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Montserrat con la peque: un día entre la montaña y la Moreneta

Llevábamos años queriendo subir a Montserrat y nunca terminaba de salir: Cataluña nos queda lejos, y las veces que habíamos estado en Barcelona fueron escapadas de pocos días en las que la ciudad ya se comía toda la agenda. Lo que cambió las cosas fue un intercambio de casa que nos surgió en Vilassar de Mar, en el Maresme, y que vimos como la oportunidad perfecta para quedarnos más tiempo en la zona y descubrirla con calma, Montserrat incluido.

Un poco de historia y de leyenda

Montserrat no es solo una montaña con una silueta imposible de confundir con ninguna otra. Es el santuario espiritual de Cataluña, y su historia está tan entrelazada con la leyenda que resulta difícil separar una cosa de la otra. Se cuenta que la imagen de la Virgen, la conocida como la Moreneta por el color oscuro de su talla en madera, fue encontrada por unos pastores en una cueva de la montaña en el siglo IX, guiados por luces y cánticos que descendían del cielo. Cuando intentaron trasladarla a otro lugar, la imagen se volvió imposible de mover, y ahí se quedó, dando origen al monasterio benedictino que hoy conocemos.

La montaña en sí es otro personaje de la historia. Sus formas redondeadas, esos dedos de roca que parecen esculpidos a mano, son en realidad conglomerado, una piedra formada por sedimentos compactados hace millones de años bajo lo que entonces era un gran delta fluvial. El desgaste del agua y el viento durante milenios hizo el resto.

El monasterio ha sido destruido y reconstruido varias veces a lo largo de los siglos, la última tras el paso de las tropas napoleónicas a principios del XIX, que lo saquearon e incendiaron. Lo que se visita hoy es en gran parte fruto de la reconstrucción posterior. Y hay un detalle que nos gusta especialmente: Antoni Gaudí visitó Montserrat en varias ocasiones y se dice que la silueta de la montaña, con sus picos irregulares, influyó en las formas que después llevaría a la Sagrada Família. También pasó por aquí Ignacio de Loyola, que hizo noche de vigilia ante la Virgen antes de fundar la Compañía de Jesús.

Otro de los grandes protagonistas del lugar es la Escolanía, uno de los coros infantiles más antiguos de Europa, con raíces que se remontan al siglo XIII. Cantan cada día a las 13.00 horas en la basílica, y si el horario coincide con la visita merece mucho la pena parar a escucharlos.

Cómo llegamos y dónde dejamos el coche

Subimos en coche, y el aparcamiento junto al monasterio nos costó 8 euros por todo el día, con los primeros 30 minutos gratuitos por si solo se quiere hacer una parada rápida. Antes de emprender la subida por la carretera hay un cartel que avisa de si quedan plazas libres, algo que agradecimos porque en fin de semana se llena con facilidad y no apetece descubrirlo ya arriba, con la peque dormida en el coche y sin plan B.

También vimos un servicio de autobús gratuito que conecta distintos puntos de la zona, aunque no llegamos a tener claro cuál era su recorrido exacto ni desde dónde sale, así que si alguien lo usa y nos puede sacar de dudas, que nos escriba.

La entrada a la basílica

Nada más llegar a la puerta de la basílica hay un cambiador, algo que no dábamos por hecho y que se agradece en un sitio pensado, en principio, para peregrinos y turistas más que para familias con bebés.

La entrada cuesta 9 euros comprada online frente a los 10 euros en taquilla, así que si se tiene claro el día de visita compensa sacarla desde casa. Para niños de entre 8 y 16 años, jubilados y estudiantes el precio online baja a 8 euros, y los menores de 8 no pagan. Si preferís llevarlo todo cerrado antes de subir, con audioguía y turno reservado para ver de cerca a la Moreneta sin colas, en GetYourGuide tienen la entrada al museo y al monasterio de Montserrat con reserva previa.

Subir más allá del monasterio: el funicular de Sant Joan

Desde la explanada del monasterio sale el funicular de Sant Joan, que gana en pocos minutos un desnivel que a pie llevaría bastante más tiempo y esfuerzo. El billete solo de ida cuesta 11,40 euros y el de ida y vuelta 17,50 euros, con un precio reducido para niños de 5,70 y 8,75 euros respectivamente, aunque en el propio billete no se especifica a partir de qué edad se aplica esa tarifa infantil. Se puede combinar con el funicular de Santa Cova, que baja hacia la cueva donde según la tradición se encontró la imagen de la Virgen, por 20,65 euros el adulto y 10,35 euros el niño.

El camino de la Cruz, con la peque a cuestas

En vez del funicular, nosotros hicimos el camino de la Cruz, un sendero de unos 20 minutos ida y vuelta con una cuesta suave pero constante. Es un camino accesible: vimos a una familia subiéndolo con un carrito de bebé sin mayor complicación, aunque nosotros preferimos hacerlo con la mochila de porteo, que en terreno de montaña siempre nos da más tranquilidad. Hay un tramo con sombra, pero la mayor parte del recorrido va al sol, así que conviene tenerlo en cuenta según la hora del día. A cambio, las vistas del monasterio desde el camino y del valle que se abre al otro lado son de las que hacen parar a hacer fotos cada pocos metros.

Una parada obligada: los puestos de queso

En el camino de subida al monasterio hay varios puestos con productos artesanos de la zona, sobre todo quesos, y ahí hicimos una de las paradas más golosas del día: una porción de tarta de queso que estaba buenísima, un flan de café y un vasito de requesón. Alrededor hay también tiendas y restaurantes, pero los precios suben bastante respecto a lo que se paga fuera del recinto, así que para una comida completa quizá compense bajar al pueblo o llevar algo de casa.

Con guía o por libre

Civitatis tiene una excursión completa desde Barcelona que incluye transporte, entrada y guía, y es una opción muy buena para quien quiera entender de verdad la historia del monasterio sin tener que investigar por su cuenta. GetYourGuide tiene una propuesta similar, con transporte en autobús desde Barcelona y entrada a la basílica incluida, dejando después tiempo libre para subir en funicular, comer o visitar el museo por vuestra cuenta. Nosotros valoramos hacer alguna de las dos y finalmente no nos decidimos: con la peque recién empezando a caminar, seguir el ritmo de un grupo nos pareció más complicación que ventaja. Para otro momento, o para quien viaje sin niños pequeños, las recomendamos sin dudarlo.

Horarios y algo de información práctica

La basílica abre todos los días de 7.00 a 20.00 horas. El camarín donde se puede ver de cerca a la Moreneta tiene un horario más reducido, de 8.00 a 10.30 y de 12.00 a 18.15, así que si el objetivo del día es verla de cerca conviene organizar la visita alrededor de esas franjas. El funicular de Sant Joan suele operar entre las 10.00 y las 17.00 o 18.00 horas según la temporada, con variaciones que conviene comprobar en la web oficial antes de subir, sobre todo fuera de los meses de verano.

Toda la información de horarios, misas y la agenda de la Escolanía está en la web oficial de la Abadía de Montserrat, y los horarios y precios del funicular y del cremallera se pueden consultar en la web de Cremallera de Montserrat.


Útiles para la visita: Si preferís no preocuparos del coche ni del aparcamiento, la excursión completa con guía de Civitatis incluye transporte desde Barcelona, entrada y visita guiada al monasterio.

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