Sérguiev Posad y VDNKh (7)
Sérguiev Posad y VDNKh (7)

Sérguiev Posad y VDNKh (7)

 

Llegamos a Moscú a las 6:30 de la mañana. El camino al hostal ya lo conocemos, por lo que vamos en modo automático hacia el metro. Es curioso como nos hemos ido adaptando al metro de Moscú, ya nos resulta hasta fácil movernos por él.

Llegamos al hotel y dejamos las maletas en la consigna. Hoy vamos a ir a Sérguiev Posad. Los autobuses salen de VDNK, el Centro Panruso de Exposiciones, así que cogemos el metro donde siempre y hacemos transbordo a la línea naranja. Como es temprano y, por fin, hace sol, vamos a aprovechar para ver el parque: lo mas destacable es el Monumento de los Conquistadores del Espacio y la Fuente de la Amistad entre los Pueblos.

Además, es un parque muy agradable para pasear o montar en bicicleta. A mi parecer, tiene un aire muy soviético, aunque quizás sea por la enorme estatua de Lenin que lo preside.

Buscamos el autobús 388, que resulta estar en la acera opuesta al metro, en una pequeña terminal de autobuses. El trayecto cuesta 200 rublos y tardamos una hora y media aproximadamente, aunque depende principalmente del trafico que haya a la salida de Moscú.

Para llegar al monasterio hay que caminar unos 15 minutos. Hay un mirador desde el que se puede ver todo el complejo y un pequeño parque que hay que atravesar.

La entrada cuesta 350 rublos (100 más si quieres hacer fotografías, aunque una vez pasada la puerta de entrada nadie mas te pide el ticket de las fotos). El monasterio de la Trinidad y San Sergio es uno de los centros espirituales más importantes de la iglesia ortodoxa rusa, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1993.

Tardamos poco en verlo todo. Realmente es un lugar curioso: por un lado hay personas santiguandose y arrodillándose al entrar en los templos y, por otro, turistas haciendose selfies.

Regresamos al autobús, esta vez apenas tardamos una hora en llegar a Moscú. Como es pronto y hace buen día, aprovechamos para visitar algunos parques que tenemos pendientes: primero vamos a ver Tsarítsino, una antigua hacienda de los zares. El parque es una preciosidad, con un pequeño lago que se puede recorrer en barca, fuentes y un palacio. La historia del lugar es curiosa, cuando lo adquirió Catalina II mandó construir un palacio. Sin embargo, cuando lo vio terminado, no le gustó nada el resultado y mandó destruirlo. Nadie se explica por qué.

Salimos de Tsarítsino para dirigirnos al parque Gorki, cuyo nombre real es Parque de la Cultura y Ocio en memoria de M. Gorki. Nos bajamos en Park Cultury y cruzamos el puente. Es fácil identificar el camino porque todo el mundo parece ir en la misma dirección.

Este parque transmite una sensación de buen rollo increíble. También es cierto que el tiempo acompaña. Por todos lados se ven grupos de gente joven tocando musica, montando en bici, monopatín, bailando swing… Familias paseando, niños jugando. Hay puestos de comida, tumbonas, cojines enormes para tumbarse a la sombra… Hasta una fuente de agua que baila al ritmo de la musica. Esto también es curioso, en los tres parques que hemos visitado hoy, hay hilo musical. Aunque, si alguna canción debería sonar aquí es, sin duda, “Wind of change” de los míticos Scorpions.

I follow the moskva down to gorky park…

Empieza a anochecer así que decidimos ir a la Plaza Roja. Cogemos el metro en Oktyabrskaya y nos bajamos en Okhontyy Ryad. Ya nos movemos con una soltura tremenda ya (incluso hemos aprendido hasta a identificar las distintas salidas!)

Tenemos suerte: ya han desmontado la feria del libro y, por tanto, ni hay controles de acceso para entrar a la plaza. Aprovechamos para hacer algunas fotos, aunque aun sigue el escenario frente a San Basilio.

A las 10 empiezan a vallar la plaza, preguntamos a un policía y nos dice que estará cerrada por la noche. Menuda decepción. Vamos a cenar a Tepemok, pero esta cerrado, así que después de dar un par de vueltas, acabamos en My My. Cogemos un poco de todo, como las famosas kotletas, que a mi parecer son un especie de albóndigas.

Agotados, regresamos dando un paseo al hostal, con mucha lástima porque la ciudad está preciosa iluminada y hace una noche maravillosa, pero nuestro cuerpo no puede más.

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