Cuzco, el ombligo del mundo (1)
Cuzco, el ombligo del mundo (1)

Cuzco, el ombligo del mundo (1)

 

El viaje no importa. Las diez horas del avión de Madrid a Quito. Las 4 horas de espera en el aeropuerto Mariscal Sucre. Las 2 horas de vuelo de Ecuador a Lima. Las 7 horas que dormimos, o intentamos dormir, en el insufrible aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Las dos horas de vuelo, el último de este interminable día, de Lima a Cuzco. Son las 5 de la mañana cuando aterrizamos, 26 horas desde que salimos de Madrid, más de un día de viaje. Sobrevolando el océano Atlántico, atravesando el continente sudamericano, pisando el suelo de tres países distintos. Y por fin estamos aquí, en el ombligo del mundo para los Incas, el lugar donde hace siglos comenzó un imperio.

Cuzco/Cusco

Recogemos el equipaje, que sale sorprendentemente rápido y salimos del aeropuerto en busca de transporte público hacía Cuzco (Cusco, para los peruanos). Nos indican que el Correcaminos, uno de los autobuses locales de la ciudad, pasa cerca de la Plaza de Armas así que nos subimos. Este autobús se coge según sales del aeropuerto a la derecha y el precio del trayecto es de un sol. El sistema es similar al que hemos visto en otros sitios, te subes y pagas a la salida, mientras el autobús se llena muy por encima de su capacidad. También, como nos ha pasado en otros sitios, somos los únicos turistas en un autobús claramente local.

Llegamos al centro de Cuzco. Nuestra primera parada es en una farmacia, para comprar las famosas sorochi pills, que nos salen a 28 soles la caja de 20 unidades. Nos indican que es necesario tomar una cada 8 horas. Yo decido tomármelas de manera preventiva, D no.

Cruzando la Plaza de Armas nos para un vendedor de excursiones, negociamos con él para hacer las dos que tenemos previstas: Valle sagrado y Cerro Colorado, por un total de 200 soles. Lo dejamos apalabrado aunque no pagamos nada -primero queremos asegurarnos de que es un buen precio-.

Vamos al hostal para dejar las maletas, su nombre es hospedaje Pumacurco y es un sitio bastante cutre y justito, pero por los 11€ que nos cuesta por noche, no podemos pedir más: está razonablemente limpio y tenemos baño propio, suficiente para dormir, que es lo único que queremos. Además la propietaria, Betty, es muy amable.

La Plaza de Armas

Bajamos de nuevo a la Plaza de Armas, que es el centro de la vida local. Hoy está engalanada y repleta de gente por ser domingo, principalmente militares uniformados, ya que la ciudad se está preparando para el desfile de izado de bandera que tiene lugar en este lugar siempre en este día. Aprovechamos para visitar la Catedral, que durante las horas de misa es gratuita, aunque no se pueden realizar fotos. La verdad es que la iglesia es exactamente como todas las que abundan en España y Europa, como era de esperar por otro lado.

 

Pasamos un rato en la plaza observando la actividad de la misma, compramos unos dulces y caramelos de muña en un puestecito callejero cercano y nos quedamos un rato haciendo fotos hasta que empieza el Free Tour, a las 9:50. Sale todos los días a esta hora de la Plaza de Armas y los guías son fácilmente reconocibles.

Conociendo la ciudad

Estamos solos con otra pareja y el guía, que mientras nos cuenta la historia de la ciudad y del imperio Inca, íntimamente ligadas, recorremos la zona de la plaza, la piedra de los doce ángulos y llegamos hasta el mirador de San Blas, en la parte alta de la ciudad, donde acaba el tour. La arquitectura de Cuzco nos permite aprender más sobre los Incas y su forma de construir, inclinando las piedras con un ángulo de 13 grados para evitar seísmos, tan frecuentes en esta zona. La mayoría de las construcciones solo se conservan a medias, ya que los españoles construyeron encima de las mismas cuando conquistaron la ciudad.

Cuzco desde las alturas

Una vez finalizado el tour, desde San Blas, subimos a pie hasta el Cristo blanco. Se sube por unas escaleras interminables durante unos 20 minutos aproximadamente, el camino es cansado pero perfectamente factible, eso sí, recomendamos hacerlo durante el día ya que no es el barrio más seguro de Cuzco. Desde el Cristo hay unas espectaculares vistas de la ciudad y, además, está muy próximo a las ruinas de  Sacsayhuamán, una antigua fortaleza Inca y la mayor obra realizada por los mismos durante su apogeo. Damos una vuelta por la zona y bajamos a pie hasta el centro, parando en la iglesia de San Cristóbal.

El mercado de San Pedro

De camino al mercado de San Pedro cogemos unos tamales en un puesto que hay en una esquina de la plaza por 5 soles, nosotros optamos por los salados que están deliciosos. Una vez en el mercado, que es una absoluta locura, probamos también un batido de mango muy rico y bastante grande, tanto que nos da para tres vasos. El mercado está a medio construir o medio derruido, no lo tenemos claro, hay agujeros en el suelo y zonas de tierra. Tiene muchísimo encanto y movimiento, los precios son bastante económicos, por ejemplo un menú completo cuesta apenas 5 soles. Está dividido por secciones: quesos, panes, verduras, frutas, carne, pescado, frutos secos… al final del todo está la sección de restauración.

Se empieza a hacer de noche y estamos cansados, así que nos retiramos al hotel. Por el camino vemos varias tiendecitas y D acaba comprándose un jersey de lana de alpaca, o eso nos dicen, a muy buen precio. Caemos rendidos en la cama.

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