Diario de Francia: Itinerario y preparativos

 

La verdad es que este año no teníamos previsto viajar a Francia: Ilusos de nosotros, en enero teníamos ya preparados nuestros viajes de este 2020. En abril nos íbamos a recorrer Colombia y en noviembre la Patagonia Argentina y la Antártida. Vamos, que cuando en marzo vimos como todos nuestros planes se desplomaron, nos quedamos tocados y hundidos. Y, la verdad, sin ganas de pensar mucho en viajes con todo lo que estaba cayendo.

Pero los meses pasaban y todo lo vivido en los últimos meses, coronavirus y no coronavirus, empezaba a pasar factura. Necesitábamos un respiro. Llevábamos casi 11 meses sin vacaciones, trabajando a diario y estábamos agotados mental y físicamente. Así que empezamos a pensar en qué podíamos hacer… y, bueno, entre las restricciones existentes y la incertidumbre, nada nos convencía.

Entonces nos vino a la mente Francia. El típico viaje que siempre vas dejando porque «bueno, está muy cerca, podemos ir en cualquier momento», ahora parecía perfecto. Lo primero, era un viaje que podíamos hacer en nuestro propio coche, lo cual implica no coger transporte público, limitar nuestro contacto con gente y tener la capacidad de regresar a casa en cualquier momento. Además, desde que fuimos a ver el espectáculo «El sueño de Toledo», vivíamos obsesionados con visitar Puy du Fou, un parque temático del que ya os hablaremos… y nos venía bastante bien incluirlo en la ruta. Finalmente, nos parecía una oportunidad magnífica recorrer Francia, un país que suele estar masificado, con poco turismo y, en consecuencia, poca gente.

La ruta

Así que una semana antes de coger vacaciones, nos pusimos a planificar a toda velocidad nuestra ruta. Y quedó así:

  • Día 1: Madrid – San Sebastián – Bayona.
  • Día 2: Bayona – Burdeos – Angulema.
  • Día 3: Angulema – Poitiers – Orleans – Sully sur Loire.
  • Día 4: Castillo de Sully sur Loire – Castillo de Chambord – Castillo de Cheverny – Castillo de Chenonceau – Castillo de Chaumont – Veuves
  • Día 5: Veuves -Tours – Castillo de Villandry – Azay-le-Rideau – Castillo de Langeais – Castillo de Ussé – Castillo de Saumur
  • Día 6:  Puy du Fou
  • Día 7: Puy du Fou
  • Día 8: Puy du Fou – Nantes
  • Día 9: Nantes – Rochefort en Terre – La Gacilly – Paimpont (Brocéliande) – Rennes
  • Día 10: Rennes – Dinan – Saint-Malo – Moint Saint Michel
  • Día 11: Moint Saint Michel – Castillo de Fougères – Limoges – Rocamadour.
  • Día 12: Rocamadour – Conques – Belcastel – Najac – Cordes sur Ciel – Gailiac
  • Día 13: Gailiac – San Juan a Pie de Puerto – Orbaiceta (Navarra)
  • Día 14: Selva de Irati – Madrid.

La nueva normalidad

Por cuestiones logísticas y sanitarias, hemos minimizado las comidas en bares y restaurantes y hemos priorizado el comer por nuestra cuenta, por lo que la relación con otras personas ha sido mínima. Es triste que algo que siempre nos ha encantado de viajar ahora sea de lo que huimos, pero es lo que toca en la nueva normalidad. El caso es que por este motivo y porque en Francia los horarios de las comidas son bastante limitados (comidas de 12 a 14 y cenas de 18 a 20, a veces ni eso), nos resultaba bastante más sencillo llevar comida por nuestra cuenta que tratar de comer de restaurante.

Curiosamente, tampoco hemos tenido mucho contacto con gente en los alojamientos. En Francia se lleva mucho un sistema que me parece muy oportuno para los tiempos que corren: un cajetín con un código a la entrada de la habitación donde te dejan la llave. Como los horarios de los check in son también bastante limitados (normalmente están hasta las 19 horas), en la mayoría de los alojamientos no hemos visto ni al personal.

Así que, al menos por ese lado, tranquilidad absoluta. Además, aunque Francia no lo exige ni lo pide en ningún momento, nosotros por responsabilidad nos hicimos un test antes de salir de viaje. Y, bueno, como es lógico, hemos llevado nuestra mascarilla en todo momento (aunque no es obligatoria en todas las ciudades y zonas, en algunas sí) y hemos estado a tope con el gel hidroalcohólico. Vamos, que con cabeza y sentido común es perfectamente factible viajar con seguridad.

Los alojamientos

La mayoría de los alojamientos han sido «modo escape room», como los llamamos nosotros. Lo reservamos todo a través de Booking, por eso de la cancelación y la experiencia ha sido positiva. Eso sí, hay que tener dos cosas bastante en cuenta a la hora de preparar vuestra ruta por Francia: la primera es asegurarse de que el alojamiento tiene toallas y sábanas. Sí, puede parecer absurdo, pero nos encontramos con varios sitios que no lo daban o que cobraban un recargo por ello (y bastante alto).  Menos mal que lo vimos antes y pudimos cancelar varios alojamiento (salvo una noche, pero la propietaria fue bastante amable y nos dejó las toallas sin coste).

Lo segundo es que hay que asegurarse bien de que la hora de entrada te cuadra. Como deiamos, los horarios son bastante limitados: normalmente a las 7 de la tarde ya no hay nadie por la calle. En algunos sitios nos pusieron pegas para que llegáramos después de esa hora, así que nos tocó buscar alternativas.

Conducir por Francia

Obviamente, siendo un país europeo, conducir por Francia es bastante sencillo. Buenas carreteras, áreas de descanso frecuentes y bien montadas, con sus merenderos y baños (indicadas como «Aire»), bastantes gasolineras y supermercados… vamos, que no es algo que tenga ningún misterio… pero sí que hay alguna cosa que puede resultar útiles.

  • El horodateur (la ORA francesa), suele funcionar de 9 a 12:30 y de 14 a 19 horas en días laborales… pero ojo, no siempre ni en todas las ciudades. Lo mejor es mirarlo antes. El precio cambia mucho de una ciudad a otra, pero algo bastante habitual es que cueste unos 2€ la hora.
  • Si se tiene un vehículo híbrido de gas (GLP), como es nuestro caso… cuidado. La boquilla francesa no es igual que la española y se necesita un adaptador. No se va a encontrar fácilmente en las gasolineras y los franceses no es que sean muy colaborativos. De hecho, nosotros no hemos conseguido repostar GLP en todo el viaje y tuvimos que tirar de gasolina.
  • Los precios de la gasolina varían mucho de una gasolinera a otra. Una pasada!. Lo más barato que conseguimos echar fue 1’25 en un Intermarché. Pero cuidado, si repostas en modo automático y das a llenar depósito, te bloquean automáticamente 300€ en la tarjeta.
  • Los lugares más turísticos suelen tener aparcamientos de pago… pero mirad bien, porque a veces hay alguna alternativa que implica caminar unos minutillos más y ahorrarte el parking.
  • Los radares son bastante estrictos. Hemos leído de gente que ha recibido multas por superar en 1km/h el límite de velocidad marcado. Cuidadin!.
  • Los peajes en Francia tienen unos precios muy elevados y, en la mayoría de los casos, no merecen tanto la pena porque el ahorro de tiempo no llega a media hora. Las carreteras secundarias son una opción más que interesante, ya que los paisajes son una maravilla y, en muchos casos, se atraviesa por pueblecitos encantadores en los que se puede aprovechar para parar en la boulangerie o ver algunas fachadas típicas de la zona. Vamos, que es una opción a considerar, sobre todo si no tenéis prisa y no os importa conducir un rato más.