Diario de Islandia (5): Caminando sobre un glaciar
Diario de Islandia (5): Caminando sobre un glaciar

Diario de Islandia (5): Caminando sobre un glaciar

 

Empezamos el día aún sin creernos lo que vivimos por la noche. Nos fuimos a dormir prácticamente por necesidad biológica, de puro cansancio, tras dos horas de auroras boreales incesantes… y cuando lo hicimos el cielo aún tenía destellos verdosos.

 

 

Desayuno con diamantes

Para empezar la mañana vamos de regreso a la playa de los diamantes, para ver si la encontramos con menos viento y niebla… y sí, la mañana aparece despejada. Nos tiramos un buen rato en la playa, viéndola desde ambos lados de la ría y también yendo hacia la laguna, a ambas orillas. No nos cansamos de este lugar: da verdad, nos parece excepcional.

Cogemos el coche sin muchas ganas, porque nos quedaríamos aquí toda la mañana, para ir a la siguiente parada: la laguna del glaciar Fjallsárlón, apenas a 10 minutos de aquí. Y al llegar alucinamos. ¡Es aún más bonita que la de Jökulsárlón! El agua completamente calmada hace un efecto espejo que refleja los bloques de hielo y las montañas que es una verdadera pasada. Nos da pena no haber venido antes a verla para poder quedarnos más tiempo… pero no podemos quedarnos más porque hoy tenemos contratada una excursión y tenemos horarios que cumplir.

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Columnas de basalto

Nos movemos hasta las cascadas basálticas de Svartifoss. Es una de las cascadas más famosas de Islandia y no nos extraña porque es un espectáculo de cascada, las columnas basálticas nos tienen enamorados. El trekking para llegar es suavecito, lo hacemos en una hora y media aproximadamente, parando a hacer bastantes fotos. Hay dos cascadas, pero la de abajo no es ni de lejos tan espectacular como la de arriba.

Caminando sobre el glaciar

Luego continuamos hasta el punto de encuentro de la excursión, muy cerquita de las cascadas. Vamos a hacer un trekking por el glaciar Skaftafell, con camprones. La experiencia nos gusta mucho pero nos decepciona la duración del trekking en sí. Nos explicamos: se supone que es una experiencia de 3 horas, pero de esas 3 horas pasamos 2’5 horas desplazándonos al glaciar, recibiendo explicaciones y colocándonos el equipo. Lo que es caminar por el glaciar se reduce a media hora y unos pocos metros… que es genial y una experiencia nueva y muy satisfactoria, precisamente por eso nos deja con ganas de más.

Al acabar el trekking cogemos de nuevo la camper. Nuevamente hacemos varias paradas por la carretera porque los paisajes de Islandia son irresistibles. Vemos sitios curiosos, como la roca Orrustuholl, que es una inmensa roca bastante impresionante. O la cascada Foss a Sidu, que es muy bonita de ver.

Un cañón de película

El siguiente punto de nuestra ruta es el cañón Fjadrárgljúfur, que nos vuelve completamente locos. Es un lugar de los que quitan el hipo, además con la suerte de encontrarlo sin lluvia y al atardecer. Un sueño. Nos deja maravillados por completo. Es un recorrido sencillo, con tres miradores, el último el mejor de todos. En total nos lleva como hora y media pero porque se nos va un poco de las manos lo de las fotos y porque no queremos irnos.

Acabamos el día muy cerquita, en el camping Kirkjubaer. Un sitio que está bastante bien, con duchas privadas que funcionan con monedas (pero te las dan a la entrada, al pagar con tarjeta), comedor con cocina y parcelas bien montadas.

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