Queenstown con bebé: la ciudad que no necesita más de un día (Día 18)
Queenstown tiene fama de capital mundial de los deportes de aventura, de ciudad más bonita de Nueva Zelanda y de destino imprescindible de la Isla Sur. Nosotros llegamos con la peque un poco mala, con ganas de calma y sin intención de tirarnos en bungee desde ningún puente. Lo que encontramos fue una ciudad agradable, bien situada y bastante sobrevalorada para quienes no venís a hacer deporte de aventura.
La mañana: ropa de segunda mano y el caos del tráfico
La peque está un poco mala. Por suerte, hemos podido hablar con el pediatra a través de la aplicación de HeyMondo y nos ha tranquilizado. Salimos tarde. La primera parada es una tienda de segunda mano donde compramos ropa de bebé a precios casi simbólicos —Nueva Zelanda tiene una cultura muy desarrollada de ropa de segunda mano en buen estado, especialmente de bebé y niño—. Recuperamos algo de lo perdido en el Milford Sound.
Queenstown tiene atasco. No es un atasco de ciudad grande, pero para el tamaño del lugar es llamativo: calles estrechas del centro pensadas antes del turismo masivo, con demasiados coches intentando acceder al mismo tiempo. Paramos en The Warehouse —la cadena de grandes superficies más popular de Nueva Zelanda— a comprar pañales. Precio: muy por debajo de España, y tienen de todo.![]()
Fergburger: la hamburguesa más famosa de Nueva Zelanda
Es hora de comer y hay una parada obligatoria: Fergburger, la hamburguesería que aparece en absolutamente todas las guías de Queenstown como la mejor hamburguesa de Nueva Zelanda. La fila en la calle llega a la veintena de personas. Esperamos treinta minutos para pedir y otros treinta para que la hagan. Precio: unos nueve euros la hamburguesa.
El veredicto honesto: están muy buenas. Son grandes, el pan es casero y los ingredientes son de calidad. Pero no son las mejores hamburguesas que hemos probado en el viaje, y la espera en la calle con una bebé de diez meses bajo el sol de mediodía añade un matiz de sufrimiento que no ayuda a la valoración gastronómica. La fama de Fergburger es en parte producto de la concentración de viajeros en una ciudad pequeña, que amplifican cualquier experiencia local hasta convertirla en leyenda.
¿Vale la pena ir? Sí. ¿Cambia la vida? No.
El centro: dos calles, muchas banderas y bodas chinas
Paseamos por el centro de Queenstown. Son literalmente dos calles peatonales con tiendas de souvenirs, restaurantes, agencias de aventura y tiendas de ropa outdoor. Hay banderas de decenas de países en las fachadas: Queenstown es uno de esos destinos donde el turismo internacional es tan variado que ninguna nacionalidad domina claramente.
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En el muelle hay otra boda china —cuarta del viaje, ya es un fenómeno estadístico— y unos jóvenes misioneros europeos que reparten café gratis y quieren hablar. El café está bueno.
Queenstown es la capital mundial del bungee jumping: el primer salto comercial de bungee del mundo se hizo aquí en 1988, en el puente Kawarau, y la industria que se generó a partir de ese momento convirtió la ciudad en referencia mundial para los deportes de aventura. También hay parapente, esquí, rafting, jetboat y una lista interminable de formas de gastar dinero a alta velocidad. Si eso es lo vuestro, Queenstown es el sitio. Si no, como es nuestro caso, el centro se recorre en dos horas.
Los jardines y las vistas sin funicular
Queenstown Gardens están en una península que se adentra en el lago. Son agradables, con árboles maduros de especies variadas y zonas de césped donde la gente descansa. Sin más. El lago desde ahí es bonito pero no diferente de otros puntos.
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El funicular que sube al mirador de Bob’s Peak cuesta unos 40 dólares neozelandeses por adulto. En vez de pagarlo, cogemos el coche y subimos por la carretera que llega a la misma altura: vistas idénticas, gratis, y con la ventaja de poder quedarnos el tiempo que queramos. Las vistas sobre el lago Wakatipu y las montañas que lo rodean son efectivamente espectaculares. El lago tiene una forma característica de zigzag que se ve perfectamente desde arriba y que tiene su explicación geológica: fue excavado por tres glaciares distintos que confluyeron desde diferentes direcciones.
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No hay nada más que ver ni hacer que nos llame. Cogemos el coche.
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El barrio y la casita con vistas
El alojamiento de esta noche es una casita particular gestionada por un pintor de paredes. Enorme, bien equipada, con moto de agua en el jardín y caravana aparcada en la entrada. Aprovechan la amplitud del espacio para alquilar una de las habitaciones con baño, con acceso independiente, y sacarse un extra. Es muy habitual en esta zona y una forma de suplir la falta de hoteles existente. El barrio residencial que la rodea repite el patrón que ya habíamos visto en Hawea: casas grandes, bien diseñadas, con mucho terreno, sin muros y con esa informalidad de quien vive bien sin necesidad de demostrarlo. Paseamos por las calles del barrio antes de cenar.
Hacemos compra en el PakNSave de Queenstown —uno de los mejores supermercados de la cadena que hemos visitado, con precios razonables y buena selección— y cenamos en casa. Mañana, los glaciares.
¿Merece la pena Queenstown sin deportes de aventura?
La respuesta honesta es que Queenstown sin aventura es una ciudad bonita que no necesita más de un día. La localización es excepcional —el lago Wakatipu rodeado de montañas es de los entornos más fotogénicos de Nueva Zelanda—, el ambiente es animado y hay buena oferta gastronómica. Pero el centro es pequeño y el grueso de la oferta está pensado para gente que viene a hacer cosas, no a pasear.
Si viajáis con bebé o sin interés en los deportes de aventura, usadla como base de un día y dedicad el tiempo a los alrededores: el lago, las carreteras de montaña hacia Glenorchy o el camino de Arrowtown son mucho más memorables que las dos calles del centro.
Útiles para organizar tu visita a Queenstown
🏨 Alojamiento: Queenstown es caro. Considera alojarte en Arrowtown o en barrios residenciales fuera del centro. Buscamos con Booking y complementamos con HomeExchange, que tiene opciones interesantes en casas particulares de la zona. 🚗 Coche de alquiler: imprescindible para salir del centro y aprovechar los alrededores. Con DiscoverCars comparamos y reservamos. 🎟️ Actividades: si venís a hacer aventura, GetYourGuide tiene la mayoría de los operadores de bungee, parapente y rafting de la zona. 🛡️ Seguro de viaje: si hacéis deportes de aventura, revisad que vuestro seguro los cubra explícitamente. El de Heymondo tiene cobertura para deportes de aventura con opción a añadir actividades extremas.