Indonesia 📷

 

Indonesia será siempre el lugar nos dijimos sí, quiero.  Con sus volcanes, sus templos, sus atardeceres sempiternos. De Indonesia nos llevamos los sabores, las sonrisas, las miradas de curiosidad. Indonesia es un país que cambia en cada isla. En realidad, son muchos países unidos. Todo es distinto cuando se salta de una isla a otra: las personas, sus ropas, los paisajes, la religión, el clima, los turistas. Sí, incluso nosotros vamos cambiando. Los bohemios que acuden a Bali en busca de locales modernos y cuidados en los que hacerse un selfie, los aventureros que se pasan cuatro días a la deriva en el mar de Flores o los mochileros que escalan el cráter de un volcán en Java.

Puede que Indonesia nunca haya sabido de nosotros, que no dejemos en ella la huella que sí queda en nuestra piel, puede que nos olvide… pero nosotros nos la llevamos en nuestras retinas, en nuestra memoria, en nuestra historia. Un país repleto de sonrisas, de naturaleza, de cultura. Un país que desafía, que sorprende, que enamora.

Siempre nos cuesta decir adiós, pero esta vez se nos antoja más difícil. Quizás porque hemos hecho de Indonesia parte de nosotros, porque esto ha sido más que un viaje: una boda, una luna de miel. Decía Sabina aquello de “que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel”. Y eso mismo le digo a mi marido al oído, mientras embarcamos en nuestro vuelo a Kuala Lumpur, que todos nuestros viajes sean lunas de miel.