Excursión al monasterio de David Gareja
Excursión al monasterio de David Gareja

Excursión al monasterio de David Gareja

Hoy parece que es el único día de la semana que no va a llover en David Gareja, así que es el día elegido para ir hasta allí. Esta serie de monasterios, en la frontera con Azerbaiyán, data del siglo VI y tienen la particularidad de haber sido excavados en la roca. La pena es que más de la mitad del complejo está cerrado porque está en suelo azerí y desde 2019 hay un conflicto entre los dos países que hace imposible cruzar.

Indice

Un poco de historia

En el siglo VI, un monje llamado David Gareja fundó un complejo monástico en Georgia, junto con sus discípulos Dodo y Luciane, quienes establecieron otros dos monasterios conocidos como Rka de Dodo y Natlismtsemeli. El monasterio prosperó bajo la dirección de Ilarion en el siglo IX y fue apoyado por familias reales y nobles. Incluso el rey Demetrio I se retiró allí en 1154.

A lo largo de los siglos, el monasterio fue un importante centro religioso y cultural, con monasterios poseyendo tierras y pueblos. El arte de los frescos en los monasterios se considera parte del tesoro mundial. Entre los siglos XI y XIII, hubo un auge económico y cultural, con la construcción de nuevos monasterios y la expansión de los existentes.

Después de la caída de la monarquía georgiana, el monasterio sufrió declive y devastación por los mongoles en 1265, pero fue restaurado posteriormente. Sobrevivió a los ataques de la dinastía safávida en 1615 y a la persecución bolchevique en 1921. Durante la guerra soviético-afgana, el monasterio fue utilizado como campo de entrenamiento militar, dañando los murales. En 1987, protestas y presión pública llevaron al traslado del campo de tiro, pero los bombardeos se reanudaron en 1988, generando más indignación y manifestaciones masivas.

Después de la independencia de Georgia en 1991, el monasterio fue restaurado, pero en 1996, el ejército reanudó los ejercicios militares, provocando protestas. En 1997, activistas de ONG bloquearon los ejercicios con tiendas y presión pública, logrando la prohibición de los mismos.

El viaje de ida

Llegar hasta los monasterios es complejo: está a 2 horas d distancia y, o bien te gastas 90 laris por persona en una excursión privada, o bien haces 1000 cambios de marshrutka. Sin embargo, buscando entre blogs de viaje, hemos encontrado la solución: todos los días a las 11 sale desde la Plaza de la Libertad una furgoneta privada que te lleva, conocida como Gareji Line, te espera y te trae por 40 lari por persona. Así que, obviamente, optamos por esta opción. Ojo, que no funciona todo el año.

Llegamos a la plaza a las 9 y media y ahí no hay nada, pero le damos un voto de confianza y nos vamos a dar un paseo por Rustaveli y ver la iglesia que nos faltaba. Pillamos justo la misa, y a toda la comunidad que estre salmo y salmo aprovecha para socializar en el patio. Muy curioso.

Volvemos a las 10:30 a la plaza para ver justo como llega la furgoneta amarilla. Nos montamos y puntualmente salimos.. para parar una hora después en un bar de carrera que sorprendente está muy bien y barato. Nos tomamos un kebab, un pan de queso y una limonada de pera, que es nuestra preferida, y seguimos camino.

Explorando el monasterio

Cuando llegamos hay un par de grupos ya en el complejo que es.. decepcionantemente pequeño. Es verdad que está muy chulo, con las celdas de los monjes escavadas en la roca, pero no dejan acceder a casi ningún sitio, más allá del patio y la iglesia. Lo bueno es que encontramos un camino por la montaña de detrás, protegido por militares (de hecho, durante un rato pensamos que estemos entrando en Azerbaiyán, pero nuestro gozo en un pozo) y que, aparte de llevarnos a una pequeña capilla, nos permite ver la panorámica de todo el monasterio.


El rato que nos queda (tenemos 1.5h de visita) lo aprovechamos para ver la montaña de colores que hay justo enfrente. Por cierto, es un poco estafa que las excursiones organizadas te vengan como adicional la montaña, cuando está literalmente cruzando la carretera. Mas que una montaña sin como dunas.. mas bonitas y coloridas de lo que pensábamos, pero menos que las de Perú.

La vuelta es directa, sin paradas. Aprovechamos cuando llegamos para cambiar en una la casa de cambio con mejor tipo que hemos visto y, después de darnos una ducha, salgo a dar un paseo. Sara está cansada y se queda, pero es que hace tan buena noche.. 🙂

Siendo sinceros, la excursión de hoy nos ha parecido bastante prescindible, al menos sin poder visitar la totalidad del conjunto. Es un camino muy largo para poder ver muy poco, y se invierte un día completo para apenas media hora de visita real.