Excursión a Gori, Uplistsikhe y Mtskheta
Excursión a Gori, Uplistsikhe y Mtskheta

Excursión a Gori, Uplistsikhe y Mtskheta

 

Hoy, por segunda vez en el viaje, nos ha tocado madrugar. Tenemos un día intenso por delante: lo primero que hacemos después de desayunar es intentar recargar el saldo de la tarjeta de teléfono y contratar algo más de datos. Ayer lo estuvimos investigando y parece que se va a poder hacer en las máquinas que hay por la calle y, efectivamente, es cuestión de tres minutos. Miramos en los menús, metemos el teléfono, pagamos y ya tenemos datos. Únicamente hay que marcar un código para terminar de activar la operación. La verdad es que sale bastante más a cuenta que recargar una semana completa. Una vez hecho esto, nos ponemos rumbo a Gori.

Indice

Gori

Más tranquilos al tener internet, cogemos el metro a Didube y nos encaminamos directamente hacia la zona en la que están las marshrutkas para Gori. Cuando llegamos no vemos marshrutkas si no coches, pero nos dicen que el precio es el que debería (siete laris por persona y trayecto) con lo que nos montamos con otras tres personas y en algo más de una hora llegamos a Gori, la ciudad en la que nació Stalin.

De hecho, esto se nota nada más bajarnos del coche: nos dejan enfrente el parque Stalin, en el que está el museo de Stalin, enfrente de la antigua casa en la que nació Stalin (a la que le han puesto un techo en plan museo), que está detrás de una estatua de Stalin. Nosotros teníamos en la mente que aquí no se le tenía demasiado cariño a los bolcheviques ni al pasado soviético, pero parece que nos confundimos, al menos en esta ciudad, que obviamente puede deberse al hecho de que es su ciudadano más famoso. De hecho, la ciudad no tiene más para visitar que esto y la fortaleza.

Realmente hemos venido a Gori no tanto por esto, si no para ir a Uplistsikhe, que es una antigua asentamiento excavado en la roca. Se nos ocurre preguntar a un taxista que hay por allí cuando nos costaría que nos llevara y tardamos 10 minutos en deshacernos de él después de que nos diga que nos cobra 100 laris por un tour por la zona. Seguimos sin entender cómo puede ser que los taxistas pidan tanto y no se bajen de la burra cuando el mismo trayecto con Maxim nos cuesta 9 laris (vale, no nos incluye 2 cosas más que dice el taxista, pero aún así, la diferencia de precio es brutal).

Uplistsikhe

Reconocida por los arqueólogos como uno de los asentamientos urbanos más antiguos de Georgia, Uplistsikhe stá estratégicamente ubicada en el corazón del antiguo reino de Kartli, también conocido como Iberia en la época clásica, y se convirtió en un importante centro político y religioso. Según la tradición escrita georgiana medieval, se atribuye la fundación de Uplistsikhe al mítico Uplos, quien era hijo de Mtskhetos y nieto de Kartlos. Con la cristianización de Kartli en el siglo IV, Uplistsikhe experimentó un declive y perdió su importancia frente a los nuevos centros de cultura cristiana, como Mtskheta y más tarde Tbilisi.

No obstante, la ciudad resurgió como un importante bastión durante la conquista musulmana de Tbilisi en los siglos VIII y IX, en la época del principado de Iberia. Durante las incursiones de los mongoles en el siglo XIV, Uplistsikhe entró en un período de decadencia y prácticamente fue abandonada. Solo se utilizaba ocasionalmente como refugio temporal en tiempos de amenazas extranjeras.

Llegamos a Uplistsikhe justo cuando está abriendo y negociamos con nuestro taxista que nos espere (a diez céntimos de lari el minuto) para luego llevarnos hasta Mtskhetaa por treinta y cinco laris. Uplistsikhe es,como David Gareja, un asentamiento excavado en la roca. Sin embargo, a diferencia de la visita de ayer,esto es más una ciudad y un monasterio, si bien es cierto que es la parte de la ciudad dedicada a los ritos y a la nobleza, algo por otro lado bastante habitual y que ya hemos visto en otros lugares del mundo, como Ciudad Perdida o Machu Pichu, el ser humano es poco original en ese sentido.

En extensión es realmente grande y la pena es que no hay mucha información sobre cómo eran las cosas antiguamente. También es cierto que el asentamiento evolucionó desde los tiempos de la edad del bronce hasta casi la edad media, con lo que entendemos que el uso de las cuevas debió de ir evolucionando a lo largo del tiempo.


Mtskheta

Hora y cuarto después volvemos a nuestro coche y nos encaminamos hacia Mtskheta, que está a 1h aproximadamente. Es, con diferencia, el pueblo más bonito de los que hemos visto hasta ahora. Tiene una parte peatonal, los edificios están bastante bien conservados, tiene unos perritos callejeros muy majos, y la catedral de Svetitsjoveli que hay en el centro es preciosa. De hecho, es Patrimonio de la Humanidad y es una representación buenísima de la arquitectura medieval. Además, ya no solo la catedral y sus pinturas, sino que además está rodeada por unos jardines y por una muralla que se mantienen perfectamente. Para más inri, se ve al otro lado del río enclavado en la montaña el monasterio de Jvari, dándole al conjunto un aire muy bonito.

Después de ver la catedral nos vamos a comer a un restaurante que hemos visto recomendado y que, si bien la entrada no dice mucho, al entrar bajas a una zona con jardín que está muy agradable. Probamos el megruli kachapuri y un plato con setas, que está muy buenos, pero que son demasiada cantidad y salimos para ver el monasterio de Getsemaní, que está hacia el otro lado, es muy pequeño, y además está cerrado. La parte buena es que justo en frente hay unos cachorritos preciosos con los que nos entretenemos jugando un buen rato.

Volvemos hacia el centro y vamos hacia el monasterio de Santavro, que también es medieval, Patrimonio de la Humanidad y que, si bien está bonito, nos llega al nivel de la catedral. Después de eso cogemos la marshrutka que se coge justo enfrente y volvemos hacia Tblisi por tan solo 2 lari.


Tblisi

Todavía es pronto, así que decidimos coger un ir hacia el monumento de la Crónica de Georgia que hay encima de la montaña al lado del mar de Tblisi. Parece que no está muy bien conectado, pese a estar bastante cerca, e incluso nos cuesta encontrar un Máxim o un Bolt que nos lleve. Al final conseguimos uno y llegamos rápidamente. El monumento es colosal, y está precioso, más aún enclavado en medio de un bosque y con vistas al lago. Tiene una iglesia al lado con una puerta también muy bonita y unas baldosas (ya no son frescos) recientes pero también bonitos. Todo el conjunto cuenta la historia de la creación de Georgia, mezclada con mucha mistica católica.

Nos tiramos un buen rato haciendo fotos, disfrutando de la luz del atardecer. A la hora de irnos no encontramos ningún taxi que nos quiera acercar al metro, con lo que nos damos un paseo hasta abajo de la colina (5 min) y cogemos un bus, que justo esta llegando, que nos acerca al metro y de ahí al hostal.

Después de darnos una ducha salimos a dar una vuelta por la ciudad, dirección a Abanotubani, la zona con diferencia más animada de la capital de Georgia. De hecho, nos encontramos varios grupos de música, tanto moderna como tradicional. En uno de estos últimos, incluso sale gente del público a bailar la danza típica georgiana, que es realmente movida e impactante. También vemos, sobre el techo de los baños, otra danza más tranquila que hacen 3 bailarines para los comensales de un restaurante.


Sintiéndonos muy afortunados de haber visto todo este ambiente, y con un chimeney cake de postre, nos volvemos al hotel y nos despedimos del día hasta mañana.