Hoy toca día tranquilo, de esos pensados para ver lo que se nos ha quedado pendiente y bajar un poco el ritmo. La idea inicial era ir temprano a la lonja de pescado y volver luego con calma, pero nada sale como estaba previsto.
Intentamos comprar una tarjeta de transporte de 24 horas y empieza el festival: no la venden donde pensábamos, nos mandan de vuelta a Shinjuku, salimos por la salida equivocada, descubrimos que solo sirve para el metro y, para rematar, no nos dejan recargar la Suica con tarjeta justo en el sitio donde nos habían asegurado que sí. Todo mal. Todo a la japonesa… pero mal.
Se nos ha hecho tarde y decidimos cambiar de plan sobre la marcha.
Shinjuku Gyoen: un oasis en medio del caos
Vamos primero al Jardín Nacional Shinjuku Gyoen. La entrada cuesta 500 yenes por adulto (250 para seniors).
Este parque fue originalmente una finca feudal y más tarde un jardín imperial, antes de abrirse al público. Hoy es uno de los parques más agradables de Tokio.
El conjunto recuerda un poco al Retiro, pero con personalidad japonesa. Hay varias zonas diferenciadas, y la más bonita es sin duda el jardín tradicional japonés, con estanques, puentes de madera, árboles cuidados al milímetro y pequeños edificios del periodo Edo.
Lo que más nos gusta es el contraste: estás rodeado de calma y verde, y al fondo se alzan los rascacielos de Shinjuku, recordándote constantemente dónde estás. Es un sitio perfecto para pasear sin prisas y resetear.
Map Camera (otra vez) y más vueltas absurdas
Volvemos a Map Camera, en Shinjuku, con la idea de mirar un objetivo angular de segunda mano.
El problema es que llegar implica dar vueltas absurdas, cruzar pasos elevados y zonas mal indicadas. Tokio puede ser muy eficiente… y al mismo tiempo desesperante para orientarse.
Al final no compramos nada porque no nos convencen los angulares que tienen. Otra vez será.
Tsukiji: mercado, turismo y comer muy bien
Cogemos el metro hasta Tsukijishijō para ver la antigua lonja de pescado de Tsukiji y el mercado exterior.
![]()
La subasta del atún ya no se hace aquí (se trasladó a Toyosu) y ocurre a las 6 de la mañana, así que ahora Tsukiji es sobre todo un mercado gastronómico muy turístico.
![]()
Hay muchísima gente, pero el ambiente es animado. Probamos pescado seco y acabamos comiendo de maravilla en Takashin Suisan:
Salmón a la parrilla
Baos
Pastel de calamar
Saquitos de cerdo
Y unos maki sushi espectaculares
Todo riquísimo y bastante bien de precio para la zona.
![]()
Ginza, Uniqlo y una lección lingüística
Seguimos andando hacia Ginza, la zona de tiendas más pijas de Tokio. Paramos en el Uniqlo de Suzuran Street, que está hasta arriba de gente.
Aquí aprendemos algo importante: Uniqlo se pronuncia “Uniclo”.
El personal es increíblemente atento: echan literalmente a unos señores del ascensor para que yo pueda subir con el carrito. Compramos ropa térmica, unos calzoncillos sorprendentemente buenos y una chaqueta de plumas.
Yurikamome y Odaiba al atardecer
Desde Shimbashi cogemos la línea Yurikamome, una línea automática elevada que parece casi espacial. Cruza la bahía por el Puente del Arcoíris y ofrece unas vistas espectaculares del skyline mientras empieza a caer el sol. Es uno de esos trayectos que ya justifican el viaje.
![]()
Nos bajamos en Daiba y recorremos el parque marino de Odaiba al atardecer. Vemos la Estatua de la Libertad, cómo se van iluminando los edificios y el puente, y el ambiente es relajado, con gente paseando, parejas y familias.
![]()
Caretta Shiodome: mirador gratuito para cerrar el día
De vuelta, pasamos por Caretta Shiodome Sky View. Subimos en unos ascensores de cristal rapidísimos y llegamos a un mirador gratuito desde el que se ve Tokio de noche.
![]()
Una panorámica impresionante, sin colas y sin pagar nada. De esos sitios que sorprenden.
Despedida de Tokio en Kabukichō
Cogemos el metro de vuelta hasta Shinjuku y pasamos por Kabukichō para despedirnos de Tokio. Luces, ruido, gente por todas partes… y, sobre nuestras cabezas, la enorme cabeza de Godzilla asomando desde un edificio.
Una imagen perfecta para cerrar la etapa tokiota del viaje.