Tanzania: Preparativos. El sueño de África

 

El viaje a Tanzania empezó hace muchos años. Concretamente, la primera vez que oí hablar de África a mi amiga Belén. Tiene algo hipnótico su manera de hablar de continente en el que ha pasado los últimos cinco años de su vida. Aunque pensé en visitarla muchas veces, nunca resultó factible. El contacto se perdía, inevitablemente, entre conexiones a Internet obsoletas o inexistentes. A cada nuevo regreso me prometía que algún día emprendería aquel viaje, pero nunca reunía el valor para dar el primer paso. Supongo que África me imponía respeto. Aún lo hace.

Una tarde de septiembre, buscando un destino en el que ubicar los días de vacaciones que nos quedaban, apareció un vuelo a Dar Es Salaam. Tanzania sonaba tentador, así que empezamos a investigar. En Arusha encontré un hostal gestionado por españoles que colabora activamente con distintos proyectos de la zona. Me cautivó su filosofía y me decidí a contactar con ellos para realizar una reserva. Tuve la suerte de que respondiera a mi petición Elena, una madrileña encantadora que no tuvo ningún reparo en resolver todas mis dudas (y eran muchas). Me habló del colegio local donde estaba trabajando  y de un orfanato de la zona que podríamos visitar durante nuestra estancia. Esto me interesó especialmente porque no me gusta pasar de puntillas por los sitios y creo que es importante conocer la realidad de los lugares que se visitan, más si implican proyectos tan interesantes y bonitos como estos. Me llamó especialmente la atención que ambos proyectos contaran con voluntarios españoles, es maravilloso comprobar que somos unos grandes exportadores de solidaridad.

En Zanzíbar contacté con Carolina, una conocida de Belén que reside en Jambiani, un pequeño pueblecito situado en la costa este de la isla. Me informó sobre los atractivos turísticos de la zona y también sobre lo menos turístico. Además me dio valiosos consejos para nuestro paso por la isla.

Una vez decidido el itinerario, me puse a preparar las cuestiones más prácticas del viaje: una visita al Centro de Vacunación Internacional para saber qué vacunas eran necesarias, preparar las maletas y demás. También me tocó resolver algún que otro contratiempo (entre ellos, replantear el recorrido) e, incluso, aprender un poquito de Swahili.

África está a punto de dejar de ser un sueño para convertirse en una realidad.

 

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