Diario de Canarias (14): Cráteres y barrancos

 

Empezamos el día, esta vez sí, en el Barranco de las Vacas. Efectivamente, el aparcamiento es un minúsculo apartadero de la carretera y para llegar hay que saltar el quitamiedos. No hay ni una indicación y, aunque una vez que llegas comprendes que el camino es bastante sencillo, no estaría de más que lo indicaran de alguna manera, más aún sabiendo lo popular que se está haciendo… pero eso, parece que esta zona de la isla no está pensada para turistas.

Cráteres y más barrancos

El camino hasta el barranco es de apenas 5 minutos desde el «aparcamiento» y el barranco en sí es bastante pequeño.. hay poco más de lo que se ve en todas las fotos de Instagram. Eso, si, es cierto que el sitio está muy bonito y que tiene un efecto Antelope Canyon bastante chulo (nosotros dos hemos estado en el original y damos fe), pero da para poco. De hecho nos encontramos con un hombre allí, bastante desorientado, que se ha quedado bastante chafado porque iba preparado para hacer un trekking y se ha encontrado con que apenas hay unos metros de barranco.

En nuestra ruta de hoy tenemos apuntadas todas las cosas que nos hemos ido dejando, así que ponemos rumbo hasta el barranco de Guayadeque, que recorremos en coche porque no encontramos ninguna ruta de senderismo señalizada. Es un sitio curioso, tiene varios restaurantes cueva y también casas encaramadas en la montaña.

Continuamos hasta la caldera de Bandama, el antiguo cráter de un volcán de la isla. Tiene unos 200 metros de profundidad y unos 3 kilómetros de perímetro.  Se puede bordear o bajar hasta el fondo, y la tranquilidad que transmite es maravillosa (una cosa que estamos notando mucho es la gente: al ser día laborable y al estar visitando sitios menos turísticos, la gente que nos encontramos es casi nula.., especialmente en comparación con días pasados).

Una visita a Las Palmas

Como es buena hora y aún está abierto, aprovechamos para ir hasta Las Palmas para visitar la Casa de Colón, que el otro día se nos quedó pendiente. La verdad es que lo tienen muy bien montado, solo permiten entrar a un grupo cada vez y está todo muy ventilado. El museo es interesante de ver, tiene alguna cosilla chula y merece la pena si se está en la ciudad. La entrada cuesta 4€ y se visita en menos de 1 hora.

Al estar ya en Las Palmas, decidimos ir a comer a la zona de los pescadores en la Playa de las Canteras, esperando encontrar menos gente al ser día laborable. Igual que en el resto de sitios, hay bastante diferencia, pero aún así se nota que hay ambiente y, de hecho, no encontramos mesa en el famoso Amigo Camilo que nos habían recomendado, así que nos vamos a un restaurante cercano que estaba segundo en nuestra lista. Como decimos,  comer mal en Canarias es bastante complicado.

Los mosquitos vuelan al atardecer

Acabamos el día regresando a Maspalomas para pasear un rato por la playa.. que habíamos visto las dunas pero nada más. La verdad es que es una playa preciosa, rodeada de dunas y muy tranquila (al menos cuando vamos nosotros no hay casi nadie. Posiblemente en verano o sin restricciones para los extranjeros sea otra cosa..). El día -y nuestros días en Gran Canaria- termina al atardecer, disfrutando de otra maravilloso atardecer en las dunas y.. huyendo despavoridos de los mosquitos que salen repentinamente al caer el sol y que nos dejan como un colador.