Diario de Perú, Bolivia & Chile (11): La Paz

 

Cogemos bus de las 8 después de desayuno en hotel, en la misma plaza en la que nos dejaron ayer.  Se nota que es mucho más cutre que los anteriores, aunque también es cierto este es un bus local y somos los únicos turistas a bordo. Lo hemos cogido a deshora por aprovechar el tiempo en La Paz y por que habíamos leído en alguna parte que merecía realizar este trayecto de día. La verdad es que no podemos estar más de acuerdo: el paisaje es una preciosidad y las vistas de Copacabana saliendo de la ciudad espectaculares, aunque nos pillen en el lado contrario del autobús (el bueno es el izquierdo). 

El estrecho de Tiquina

Sobre las 9 de la mañana llegamos al estrecho de Tiquina, donde tenemos que bajarnos del autobús y cruzar en barca el lago (nosotros por un lado y el autobús por otro :P). No deja de resultarnos curioso que no se haya planteado la construcción de un puente en este lugar, aunque después de investigar averiguamos que hay un proyecto desde hace años para hacerlo, pero aún no se han empezado las obras. Obviamente los habitantes de San Pablo y San Pedro de Tiquina, que viven del servicio de barcas, se oponen a esta construcción. 

El precio del pasaje para cruzar el estrecho es de 2 bolivianos por persona.

Una vez que todos hemos cruzado el estrecho, volvemos a subir al autobús y continuamos nuestro camino hasta La Paz. 

La Paz

Llegamos a La Paz sobre las 12:30, a la zona del cementerio. El tráfico es horrible a esta horas y el autobús ha tardado una barbaridad en hacer el último tramo del recorrido. Cogemos un taxi que nos lleve hasta el hostal por 15 bolivianos y hacemos el check in tan rápido como podemos, ya que a las 2 de la tarde empieza el tour guiado que queremos hacer y nos gustaría comer algo antes. Comemos en un restaurante cerca de la Plaza de San Pedro, un menú por 15 bolivianos con sopa, entrante, primero (pollo dorado y pique macho) y postre. Si algo nos está gustando de Bolivia es que comer aquí es súper económico, y eso nos da la oportunidad de probar muchísimas cosas (algo que nos encanta).

Después de comer nos vamos a la plaza, donde el tour guiado está a punto de empezar. Nuestra primera parada es el penal de San Pedro, justo frente a nosotros. Una cárcel bastante curiosa, ya que los presos que se encuentran recluidos en ella deben pagar su alojamiento, ya sea alquilando sus celdas o comprándolas (el precio de una celda es de unos 15 mil dólares). Además, pueden vivir en la cárcel con sus familias, tanto mujeres como hijos, evidentemente ellos tienen libertad para entrar y salir del penal para trabajar o ir al colegio. 

El Penal de San Pedro es la prisión más grande de Bolivia, con más de 1500 reclusos en su interior. En su interior alberga un hotel para visitas, un hospital y una Iglesia. 

Después continuamos caminando a través los distintos mercados de la ciudad, terminando en el mercado de Brujas. Este mercado es conocido por ser uno de los rincones más curiosos de la ciudad, donde se pueden encontrar desde fetos de llama disecados hasta pócimas para recuperar el amor perdido. 

Los fetos de llama se utilizan como ofrenda a la Pachamama, madre Tierra, para bendecir las casas de nueva construcción colocándolos en los cimientos.

La verdad es que los mercados -o mejor dicho, el mercado gigante que es la ciudad de La Paz- son impresionantes. Llenos de color y actividad, se puede encontrar prácticamente de todo en ellos. Desde fruta y verdura hasta piezas de automóvil, todo ello organizado por sectores. Además, las cholitas son muy pintorescas y resulta muy llamativo verlas vendiendo bombillas o botes de pintura. No nos cansamos de hacer fotos, aunque con cuidado porque no son muy amigas de la cámara. 

El característico sombrero de las cholitas tiene su origen en Inglaterra pues no son otra cosa que bombines. Llegaron desde Londres y sus destinatarios eran los ferroviarios británicos que trabajaban en Bolivia a finales del siglo XIX, pero se dieron cuenta de que eran demasiado pequeños para ellos, así que iniciaron una campaña publicitaria orientada a las mujeres bolivianas, asegurando que eran la última moda en Europa.

Seguimos en la Plaza de San Francisco, un lugar que nos enamora nada más verno. Epicentro de la actividad de la ciudad, está llena de gente que va y viene o que, simplemente, está sentada en las escaleras viendo algún espectáculo callejero o comiendo algo que ha comprado a los vendedores ambulantes que hay. Una plaza llena de vida y movimiento, colorida y diversa, donde es posible ver desde una cholita hasta a un mimo. 

Muy cerca de la plaza, concretamente en uno de sus extremos, está el Mercado de Lanza. En este mercado hacemos un pequeño descanso para ir al baño y tomar algo, nosotros optamos un tojori, una bebida caliente hecha a base de maíz y canela. El mercado está dividido por zonas, encontrando juntos todos los locales que se dedican a un mismo sector: flores, carne, fruta, comidas, zumos, apis, joyería… 

Bolivia es el único país del mundo donde McDonald’s ha fracasado. ¿El motivo? Principalmente porque comer en Bolivia es rico y barato, nadie quiere pagar 40 bolivianos por una hamburguesa cuando por menos de 5 tiene una deliciosa salteña o un menú completo por apenas 15. 

El penúltimo lugar que recorre el tour es la Plaza de Murillo, donde se ubican la Catedral metropolitana de Nuestra Señora de La Paz, el Palacio Ejecutivo y el Legislativo. Aquí nos hablan de episodios de la historia del país, como el asesinato del presidente Gualberto Villarroel, ahorcado en una farola de esta misma plaza, o el cambio que experimentó el país con la llegada de Evo Morales. 

La Paz es el centro del poder político del país, después de que se trasladara el Poder Ejecutivo a La Paz, aunque la capital de Bolivia sigue siendo Sucre. 

Aunque, para hablarnos de Evo, nos llevan a otro lugar. Un bar cercano donde, nos dicen, pueden hablar con tranquilidad ya que últimamente no está demasiado bien visto hablar del presidente en público. El Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia es con frecuencia causante de polémicas en el país.

Una ciudad diferente

Cuando terminamos el tour, volvemos nuestros pasos para ver con tranquilidad los lugares que hemos recorrido. Inevitablemente, acabamos probando varias cosas en los puestecillos callejeros, como unos alfajores rellenos de crema pastelera y cubiertos de coco que están buenísimos, el cuñape, las humanitas, que son unos tamales cocinados al horno o los emolientes, una mezcla de bebidas con propiedades diversas realizada en el momento.

Aprovechamos para entrar en la Catedral y en la Iglesia de San Francisco y para recorrer con algo más de calma los múltiples mercados de la ciudad,  luego enlazamos con la Avenida 6 de Agosto, que bajamos paseando hasta la Plaza del Estudiante. Esta zona es muy diferente al resto de la ciudad, mucho más urbana y moderna. Además, nos impacta mucho la enorme cantidad de tráfico que hay. Según nos dicen, a esta hora muchos de los habitantes del Alto que trabajan en La Paz regresan a sus hogares en autobús u otro tipo de transporte público, por lo que hay una enorme demanda, podemos ver colas larguísimas de gente esperando a que pase uno. 

Cuando empieza a anochecer nosotros nos retiramos al hostal, no queremos que se nos haga muy tarde ya que nos han recomendado no estar en la calle con las cámaras de noche. La verdad es que la ciudad no nos ha transmitido hoy sensación de inseguridad, pero a veces vale más prevenir que curar y, además, estamos bastante cansados.