Qué ver en Belmonte (más allá de su castillo)
Belmonte es de esos lugares inevitablemente asociados a un monumento: su castillo, uno de los más impresionantes y mejor conservados de España. Es difícil que no hayas oído hablar de él. Pero hay mucho más dentro del pueblo de lo que sugiere esa imagen. Una colegiata que casi fue catedral, un guerrillero enterrado bajo el altar, una emperatriz francesa que dejó su marca en cada rincón y una historia que no termina de encajar en ningún relato sencillo. En esta guía contamos todo lo que vimos, con los precios y la información práctica que necesitas para organizarlo.
La Colegiata de Belmonte: la catedral que no pudo ser
La historia de la Colegiata empieza con una negativa. Don Juan Pacheco, Marqués de Villena —el hombre más poderoso de Castilla durante el reinado de Enrique IV— quería construir una catedral en su feudo. La respuesta fue no: ya existía la de Cuenca y no se iba a autorizar otra en la misma diócesis. Así que se hizo una colegiata, pero con los mismos arquitectos y constructores que habían levantado la catedral conquense. El resultado es un edificio del siglo XV que no tiene nada que envidiarle a una catedral.
La entrada cuesta 2,50 € y merece la pena sin lugar a dudas.
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La pila bautismal de Fray Luis de León
Fray Luis de León nació en Belmonte y fue bautizado aquí. La pila sigue en su sitio. Junto a ella, en el espacio donde hoy está la pila, existió una zona de emparedadas: mujeres que se recluían voluntariamente entre los muros del templo para alcanzar la plenitud espiritual. Una pequeña ventana era su único contacto con el exterior. Hay algo que no encaja bien con ningún relato sencillo sobre la vida medieval cuando te lo cuentan en voz baja y señalando la pared.
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Las rejas: el iletrado que firmó una obra maestra
El interior tiene trece capillas construidas entre los siglos XV y XVIII, pero lo que más nos detuvo fueron las rejas. La que hay a la entrada, a la izquierda, es renacentista y está concebida como un retablo. La hizo Hernando de Arenas —un artesano que no sabía leer ni escribir— siguiendo el diseño de Esteban Jamete. A su lado hay otra reja del mismo autor, sin restaurar. Ambas fueron oscurecidas con betún de Judea durante la Guerra de la Independencia para que los soldados franceses no las confiscaran.
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El primer coro historiado de España
El coro data de 1452 y es el primero historiado de España, obra de Egas Cueman y Hanequin de Bruselas, tallado en madera de nogal. En el frente, el Antiguo Testamento; en los laterales, el Nuevo. En la parte de la Creación hay figuras desnudas que en el siglo XVIII fueron mutiladas por considerarse indecorosas. Lo que más nos llamó la atención fueron las misericordias: las decoraciones talladas en la parte trasera de los asientos. Como el canónigo que se ponía de pie tapaba esa zona, el artista trabajó con más libertad. El resultado son escenas que van de los pecados capitales a figuras diabólicas, mezcladas con una naturalidad que dice bastante de cómo funcionaba realmente el humor medieval.
El tío Camuñas, enterrado bajo tus pies
En esta iglesia está enterrado Francisco Sánchez, conocido como el tío Camuñas. Era natural de Camuñas, un pueblo de Toledo, de donde viene el apodo. Durante la Guerra de la Independencia organizó una partida de guerrilleros y se dedicó a hostigar a las tropas napoleónicas por toda La Mancha con una eficacia tan brutal que los soldados franceses lo convirtieron sin querer en una leyenda. Cuando su nombre aparecía en el horizonte, gritaban aterrorizados: «¡Que viene el tío Camuñas!» La frase sobrevivió al hombre, se descontextualizó y acabó convirtiéndose en lo que todavía es: una amenaza con la que los adultos asustan a los niños, sin saber de dónde viene.
Fue traicionado y capturado en Belmonte el 12 de noviembre de 1811. Lo fusilaron al día siguiente en las murallas del castillo. Tenía 49 años. El general francés d’Armagnac ordenó que lo enterraran en la Colegiata con todos los honores. Moría un guerrillero y nacía una expresión.
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El Castillo de Belmonte: el palacio fortaleza de quien lo tenía todo
La entrada cuesta 10 €. Hay audioguía incluida en cuatro idiomas y un audiovisual de doce minutos al inicio del recorrido que sitúa bien el contexto antes de entrar a las salas.
Lo mandó construir el mismo Juan Pacheco que encargó la Colegiata. Acumuló títulos con una habilidad política que sus contemporáneos encontraban fascinante e inquietante a partes iguales: Marqués de Villena, Gran Maestre de la Orden de Santiago, privado de Enrique IV, dueño de docenas de señoríos. Lo curioso es que lleva el apellido de la madre porque esa fue la condición que impuso su abuelo para que heredara el señorío de Belmonte.
El castillo es un palacio-fortaleza con los avances defensivos más sofisticados del siglo XV. La barbacana mide hasta 2,5 metros de grosor —la pólvora ya existía y el diseño lo tiene en cuenta. La planta es pentagonal, única en España. Dentro conviven el gótico, el gótico mudéjar y el neogótico restaurado en el siglo XIX por Eugenia de Montijo. Todo lo que lleva el símbolo del trébol de tres hojas es obra suya.
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El Salón de Gobierno: las chimeneas que no se ven
Los mejores techos de la primera planta están en el Salón de Gobierno. La escalera de madera que lleva hasta aquí es ya del siglo XIX, de la época de Eugenia de Montijo. Y en cuanto a cómo está calentado el salón: las chimeneas están fuera. Juan Pacheco no quería el humo, los olores ni la interrupción constante de los criados avivando el fuego, así que ideó un sistema para calentar el espacio desde el exterior a través de la pared. Siglo XV.
La Sala de Embajadores
El techo de madera tiene forma de cúpula y el trabajo artesano es de esos que hacen que la gente se detenga sin que nadie lo pida. Arte del siglo XV, restaurado en parte por Eugenia de Montijo. Nos contaron que en su día la cúpula giraba con cristales incorporados que proyectaban destellos de luz por toda la sala —algo así como la bola de discoteca más antigua del mundo. En la ventana izquierda, según se entra desde el Salón de Gobierno, hay un bestiario medieval con animales mitológicos, único en su tipo. En el techo hay mocárabes —esa decoración de prismas colgantes del arte islámico— que solo se conservan aquí, en la Alhambra, en el Alcázar de Segovia y en el Palacio de la Aljafería de Zaragoza.
La techumbre giratoria y el derecho de pernada
En el dormitorio del marqués, en la segunda planta, la techumbre es giratoria: un sistema de pesas incrustadas en el lienzo permitía a un criado hacerla girar unos 45 grados. Al retroceder, unos tableros superiores producían un suave tintineo de campanillas. El folleto oficial del castillo recoge además una leyenda local que vincula esta sala con el derecho de pernada, aunque el propio texto la pone en duda: no hay constancia de que Pacheco ejerciera ese privilegio aquí ni en ningún otro castillo de sus dominios.
Eugenia de Montijo: la española que restauró el castillo
Eugenia de Montijo (Granada, 1826 – Madrid, 1920) fue emperatriz de Francia como esposa de Napoleón III. Fue también una mujer notablemente adelantada a su tiempo: abogó por el sufragio femenino, consiguió que se concediera por primera vez la Legión de Honor a una mujer, apoyó las investigaciones de Louis Pasteur que culminaron con la vacuna contra la rabia y financió la apertura del Canal de Suez. Este castillo era suyo, y lo restauró. El trébol de tres hojas que aparece por toda la fortaleza es su marca.
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Las visitas al castillo: del fraile al terror
Nosotros optamos por la visita teatralizada y recorremos el castillo de la mano de un fraile que nos va contando la historia del lugar sala por sala. La visita la cerramos con la mismísima Eugenia de Montijo, que nos cuenta su propia historia. Si quieres vivir esta experiencia, consulta fechas y horarios en castillodebelmonte.com.
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Pero las visitas teatralizadas son solo el principio. A lo largo del año el castillo organiza una agenda que da motivos de sobra para elegir bien cuándo ir:
Noches de Misterio (verano). Los viernes y sábados de agosto el castillo abre en horario nocturno para visitas guiadas con un punto de intriga histórica. Los guías recorren las mazmorras y cuentan las leyendas de los personajes que habitaron estos muros. Una atmósfera completamente distinta a la del día.
Recreación Histórica (junio). Cada año con una temática diferente. En ediciones recientes han escenificado la Guerra de Sucesión Española con recreadores en traje de época, instrucciones de combate incluidas, y el posicionamiento real de la Casa de Belmonte en el conflicto. Inmersivo en el sentido literal: el público es parte del escenario.
Torneo Nacional de Combate Medieval «Desafío Belmonte» (septiembre). Ya va por su novena edición. Luchadores de toda España —y algunos de fuera— compiten en el patio de armas con armaduras y armas de la época. El ticket incluye acceso al torneo, al castillo y al Trebuchet Park, el mayor parque temático de máquinas de asedio a escala real del mundo, con unas cuarenta réplicas. Alrededor: mercado artesanal medieval, taberna y puestos de comida.
Pasaje del Terror (Halloween y agosto). Grupos de 14 personas recorren el castillo de noche durante unos 40-45 minutos. Los actores del grupo Post Mortem cambian la temática cada año, pero el nivel de sustos no baja. Se ha escenificado desde un virus mutante hasta los siete pecados capitales. No recomendado para embarazadas ni menores de 12 años. Aforo limitado: conviene reservar con antelación.
La visita combinada Castillo + Colegiata
El castillo también ofrece una visita guiada combinada que incluye los dos monumentos en el mismo día. Empieza en el castillo a las 11:30 y continúa en la Colegiata a las 12:45. El traslado entre los dos puntos hay que hacerlo por cuenta propia, pero la distancia es corta. Se recomienda llegar con al menos 15 minutos de antelación.
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El pasaporte REPAHIS
El castillo de Belmonte forma parte de REPAHIS, la Red de Patrimonio Histórico de España: una red de castillos, palacios y monumentos históricos repartidos por todo el país. Asociada a esta red existe un pasaporte físico que puedes ir sellando en cada monumento que visitas. En Belmonte puedes hacerte con tu sello tanto en el castillo como en el Palacio del Infante Don Juan Manuel. Cuando acumulas suficientes sellos, puedes canjearlos por visitas gratuitas en otros monumentos de la red.
No encontramos información sobre este pasaporte en la web oficial, así que lo mejor es preguntar directamente en la taquilla del castillo cuando llegues.
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Dónde dormir en Belmonte
Si quieres alojarte en Belmonte —algo que tiene mucho sentido si vas a alguno de los eventos nocturnos del castillo—, tuvimos la oportunidad de visitar cuatro opciones que no te dejarán indiferente. Cada una tiene su propio carácter.
El Palacio del Infante Don Juan Manuel es el edificio más antiguo del pueblo, del siglo XIV. Fue convento en el XVI y hoy es hotel y spa con piscina. Desde su terraza se tienen las mejores vistas del castillo, y es también uno de los puntos de sellado del pasaporte REPAHIS.
El Bálsamo es una casona solariega del siglo XVI reconvertida en hotel boutique de cinco estrellas, con piscina cueva construida en un antiguo aljibe excavado en la roca. El nombre viene del bálsamo de Fierabrás, el brebaje mágico del Quijote.
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La Hospedería Real Casona La Beltraneja ocupa una mansión del siglo XVII en pleno casco histórico, con patio castellano interior y vistas a los monumentos del pueblo.
Y el Hotel Palacio Buenavista, que fue casa cuartel y después tomó vida propia como hotel, completa la oferta de alojamientos con historia dentro del pueblo.
Puedes buscar disponibilidad y precios de todos ellos en Booking.
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Información práctica
- Colegiata de Belmonte: entrada 2,50 €.
- Castillo de Belmonte: entrada 10 €. Reservas y agenda de eventos en castillodebelmonte.com.
- Cómo llegar: a unos 150 km de Madrid y 70 km de Cuenca. En coche es la opción más cómoda. Para comparar precios de alquiler usamos DiscoverCars.
- Tiempo necesario: un día completo es suficiente para ver la Colegiata y el Castillo con calma. Si coincides con alguno de los eventos, merece la pena quedarse a dormir.