Turkestán y la Venecia kazaka (3)
Turkestán y la Venecia kazaka (3)

Turkestán y la Venecia kazaka (3)

 

La mañana empieza un poco mal. Ayer quedamos con nuestro conductor a las 7:30 y nos dijo que más o menos sobre esa hora estaba.. cosa que nos escamó un poco, la verdad. Insistimos en que queríamos salir a esa hora y nos dijo que bueno, que sí… pero, efectivamente, a las 7:45 cuando le tenemos que escribir porque aún no ha llegado y, al llamarle un rato después, dice que está a 5 minutos. Finalmente se presenta a las 8 con cara de circustancias cuando se lo reprochamos y una excusa que no tiene ni pies ni cabeza.

Rumbo a Turkestan

Vamos para Turkestan, que está a 2 horas de distancia y que en teoría tiene más cosas que ver. Primero vamos por autovía, que está bastante bien aunque es bastante antigua, y luego nos desviamos por carreteras más rurales para pasar antes por un par de mausoleos. En cualquier caso, igual que ayer, nuestro conductor no deja de contestar WhatsApps, enviar audios y/o hablar por teléfono más de 2 minutos en todo el trayecto, cosa que no nos gusta un pelo porque las carreteras no están precisamente para ir distraido al volante.

 

El primer mausoleo nos supone un desvío de hora y media, y realmente no tiene mucho que ver, aunque se supone que es un centro de peregrinación bastante importante. Lo más llamativo son las columnas originales talladas de madera y el olor a pies que reina en el ambiente.

Mausoleo de Khoja Ahmad Yasavi

Continuamos camino, parando en otro mausoleo incluso más pequeño y pocos significativo, y al final ya llegamos a Turkestán, a eso de las 12 de la mñana. Lo primero que nos llama la atención es que el Mausoleo de Khoja Ahmad Yasavi del siglo XII, patrimonio de la UNESCO, está dentro de un complejo bastante más amplio que incluye un centro comercial, jardines y demás. De hecho está precioso, si no fuera porque parece que es un decorado de cartón piedra, cosa que le quita un poco de autenticidad al propio mausoleo.

En cualquier caso, el edificio es muy interesante: lo empezó a construir Tamerlán para sustituir un edificio antiguo en honor al sufí Yasavi, y en su día era de los edificios más grandes que existieron, aunque nunca se llegó a terminar tras la muerte de Tamerlán y por eso la portada no tiene los colores ni los remates del resto del edificio.

Lo primero que hacemos es entrar, pagando 500 tenge cada uno, pero dentro no hay mucho que ver. Además no nos dejan hacer fotos con la cámara pero si con el móvil, cosa que ya nos han dicho en varios edificios de esta zona y que no nos deja de parecer curioso y absurdo al mismo tiempo. No entendemos qué diferencia puede haber entre hacer una fotografía con una cámara o hacerla con un móvil, la verdad. Cuando salimos rodeamos el edificio y descubrimos que las partes laterales y de atrás sí que son muy coloridas y que están perfectamente conservadas.

Después de subir a la muralla y ver el resto de edificios del complejo, nos encaminamos hacia la zona nueva de Turkestan. Hay un montón de edificios nuevos o que incluso están terminando de construir, así como un centro comercial inspirado por los edificios de la zona pero lleno de canales y zonas con agua, según hemos leído lo llaman “La Venecia de Kazajastán”… pues bueno. También hay un huevo dorado gigante en un nido que por dentro es un teatro, una cosa bastante loca. El conjunto como tal está muy bien pero carece de alma. Las sensación es la misma que en Putrajaya (Malasia): unos edificios preciosos pero que son meros decorados porque se han hecho intentando imitar algo que no es.

 

Tras comer (bastante bien y barato, por cierto) el conductor nos cuenta que es que aquí se está construyendo la capital espiritual de los turcomanos, que al final es la capital “espiritual” no sólo de Kazajistán sino de Uzbekistán, Tayikistán y todos los países que rodean, y que por tanto cuenta con inversión económica de todos estos países. Se nota que la inversión es muy alta y que se están cuidando todos los detalles y construyendo muchísimos edificios. Tampoco falta por supuesto las máquinas de boxeo que tanto le gusta a los kazajos: ¡¡nos llegamos a encontrar cinco en veinte metros!!

De frontera en frontera

Cuando el conductor nos deja en la frontera sigue estando llena y parece un mercadillo, aunque sea el lado opuesto. Hay casas de cambio y mucha actividad, pero nuevamente cruzamos muy rápido. El único inconveniente es que todo el mundo se empeña hablarnos en ruso como si les entendiéramos, y que un militar nos ha empezado a preguntar si llevábamos euros y dólares, cosa que nos ha preocupado un poco por si nos intentaba pedir un soborno… nos hemos intentado hacer los locos y a seguido preguntando, así que le hemos enseñado el dinero que llevábamos preparado encima para esto, que eran unas pocos euros y algo de dinero de Uzbekistán, y al vernos pobres nos ha dejado tranquilos.

Al llegar al otro lado no nos estaba esperando nadie, como habíamos acordado con nuestro guía. Lo que sí que había eran un montón de taxistas, con lo que hemos estado hablando para ver precios para mañana y, dado que no conseguíamos conectarnos a internet y no veíamos a nadie, después de esperar veinticinco minutos y viendo que al final se nos hacía de noche, nos hemos cogido un autobús de camino al centro. A mitad de camino del centro nos ha llamado el guía diciendo que nos estaban esperando en la frontera y, cuando le hemos dicho lo que había pasado, nos ha dicho que no bajásemos y que nos venía a buscar el conductor, le hemos dicho que no nos íbamos a bajar en medio de la nada y al final nos ha venido a buscar al final de la cabecera del autobús. En ese tiempo nos ha dado tiempo a mirar precios para los trayectos de Tayikistán y a reflexionar sobre la fiabilidad del la reserva que habíamos hecho, en vista del desastre que ha resultado ser la visita a Kazajastán, y hemos decidido ir mañana a la aventura, puesto que parece que nos sale por una cuarta parte del precio que nos habían dado y vamos a tener más libertad… y, la verdad, la sensación que tenemos es que este tipo también está improvisando y no nos está facilitando nada mínimamente fiable. Evidentemente al guía no le ha gustado, pero después de realizar algunas gestiones nos dice que de acuerdo porque finalmente el conductor que tenía preparado para nosotros va a llevar otro clientes. Así que mañana nos vamos a ir por nuestra cuenta, maravillosa noticia que hemos celebrado cenando en una hamburguesería pizzería que no tenía ni pizzas ni hamburguesas, si no un bocadillo de pollo y poco más, porque el resto de cosas de la carta se les habían acabado.