Diario de Cuba (8): Remedios
Diario de Cuba (8): Remedios

Diario de Cuba (8): Remedios

 

Llegamos a la estación de autobús a las 7 de la mañana. Nuestro autobús hacia Remedios sale a las 7:30, pero nos han dicho que tenemos que estar allí media hora antes. Al llegar entendemos por qué: primero hacen una comprobación de billetes, todo bastante lento porque disponen de una impresora algo rústica y se juntan bastantes turistas. Después hay que dejar el equipaje en un cuarto, donde lo etiquetan para después guardarlo en el autobús correspondiente. Las plazas de la gente que no ha llegado a tiempo se revenden a los que han llegado sin billete, previa espera.

Entre unas cosas y otras, el autobús acaba saliendo con media hora de retraso. Estos autobuses son algo menos nuevos que los de Transtur y se nota mucho más el traqueteo de la carretera, que es bastante debido al pésimo estado de las mismas y a la cantidad de baches que hay. Además, da bastante rodeo, ya que pasa por Cienfuegos y Santa Clara, así que tarda unas cuatro horas en llegar a Remedios. Eso nos da tiempo para ver Cuba desde la ventanilla. Una de las cosas que más me llama la atención son los carteles con consignas comunistas y frases de Fidel o del Che que hay en mas carreteras, ahora sumadas a las muchas nuestras de cariño a Fidel que se ven por las calles. Carteles con frases como “Yo soy Fidel”, “Hasta la victoria siempre, comandante” o “Fidel vivirá siempre en nuestros corazones” aparecen pegados en las paredes de las casas o colgados de las ventanas. Además en algunos lugares, normalmente públicos han hecho improvisados altares con fotos de Fidel.

Finalmente, llegamos a Remedios. Es un pueblo pequeño, uno de los más católicos de la isla y el tercero más antiguo de Cuba. Su nombre completo es San Juan de los Remedios y, al igual que Trinidad, fue fundado por Diego Velázquez de Cuéllar. Nos recoge en la estación de Ómnibus Juan Carlos, el dueño de la casa que hemos reservado. Nos alojaremos en casa de su hija debido al que él no tiene habitaciones disponibles (parece que ganamos con el cambio: es una casa colonial impresionante con un patio interior que tiene un pozo y un bonito jardín trasero. A 25 CUC la noche, tal como habíamos hablado).

La plaza central de Remedios está muy cerca de la casa. Tiene dos iglesias muy similares y está considerada Monumento Nacional. Además es zona WiFi, por lo que hay mucha gente conectándose a Internet. Recorremos el pueblo, que no es muy grande, pero es curioso. Hay mucho menos turistas que en otros sitios que hemos visitado y no hay jineteros, por lo que nadie ofrece constantemente servicios, lo que resulta un verdadero descanso.

Buscando una ventana para comer, llegamos a lo que resulta ser la puerta trasera de un restaurante, “La tertulia”, cuya entrada principal está en la plaza. Miramos la carta y nos sorprende que esté en pesos nacionales, así que pasamos. El sitio es impresionante: fundado por los españoles como club privado para hombres, cuenta con un majestuoso jardín interno, techos altos y vistas a la plaza. Además, hay música revolucionaria (la única que está permitida). En concreto suena Silvio Rodríguez. Mientras suena ‘Ojalá‘ comemos pollo frito con vianda,  croquetas y agua por 70 pesos nacionales. El camarero que nos atiende nos cuenta que estuvo cinco años en el ejército. Estudió informática e ingeniería civil, después se divorció y dejó el ejército para trabajar en la industria, pero tuvo una reacción alérgica a un producto químico y tuvo que dejarlo. Sólo tiene 25 años. Trabaja en el restaurante por 250 pesos cubanos (10 euros) al mes mientras acaba la formación necesaria para poder irse a trabajar a los hoteles del cayo. El principal requisito es hablar inglés. El restaurante pertenece al Estado. Nos explica que hay varias cadenas, este en concreto pertenece al Centro Gastronómico de Gastronomía y Comercio, donde los restaurantes están orientados al consumidor local y los precios en moneda nacional. Luego hay otros que son para extranjeros y, por tanto, en CUC. Nos recomienda un par de sitios más en Remedios, entre ellos una heladería tipo Coppelia que hay en la esquina de la plaza, donde nos tomamos dos helados por 7 CUP.

Recorremos la ciudad. A medida que uno se aleja del centro se ven viviendas más deterioradas, incluso pisos de varias plantas. El clima aquí ayuda mucho, ya que vemos muchas casas con las ventanas rotas o incluso agujeros en las paredes. El estado de conservación de las viviendas es muy precario, supongo que debido a que no tienen necesidad de un aislamiento térmico eficaz y a que los materiales de construcción son caros.

Los cubanos nos miran con curiosidad. La mayoría nos saluda al pasar y sonríe. En una esquina nos topamos con un grupo de hombres. Nos preguntan si somos españoles y empezamos a hablar. Me sorprende ver lo al tanto que están de la actualidad mundial, tanto a nivel político como deportivo. Por ejemplo, saben perfectamente el resultado del partido de ayer de la liga española. De hecho, les gusta mucho el fútbol. Nos hablan de la crisis Europea, ellos piensan que la culpa fue del euro. Nos cuentan cosas de la vida en Cuba, de Fidel y del bloqueo estadounidense. Al final estamos hablando casi una hora. Como ya ha anochecido, decidimos irnos para el centro. Nos recomiendan un par de sitios para cenar y nos despedimos.

De camino a la casa pasamos por lo sitios que nos han recomendado. En uno de ellos, un sitio privado, pedimos la carta pero en lugar de darnos la que tienen a mano nos buscan otra algo más escondida. Al ver los precios comprendo que tiene una carta para turistas y otra para nacionales. Me llaman la atención, sin embargo los postres, así que pensamos en pasar más tarde a por uno. El otro sitio, “Los portales” es un restaurante del Estado en moneda nacional. El camarero nos habla también sobre fútbol y nos ofrece mojitos en voz baja, si nos sentamos en un sitio apartado donde no se nos vea. Nos dice que no se puede escuchar nada de música, ni siquiera con cascos, ya que te pueden acusar de contrarrevolucionario. Sin embargo, la plaza está ambientada con música de la Revolución a través de unos enormes altavoces. Es el primer sitio en el que hemos visto algo así.

Vamos a casa a ducharnos y después vamos a cenar a “Los portales”. Pedimos dos platos de la carta, refresco y un Cuba Libre por 7 CUC. El sitio es muy bonito, también estilo colonial. Después de la cena vamos a por el postre al sitio que vimos antes. Probamos el dulce de fruta bomba (papaya) con queso, a 1’5CUC. Algo caro si lo comparamos con la cena, pero bueno… El restaurante está lleno de cubanos y no tardamos en ponernos a charlar con ellos. Esta vez el tema gira en torno a los hijos, comentan lo pronto que se tienen hijos en Cuba y lo erróneo que les parece tener niños antes de haberse establecido profesionalmente. Nos resulta curiosa esta mentalidad aquí, ya que hasta ahora todos los cubanos que habíamos conocido tenían uno o varios hijos y se habían casado muy jóvenes. De hecho, la mayoría ya tenía varios divorcios en su historial!

Al terminar volvemos a la plaza. Está llena de gente, sobre todo chavales que pasean en grupo o cogidos de la mano. La música sigue sonando y la noche está cálida y despejada. Hay mucho ambiente y da gusto estar aquí, algo muy distinto a lo que habíamos visto hasta ahora en Cuba, donde al caer la noche parecía desaparecer la vida. Aquí el luto se vive de otra manera.

Estamos un rato más en la plaza, disfrutando del ambiente, y nos vamos a casa a dormir.

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