Diario Viena, Bratislava y Budapest (3): Viena antes del amanecer

 

Empezamos el día mucho más relajados que ayer. Madrugamos menos y nos lo tomamos con más calma: bajamos dando un paseo de veinte minutos hasta el centro con idea de hacer el free tour en inglés de las 10 que sale del Albertina. Normalmente solemos optar por free tours en las ciudades que visitamos porque funcionan bastante bien. Este no es de los mejores que hemos hecho, pero es bastante completo. Quizás la pega que le pongamos es que nuestra guía cuenta todo de manera algo caótica y resulta un poco complicado situarse. El calor tampoco ayuda, aunque eso no es culpa suya :D.

Estamos pasando un calor horrible pero, por suerte, por toda la ciudad hay fuentes públicas y gratuitas con vaporizadores para refrescarse. En algunos baños hemos notado que tienen activada el agua caliente -imagino que para evitar que la gente beba o rellene las botellas- pero D.  ha aprendido a hackearlo!

Después de recorrer el centro con el tour vamos a Hundertwasserhaus (De camino paramos en el puente de Antes del amanecer, donde Jesse y Céline se cruzan con los chicos de la obra de teatro nada más llegar a Viena). Hundertwasserhaus es un barrio/edificio construido por el arquitecto austriaco Friedensreich Hundertwasser entre 1983 y 1985. En un inicio, se trataba de viviendas sociales y fue un proyecto del ayuntamiento de Viena. El estilo recuerda bastante al de Gaudí en el que las zonas comunes es lo que más nos gusta, con sus fuentes. Una pena que no se pueda visitar el interior y haya que conformarse con las zonas exteriores y la fachada.

Acabamos comiendo en un sitio cercano (el plato del día que esta vez incluye una sopa!). Después vamos al Stadtpark de nuevo. Aprovechamos para ver la estatua de Johann Strauss y descansar otro ratillo. Este parque es de los más antiguos y famosos de la ciudad, está lleno de familias con niños y jóvenes tumbados en el césped. En general la ciudad se vive mucho en el exterior, imaginamos que el clima actual colabora a que esto sea así. Es una ciudad que incita a recorrerla paseando.


Nuestra siguiente parada es el Café Steiner, ¿adivináis por qué? Sí, porque sale en Antes del amanecer. Es la terraza en la que la pitonisa lee la mano de Céline. Justo enfrente nos topamos por casualidad con una tienda en la que es navidad todo el año, de hecho es lo primero que nos dicen al entrar. Curioso verlo todo lleno de abetos y adornos a 40º.


Caminamos hasta el Hotel Sacher, donde se inventó la famosa tarta a la que da nombre, aunque hay demasiada cola y no nos apetece esperar con este calor, así que seguimos caminando hasta los jardines imperiales y nos sentamos un ratito a la sombra, junto a la estatua de Mozart. Recuperadas fuerzas, seguimos paseando bajo el sol hasta el Museumsquartier, pero no hay ni una sombra a la vista, así que continuamos hasta el Parlamento y de ahí al Rathaus, el ayuntamiento de Viena, un edificio verdaderamente impresionante. Aprovechamos para sentarnos un ratito en el parque que hay al lado para descansar, caminar con este calor es agotador.


Seguimos hasta la Iglesia Votiva. Es una pena porque está en obras y han colocado un anuncio gigante en el frontal, lo que estropea totalmente las fotos. La iglesia es impresionante . Es una de las construcciones sacras de estilo neogótico más importantes del mundo. Entramos dentro y nos quedamos un rato aprovechando que hace fresco. Estos pequeños ratitos nos van salvando del calor tan horrible que hace.

Al salir nos topamos con un Café Aida y decidimos entrar a probar la famosa tarta Sacher. Pedimos también un apfelstrudel, todo por 7.5€ (menos de lo que costaba una porción de Sacher en el hotel).

Luego bajamos hasta el centro caminando. Pasamos por el Café Central, una cafetería espectacular y digna de ver (no arrepentimos enseguida de no haber reservado la merienda para hacerla aquí). Además, tienen la tarta sacher a 4.4€ que no está nada mal. Después vamos a Demel, otra pastelería en la que en teoría hacen la tarta siguiendo la receta original. Aquí la tienen a 4.10€.

Bajamos hasta la iglesia de San Pedro, en la puerta anuncian un concierto esta tarde en el interior de la misma, pero los precios son una locura. Después de visitar la iglesia vamos hasta la Iglesia de San Carlos Borromeo (Karlskirche en alemán). Esta iglesia es la que más nos ha gustado de toda la ciudad: está en un parquecito y tiene enfrente una fuente enorme en la que los vieneses se sientan a pasar la tarde y poner los pies en remojo. Una gozada con el calor que hace.

Tras el parón, nos volvemos a poner en marcha y caminamos hasta el Café Sperl, de Antes del amanecer (donde tiene lugar la falsa conversación telefónica), es el clásico café vienés, con un encanto especial. Después vamos a la tienda de discos de la película, que lamentablemente está cerrada. No vemos ningún restaurante abierto en la zona y comenzamos a desesperarnos, así que acabamos cenando en un Centímeter cercano. Es una cadena austriaca cuya especialidad son los platos grandes y copiosos. Con un schnitzel, el escalope vienés, cenamos los dos y quedamos más que llenos (Ojo porque los platos tienen un precio razonable, pero la bebida no).

Al salir bajamos la calle y encontramos una terraza espectacular -con restaurante- justo bajo las escaleras que salen al Museumsquartier. Hoy no atinamos. Justo detrás del Mumok hay una zona con bancos Enzi. Son unos bancos de diseño bastante curiosos y repletos de gente tumbada o grupos de amigos tomando algo. Aprovechamos que hay uno libre para tumbarnos un rato. La noche está espectacular y el calor sofocante ha pasado, por fin.

De ahí seguimos hasta el Parlamento para verlo iluminado de noche. En el Rathaus hay un festival de cine: han colocado una pantalla gigante en la fachada del Ayuntamiento y hay puestos de comida y bebida enfrente. También han colocado unas gradas y sillas. Esta noche ponen el ballet Gisele, así que nos quedamos a verlo. Es bastante espectacular ver el ballet en semejante ubicación.

Cuando termina iluminan la fachada del Ayuntamiento, que aún con la pantalla delante es espectacular. Después seguimos hasta la iglesia Votiva y de ahí cogemos un tranvía hasta Hbf, aunque no funciona la máquina de billetes y al final vamos gratis ante la imposibilidad de adquirir uno. D. se baja para ver el Karlskirche iluminado, pero yo continuo al hotel porque no puedo más. Cuando llega paseando, yo ya estoy en el séptimo sueño..

En total hemos caminado 22km, no llevamos mal ritmo.