Diario de Cuba (10): Santa Clara se despierta para verle
Diario de Cuba (10): Santa Clara se despierta para verle

Diario de Cuba (10): Santa Clara se despierta para verle

D se levanta a ver el amanecer, pero a mi no se me abren los ojos. Cuando vuelve, de camino al buffet de desayuno, me cuenta que ha sido precioso y que debería haberme levantado. Al final, supongo que el cansancio se va acumulando..

Pasamos la mañana en la playa, hasta que llega la hora de hacer el check out. El Viazul pasa por este hotel a las 13:45, dato importante ya que no coincide con lo que pone en la web ni con lo que pone en el billete. La estancia en el hotel ha sido un poco decepcionante y estamos deseando volver a Cuba. Aquí tenemos la sensación de estar en cualquier lugar, no hay absolutamente nada que te haga sentir en este país, es como un decorado completamente ajeno a la esencia de la isla. Salvo la playa, que es una preciosidad, no hay nada en este lugar que nos parezca digno de recordar (bueno, quizás la piña colada).

Cogemos el Viazul, que hace de nuevo ruta por todos los hoteles. Más de una hora y media hasta llegar a la carretera de salida del cayo. Nuestro destino es Santa Clara, donde haremos una pequeña parada hasta coger el siguiente Viazul, el que viene de Santiago de Cuba, a las 19:50.

Como hemos acumulado retraso, al final llegamos a las 17:30. Lo justo para hacer el check in de las maletas y salir corriendo de la terminal de autobuses para ir a ver el Memorial del Che.

El memorial está a 10 minutos a pie, así que tenemos tiempo de sobra entre autobuses para verlo. Está en una plaza, presidida por una enorme estatua del Che. Aquí es donde está enterrado Ernesto Guevara. Guevara fue enterrado con todos los honores militares el 17 de octubre de 1997, después de que sus restos exhumados fueron descubiertos en Bolivia y devueltos a Cuba.

Además del monumento, hay un museo dedicado a la vida de Guevara (cerrado ahora) y una “llama eterna” encendida por Fidel Castro en memoria del Che. Después, como es de noche y Santa Clara demasiado grande como para verla en el tiempo que nos queda, damos una pequeña vuelta y volvemos a la estación. Cogemos el autobús de vuelta sin incidentes y llegamos a La Habana cuatro horas más tarde, después de una pequeña siesta. Al salir de la estación nos ofrecen taxis por todas partes. Negociamos uno para Habana Vieja por 8 CUC, aunque en un principio nos pedían 10, llegando a la casa pasada la medianoche.

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