Cómo ahorrar dinero en Australia y Nueva Zelanda
Viajar a Australia y Nueva Zelanda es caro. No tiene sentido fingir que no. Los dos países están consistentemente entre los destinos más costosos del mundo, y cuando viajamos con la peque, el presupuesto se complica todavía más: pañales, comida, alojamiento adaptado. Después de treinta y tres días recorriendo los dos países, tenemos claro qué funcionó y qué no. Esto es lo que haríamos igual, y lo que haríamos diferente.
La gasolina
En Australia y Nueva Zelanda vas a necesitar un coche prácticamente desde el primer día. Y si vas a hacer la Great Ocean Road, el centro rojo o la Isla Sur, la gasolina se convierte en un gasto que vale la pena vigilar.
En Australia usamos GasBuddy, una app gratuita que muestra en tiempo real los precios de las gasolineras cercanas. La diferencia entre una estación y la siguiente puede ser de veinte céntimos por litro, lo que en un depósito lleno no es poca cosa. En las zonas más turísticas o remotas los precios suben sin avisar, así que conviene repostar siempre que estés cerca de una ciudad.
En Nueva Zelanda la app equivalente se llama Gaspy. Funciona igual: mapa de gasolineras con precios actualizados por los propios usuarios. Es especialmente útil en la Isla Sur, donde los tramos entre pueblos son largos y no siempre tienes margen de elección.
Si hacéis la compra en Pak’nsave, revisad el ticket. Suelen incluir descuento en gasolina en gasolineras asociadas. Ojo, porque no siempre son las mismas, cambia según la ubicación.
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La compra
La mayor diferencia de gasto en ambos países la notamos en la comida. Comer fuera todos los días es asumir que el viaje va a costar el doble. Lo que hicimos fue comprar en el supermercado para los desayunos, los pícnics y muchas cenas, y reservar los restaurantes para los momentos en que de verdad teníamos ganas.
En Australia los supermercados habituales son Coles y Woolworths, y los precios entre uno y otro son bastante similares. Si encuentras un IGA, puede ser algo más caro dependiendo de la zona. Evita las tiendas de conveniencia en gasolineras o aeropuertos salvo emergencia.
En Nueva Zelanda el orden sería: Pak’nSave primero, que es claramente el más barato del país; luego New World y Countdown (que ahora se llama Woolworths en muchas zonas). Los FreshChoice los dejamos para el final porque la diferencia de precio con Pak’nSave puede ser notable, sobre todo en productos básicos.
Un truco que aprendimos pronto: ir a comprar a última hora de la tarde. En ambos países es habitual que los supermercados pongan descuentos del cincuenta por ciento en productos de panadería, preparados y carne próxima a caducar a partir de las seis o las siete de la tarde. No siempre hay suerte, pero cuando la hay, compensa.
Los gusanos de luz sin pagar entrada
Una de las excursiones más recomendadas en Nueva Zelanda son las cuevas de gusanos de luz, ya sea Waitomo en la Isla Norte o las de Te Anau en el sur. Las dos son espectaculares, y las dos tienen un precio en consecuencia.
Lo que no todo el mundo sabe es que hay lugares donde puedes ver exactamente lo mismo sin pagar nada.
El que nosotros hicimos fue el Minnehaha Walk, en el pueblo de Fox Glacier. Es un bucle de poco más de un kilómetro por selva tropical, accesible, completamente llano —ideal con cochecito o con niños pequeños— y gratuito. El sendero sigue un pequeño arroyo entre selva exuberante y los gusanos de luz se ven en el bosque después de oscurecer; conviene llevar linterna para el camino. La luz de la pantalla del móvil en el brillo más bajo es suficiente para no perderte sin matar el efecto. La antorcha del teléfono es demasiado potente.
En la localidad vecina de Franz Josef, el Terrace Walk ofrece otra opción gratuita: basta con caminar por el bosque de noche y revisar bajo los troncos caídos y en los márgenes de tierra húmeda.
No son las cuevas de Waitomo, evidentemente. Pero tampoco son una decepción. Además, con peques es la única opción viable porque en las cuevas no admiten bebés.
Pañales y cosas de bebé
Si viajáis con bebé, The Warehouse es vuestra tienda. Es una cadena neozelandesa que vende de todo —ropa, electrodomésticos, juguetes, artículos de bebé— a precios bastante más bajos que los supermercados o las farmacias. Los pañales, las toallitas y la crema de pañal los compramos siempre ahí cuando podíamos. En las ciudades más grandes los hay en zonas comerciales periféricas; merece la pena buscarlos en el mapa antes de que se acabe el stock que lleváis.
En Australia los supermercados Coles y Woolworths tienen también sus marcas propias de pañales, que son considerablemente más baratas que las de marca y funcionan bien. También nos gustaron las toallitas de la marca propia de Coles.
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Ropa
Tanto Australia como Nueva Zelanda tienen una cultura de tiendas de segunda mano mucho más desarrollada que en España. Se llaman op shops —de opportunity shops— y las gestiona habitualmente alguna organización benéfica como el Ejército de Salvación o la Cruz Roja. La calidad de lo que encuentras varía, pero los precios son bajos y en las ciudades grandes el surtido es amplio.
Si viajas en primavera o verano desde el hemisferio norte pero llegas al hemisferio sur en pleno invierno austral, estas tiendas son una solución real para comprar algo de abrigo sin gastarte el equivalente a una noche de hotel.
Algunas cosas más
El agua. En ambos países el agua del grifo es perfectamente potable en prácticamente todas partes. Llevar una botella reutilizable y rellenarla evita el gasto continuo de comprar botellas, que se acumula más de lo que parece. Además, harás algo positivo por el planeta y tu viaje será más sostenible.
Los free tours y el tranvía de Melbourne
En Melbourne hay un truco que muy poca gente conoce antes de llegar: el tranvía es completamente gratuito dentro de la zona centro. La Free Tram Zone cubre el CBD y llega hasta los principales puntos de interés, lo que permite moverse durante horas sin gastar nada. Vale la pena descargarse la app de PTV antes de salir del alojamiento para ver las líneas.
Los free tours funcionan en la misma lógica: se paga lo que se quiere al final, según lo que haya valido. Existen en Melbourne, Sídney y Christchurch, y son una buena manera de orientarse el primer día en cada ciudad. Nosotros lo hicimos en Melbourne y salimos con una idea mucho más clara de por dónde movernos el resto de la estancia. Si preferís algo más organizado o queréis combinarlos con excursiones concretas, Civitatis y GetYourGuide tienen opciones en las tres ciudades con guía en español.
Los parques nacionales. Buena parte de las mejores experiencias de los dos países son gratuitas: las playas, la mayoría de los senderos, los miradores, los centros de visitantes del DOC en Nueva Zelanda. No todo requiere pagar entrada ni contratar excursión.
Cocinar en el alojamiento. En Nueva Zelanda especialmente, los holiday parks y muchos hostels tienen cocinas comunitarias completamente equipadas. Usarlas para cenar de vez en cuando no es una renuncia, es una parte normal de viajar por allí.
El alquiler de coche. Es el gasto más importante después del vuelo y el alojamiento. Buscar con tiempo y comparar bien las condiciones del seguro marca la diferencia. Nosotros usamos DiscoverCars para comparar opciones en los dos países; lo que más importa revisar antes de confirmar es la franquicia y qué cubre exactamente el seguro incluido. Nunca está de más consultar Rental Cover, una aseguradora para coches de alquiler. Nosotros lo hemos utilizado en bastantes viajes y funcionan muy bien. Podéis leer sobre nuestra experiencia en Rumanía.
Si estáis preparando el viaje, en el post del presupuesto completo desglosamos todos los gastos del viaje por categorías.