Iran 📷

 

Irán es un país lleno de peligros. Corres, por ejemplo, el riesgo de quedarte prendado de su historia y desear saber más y más sobre el imperio persa, sobre los sasánidas, los aquemémidas, sobre el zoroastrismo.. Es posible que hasta te intereses por la religión musulmana, por el chiismo y aprendas algo sobre sus costumbres y tradiciones. Por supuesto, está el enorme riesgo que supone probar la deliciosa comida persa y quedarte prendado de sus dulces, notar como se te saltan las lágrimas de felicidad al degustar un dátil… porque, te prometo, nunca volverás a probar un sabor igual. Te expones a que te inviten constantemente a té, a que te ofrezcan galletas, a que te regalen dulces y sonrisas sin que puedas, tan siquiera, pensar en decir que no.

En Irán corres el riesgo de enamorarte. De su gente, de su hospitalidad, de su cultura. De quienes te paran por la calle para darte la bienvenida a su país, de quienes se ofrecen a ayudarte al verte perdido, de quienes te sonríen porque sí, de quienes te preguntan que qué te parece su país… y es un problema de verdad, porque te sientes tan bien allí que no quieres marcharte. Es como un secuestro. Y al final, aunque tu cuerpo se vaya, una parte de tí se quedará allí. Y cuando te pregunten cuál es el mejor país en el que has estado, una sonrisa asomará a tus labios…