacunar y desparasitar a todos los perros del país, cosa que se ve fácilmente porque llevan todos un chip en la oreja.


Monasterio de Geghard

Continuamos hasta el monasterio de Geghard, Patrimonio de la Humanidad. Su capilla principal fue construida en 1215, pero su fundación se remonta al siglo IV por Gregorio el Iluminador. Inicialmente llamado Ayrivank, que significa “Monasterio de la Cueva”, el nombre actual, Geghard, o Geghardavank, se refiere a la “Lanza” que supuestamente hirió a Jesús en la Crucifixión, traída a Armenia por el apóstol Judas, conocido como Tadeo. Esta reliquia se exhibe actualmente en el tesoro de Echmiadzin.

Pese a lo lúgubre que es (o tal vez precisamente por eso) es genial: parece que eres el protagonista de una película de Indiana Jones, descubriendo cuevas y templos secretos. Además, tiene multitud de jackhares muy bien conservados. Un “jachkar” es un tipo de tallado de piedra tradicional armenio que se utiliza como un elemento decorativo y conmemorativo. Estas piedras talladas son monumentos de arte que suelen tener forma de cruz y están adornados con intrincados patrones geométricos, vegetales o abstractos. Los jachkares son comúnmente utilizados en la arquitectura eclesiástica, cementerios y otros lugares sagrados en Armenia. Además de su función decorativa, los jachkares a menudo tienen inscripciones que conmemoran eventos históricos, honran a personas o expresan mensajes religiosos.

Para redondear, nos encontramos con una pareja que nos reconoce por las fotos que estamos haciendo y nos preguntan por el blog. ¡Es la primera vez que nos pasa y nos sentimos caso famosos! Lo único malo es que empieza a llegar un montón de gente y solo tenemos 40 minutos para verlo porque nuestra excursión sigue. Es lo que odiamos de las excursiones organizadas, que te toca ir con prisas todo el rato. Bueno, y que nos ha pillado también el monasterio con andamios, aunque nada tan dramático como lo de Georgia.

Garni

De ahí vamos a la Sinfonía de las rocas, un paseo muy bien puesto por dentro de un barranco que tiene unas formaciones basáltias como si fueran enormes órganos de una catedral, y que obviamente nos trae inevitables recuerdos de Islandia. La verdad es que el paseo es muy agradable y, de nuevo, el mayor inconveniente es el tiempo tenemos. La pena es que han arreglado tanto el camino que le han restado cierto encanto al lugar, hemos visto fotos de hace algunos años y con el camino de tierra resultaba bastante más espectacular.

Justo en lo alto de uno de esos barrancos está Garni, nuestra siguiente parada: es la estructura mejor conservada de la Armenia precristiana, además de una de las atracciones turísticas más importantes en Armenia y el único templo clásico en la región del Cáucaso. Se cree que fue construido en el siglo I d.C. por el rey Tiridates I como un templo dedicado al dios solar Mihr. Después de la conversión de Armenia al cristianismo en el siglo IV, el templo fue utilizado como residencia de verano de Josrovidujt, hermana de Tiridates III. Aunque sufrió daños por un terremoto en 1679, fue excavado en el siglo XIX y posteriormente reconstruido entre 1969 y 1975.

El Templo de Garni destaca por su importancia histórica y arquitectónica, siendo un testimonio notable de la cultura armenia precristiana.. Situado en medio de una antigua fortaleza de la que no queda nada, la verdad es que el templo está muy bien conservado. El único problema es que esta lleno de grupos de turistas, posiblemente el sitio en el que más turistas juntos hemos visto hasta la fecha. Y, sobre todo, en grupos grandes. Aquí el tiempo es más que suficiente, puesto que además del templo no hay mucho que ver y tampoco podemos explayarnos con la fotografía debido a la cantidad de gente que hay.

El lago Sevan

Cogemos de nuevo el coche para ir hacia el lago Sevan. Le preguntamos, eso sí, al conductor por la comida, y nos dice que va a parar en un sitio fantástico de camino, muy barato y de mucha calidad. Le decimos que fenomenal, y que no queremos ir a ningún sitio de turistas porque preferimos la comida local. Cuando llegamos al sitio, a la orilla del lago Sevan, donde solo hay turistas, nos tememos lo peor… y acertamos: trampa para turistas. No es tanto que esté caro, si no que nos han encerrado una hora en un sitio sin escapatoria, sin preguntar, solo porque claramente se llevan comisión.

Lamentando muchísimo habernos dejado nuestro jamón y chorizo de emergencia, pedimos una tabla de quesos y un kebab. La comida no es gran cosa, el kebab posiblemente el peor que hemos comido en todo el viaje y los quesos… bueno, solo decir que dos fanáticos del queso como somos nosotros nos dejamos casi medio plato porque está incomible. Luego llega la cuenta y vemos que nos han metido un 10% de servicio. Y por ahí sí que no pasamos. Les decimos que de lo de cobramos el 10% de servicio extra, nada, que no está puesto en ningún sitio. La camarera dice que sí, que está en la carta. La coge y… sorpresa, no pone nada. Se va de malos modos sin cobrarnos le 10% y al rato sale de la cocina la que creemos que es la dueña y nos empieza a insultar en armenio.

Detestamos profundamente este tipo de lugares que solo buscan engañar al extranjero con comida de mala calidad a precios elevados y buenas formas solo si pagas y haces lo que te dicen. Y nos da pena porque muchos turistas solo se mueven por este tipo de restaurantes, creyendo equivocádamente que son más seguros, y no llegan nunca a descubrir la auténtica gastronomía local. En fin, culpa nuestra por habernos dejado el embutido de emergencia en el alojamiento.

Terminamos rápido de comer y parece que el conductor quiere volver ya, pero le decimos que ayer nos prometieron que íbamos a Sevanabank -nuestra razón principal para coger este tour y no otro-. El lago Sevan no era nuestro destino. Aunque nuestros compañeros de tour no tienen muchas ganas y están deseando volver a Ereván. Como no estamos lejos vamos para allá, y lo cierto es que no es nada del otro mundo: está en una península bonita, rodeado del lago Sevan y montañas, pero los monasterios en si mismos no son gran cosa, aunque eso nos ha pasado con todos. Además, de nuevo, están hasta la bandera de turistas.

El GUM

Volvemos antes de lo esperado a Yerevan, así que aprovechamos para coger el metro y ir al mercado de GUM. Es uno de los mercados importantes de la ciudad y, según llegamos nos recibe con un montón de churchjela enormes con la pinta riquísima. Y lo de la recepción es literal: casi en cada puesto nos ofrecen un poquito de churchjela y otros dulces de la zona.

De hecho, es la primera vez que nos pasa que tenemos que decir no a probar comida o a dulces típicos porque estamos llenos. Y es una pena porque están increíblemente ricas, es más, nos atreveríamos a decir que bastante más ricas que las georgianas, además de más baratas en relación tamaño precio. Lo que sí hacemos es cogernos unas cuantas para mañana y continuará hacia la parte de atrás del mercado, donde están los puestos de frutas y quesos. Aunque los armenios no están tan entusiasmados con las fotos como los tayikos u otras nacionalidades, desde luego son mucho más majos que los georgianos. Incluso hay un señor que nos regala unas uvas por hacerle unas fotos.

Cuando terminamos nos vamos dando un paseo hacia el mercadillo de la artesanía, que está justo recogiendo ya para cerrar. Aún así vemos varias cosas y una señora de un puesto nos regala unas cintas para utilizar de banderas para coser en la mochila. Es la segunda vez que nos pasa, ya nos dieron unas iguales en Colombia y nos encanta ese toque original en nuestras mochilas. Nos quedamos un rato tranquilamente sentados en un banco viendo como atardece y de ahí nos encaminamos hacia el hostal, para darnos una ducha e irnos a cenar a Family home. Lo hemos visto según pasábamos y tenía buena pinta, cosa que se confirma cuando pedimos: kinkalis frito de carne y queso y un hummus que está muy rico. El único problema es que pedimos demasiado y nos vamos a dormir bastante llenos.