Diario de Cuba (9): Cayo de Santa María
Diario de Cuba (9): Cayo de Santa María

Diario de Cuba (9): Cayo de Santa María

 

Nos levantamos temprano y salimos a despedirnos de la ciudad. A las 11 tenemos que estar en la estación de autobuses, ya que nuestro autobús llega a las 11:30.

Vamos a la plaza. La música sigue sonando y la Iglesia está abierta, vemos que hay misa dentro. Un señor mayor se nos acerca vendiendo cacahuetes, algo muy típico aquí. Nos cuenta que su madre era española y que Franco mató a su abuelo. Para colmo de males, en Cuba, Batista mató a su hermano.  Fue oficial del Che, nos dice que era un hombre muy inteligente y muy buena persona, pero que si tenía que decir las cosas por segunda vez ya era bastante serio y tajante. Él te lo decía una vez y más te valía entenderlo, porque a la segunda ya no era tan paciente.

Tiene más de ochenta años. Nos dice que le demos lo que queramos y nos ofrece todos los paquetitos de maní que le quedan. Nos explica que es la día de Santa Bárbara y que por eso hay tanta gente en la calle. Nos despedimos de él y entramos en la Iglesia.

Después recorremos de nuevo el pueblo. Desayunamos unos jugos de mango y guayaba en un puestecito, con un pan con queso crema y un flan. Todo por 12 CUP.

Vamos a la calle de ayer y vimos al mismo grupo con el que estuvimos hablando, nos preguntan por la cena y charlamos un rato. De ahí volvemos al centro. Un hombre en bicicleta nos pide que le hagamos una foto. Nos cuenta que él estuvo con los del 26 de julio, aunque su hermano era experto tirador de Batista. Por lo que nos dice y creemos entender, se va mucho por las ramas y cuesta seguirle, convenció a su hermano para que les ayudará a acceder a ciertos sitios gracias a su cargo. Cuando terminó la Revolución fue conductor del Che y de Camilo Cienfuegos. No nos da tiempo a hablar mucho con él porque tenemos que ir a la estación de autobús… y menos mal que vamos con tiempo porque el autobús llega 15 minutos antes de la hora de salida y se va sin esperar a nadie. Además, cuando vamos a subir nos dice que está lleno y nos toca ir de pie. Por suerte, esta ruta hace una parada en Caibarien, una playa que nos han comentado los cubanos de Remedios que está muy bien. Aquí por fin baja gente y podemos sentarnos.

Llegamos al cayo, el autobús va pasando por todos los hoteles dejando viajeros. El nuestro, Valentín Perla Blanca es el último. La noche en régimen de todo incluido (no hay otra opción) nos ha salido a 112 CUC. La verdad es que, cuando organizamos el viaje el tema del cayo nos hizo dudar. Por un lado, queríamos evitar resort a toda costa pero, por otro, no había ningún otro tipo de alojamiento en el cayo. Los taxis oficiales tienen un precio de 80 CUC y el Viazul solo hace un viaje al día, por lo que teníamos que hacer noche sí o sí. Así que finalmente decidimos pasar una noche en el cayo. Sinceramente, creo que fue un error. De haber tenido la información que tenemos ahora, hubiéramos cogido un taxi compartido desde Remedios para pasar el día. Estos taxis salen a 50CUC en total, a dividir entre ocupantes. Es cierto lo que leí en alguna guía de que no dejaban entrar taxis extraoficiales al Cayo, pero según nos dijeron en Remedios eso desapareció hace tiempo. Otra cosa a tener en cuenta es que en los cayos no hay nada salvo resorts, esto implica que habría que haber llevado comida desde Remedios (de cualquier ventana, nada que no hayamos hecho para Playa Ancón o Cayo Jutías).

El hotel es todo lo que se puede esperar de un hotel de estas características. Nos informan de que se ha estado sirviendo alcohol con normalidad durante el luto y se ha podido escuchar música ambiente en el vestíbulo, pero se han cancelado las actividades y espectáculos. Tiene varias piscinas, bares y restaurantes, supongo que como todos los hoteles del cayo. Vamos a descubrir la playa mientras esperamos la habitación. Es espectacular: arena fina muy blanca, agua turquesa, oleaje suave… nos quedamos fascinados con ella. El único punto negativo es que hace bastante aire, aunque en parte se agradece porque alivia el calor.

Pasamos el resto del día en la playa hasta última hora, que vamos a la piscina hasta que cae el sol. Después de una ducha, bajamos a cenar y de ahí de nuevo a la playa a ver las estrellas. El cielo está impresionante y nos quedamos completamente embobados viéndolo.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *