Copenhague y Malmö

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La capital de Dinamarca está situada en una de las 407 islas que componen este país. Conectada al este con la parte continental del país y al oeste con Suecia, sus orígenes se remontan al siglo X, cuando fue fundada como un pequeño pueblo vikingo de pescadores. Desde ese momento fué creciendo y ganando importancia hasta convertirse en el siglo XV en la capital del país (y, durante una temporada, de Noruega también).

Su nombre København -‘puerto del mercado’- hace referencia a la principal actividad de la ciudad a lo largo de estos siglos (junto con la industria cervecera), lo que la ha llevado a ser una ciudad rica, bonita y enfocada hacia su puerto y hacia el mar. Actualmente es una de las ciudades con mayor nivel de renta del mundo, así como de las más caras. Sin embargo, gracias a los altos daneses y su bajo nivel de corrupción, se nota como todo este flujo económico repercute en la propia ciudad, que está muy cuidada y bien mantenida. También se nota en los servicios que ofrece, como multitud de baños públicos gratuitos perfectamente mantenidos o transporte público a precio razonable las 24h del día.

Qué ver

Copenhague es una ciudad perfecta para una escapada de fin de semana, ya que es muy fácil recorrerla a pie: está todo más o menos cerca y no es muy extensa. Nosotros calculamos que se puede ver en 1-2 días, según el ritmo que lleves.  Nosotros pasamos un día completo en la ciudad, aunque lo exprimimos al máximo: salimos a eso de las 8 de la mañana del apartamento y no regresamos hasta las 11 de la noche. 15 horas en las que andamos casi 30 kilómetros (vamos, que nos dio tiempo  a ver bastantes cosas :D). Esto son los sitios que visitamos:

  • Castillo de Rosenborg, construido en 1606 como casita de veraneo del rey rey Christian IV. Se puede acceder a su interior, aunque nosotros nos lo encontramos cerrado porque estaban montando algún evento -no terminamos de enterarnos de cuál-.

  • La Sirenita, el monumento más odiado por los daneses, al parecer la han «decapitado» dos veces ya. A nosotros no nos decepcionó, pero posiblemente sea porque nos esperábamos lo que nos encontramos: una estatua rodeada por muchísimos turistas peleándose por hacerse una foto con ella. Está al final de un paseo bastante bonito, con un parque que merece la pena visitar justo al lado.

  • Nyhavn, el canal más famoso de Copenhague y la foto más típica de la ciudad. Lo visitamos de día y de noche.  Es una zona con mucho ambiente. Si vais, fijaros en el ancla negra que hay. Es un homenaje a la Marina Real de Dinamarca y a las víctimas de la II Guerra Mundial. En agosto de 1943, cuando Alemania ocupó el país, varios navíos fueron hundidos por la Marina Real en el puerto de Copenhague para evitar que fueran utilizados por los nazis. Los marineros iban a bordo de dichos barcos y se hundieron con ellos.  Toda la historia de Dinamarca durante la II Guerra Mundial es bastante interesante, no en vano fue el único país ocupado de Europa que salvó casi al completo a su población judía

  • Rundetårn, la famosa torre mirador construida en el siglo XVII por el rey Christian IV. Se puede subir y no es muy caro, pero la inmensa cola que había que hacer nos quitó las ganas de intentarlo. Tuvimos la suerte de coincidir con las celebraciones del Orgullo gay y con la carrera de IronMan, así que la ciudad estaba hasta arriba de gente.
  • La Iglesia de Mármol. Otro edificio del reinado de Christian IV, tardaron un siglo y medio en terminarla porque tenían poco dinero… les había salido bastante cara la estatua que hay justo enfrente, en el Palacio Amalienborg. Al parecer el escultor cobraba por horas de trabajo. Nuevamente nos quedamos sin entrar porque se estaba celebrando una boda, pero la entrada es gratuita. Ha sido el fin de semana de los eventos en Copenhague, se conoce xD. 

  • Christiania, el barrio hippie de la ciudad. Aquí viven unas mil personas que se auto gobiernan desde 1971. Dicen ser independientes de Dinamarca y, por tanto, de la Unión Europea. De hecho, en la entrada se puede ver un cartel en el que pone esto mismo. Es curioso porque aquí se permite la venta y consumo de drogas blandas y se pueden ver puestecillos con galletas de cannabis o porros listos para consumo. Está en un gran parque verde con un lago y tiene numerosos graffitis. Se puede hacer fotos de todo menos de los puestos de venta de droga, como es obvio. 

  • En la misma zona está Christianshavn, que es uno de los barrios más populares de la ciudad.
  • Jardines de Tivoli. El famoso parque de atracciones de Copenhague, en funcionamiento desde 1843. Nosotros no llegamos a entrar porque las celebraciones del Orgullo Gay eran justo en esa zona y el acceso estaba imposible. 
  • Ayuntamiento de Copenhague. Merece la pena entrar a este ayuntamiento, inaugurado en 1905.  Como curiosidad, fue el lugar donde se celebró la primera unión gay civil en el año 1989… y es que la ciudad es totalmente gay friendly. 

  • Fábrica de cerveza Carlsberg. Más que por su belleza, es interesante por su historia… y porque los daneses adoran su cerveza. Curiosamente, el logotipo original de la cervecera fue una esvástica al revés… justo el mismo símbolo que los nazis eligieron años después y que, evidentemente, Carlsberg cambió de inmediato. Pero si os fijáis en la placa que hay sobre la puerta, podréis verlo.

Como siempre, nosotros recomendamos realizar un tour guiado por la ciudad. Es la mejor manera de conocer su historia, sus costumbres y su cultura. Nosotros lo hicimos con Copenhagen Free Walking Tours y quedamos más que encantados. Elegimos el Gran Tour de Copenhague, que además está disponible en español, y que sale cada día de las escaleras del ayuntamiento a las 10 y a las 11 de la mañana, con una duración de unas 3 horas aproximadamente. Es un tour muy completo y muy interesante, o al menos así lo fue con nuestra guía. Lo recomendamos totalmente.

Presupuesto y precios

Vaya por delante que Dinamarca es un país caro. Para que os hagáis una idea, un billete de metro del aeropuerto al centro cuesta 36 coronas, un perrito caliente en un puesto callejero sale por unas 45 – 55 coronas y una botella de agua pequeña cuesta entre 15 y 25 coronas. Una comida en un sitio económico, tipo kebab o sándwiches, puede costar fácilmente unas 100 coronas por cabeza, entre comida y bebida. Si quieres algo un poco más sofisticado, empieza a pensar en 100-150 coronas por plato… y eso en sitios más bien moderados. 

El alojamiento también es bastante caro.: una habitación básica no muy lejos del centro (unos 20-25 minutos a pie) puede costar unos 70-80€ por noche… y estamos hablando de una habitación muy sencilla, posiblemente pequeña y con baño compartido, en los alrededores de Nørrebro que, eso sí,es una zona bastante buena para alojarse. 

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Otra cosa destacable de Dinamarca -y Suecia- es que prácticamente todo se puede pagar en efectivo. Nosotros llegamos a pagar hasta el acceso a un baño (1SEK) con tarjeta. Incluso el free tour de Copenhague tenía la opción de pago con tarjeta -también admitían euros-. Nosotros sacamos efectivo para pagarlo, pensando que no admitirían otro medio de pago, en el Danske Bank, y nos cobraron 5 DKK de comisión. Así que sale bastante mejor pagar con tarjeta ya que, además, con la Revolut y la Bnext hacen bastante buen cambio.

Cómo ir al aeropuerto de Copenhague

La forma más sencilla es ir en metro. Tienen bastante frecuencia -los trenes pasan cada 5 minutos durante el día y cada 20 minutos por la noche- y están operativos las 24 horas. Desde el aeropuerto a Nørreport, una de las estaciones más próximas al centro, se tardan aproximadamente unos 15 minutos y el precio del billete es de 36 DKK. El billete funciona por tiempo de uso, por lo que una vez en Nørreport, podrás coger un autobús a tu destino final con el mismo billete.

Cómo ir de Copenhague a Malmö

Mucha gente opta por alojarse en Malmö, en Suecia, para visitar desde allí Copenhague. Nosotros lo hicimos al revés: nos alojamos en Copenhague y el último día hicimos una escapada a la ciudad de Malmö. Para llegar se cruza el famoso puente de Øresund, el puente combinado tren-carretera más largo de Europa. 

El transporte ferroviario de este tramo es operado conjuntamente por la compañía sueca SJ y la danesa DSB. El precio del trayecto es de 89 DKK o de 120 SEK, unos 12€ al cambio en ambos casos. Los trenes salen de la estación central de Copenhague o Malmö y hacen una parada en el aeropuerto Kastrup de Copenhague.Los que llegan hasta la ciudad danesa de Elsinor paran también en Nørreport. Tardan en completar el trayecto unos 35 minutos, circulan las 24 horas del día y pasan cada 20 minutos aunque, ojo, nosotros nos encontramos con un tren cancelado, así que mejor no ir justos de tiempo.

Una alternativa al tren es el autobús. La compañía FlixBus ofrece precios muy económicos si se compran los billetes con tiempo y paran muy cerca de la estación central de Malmö. También existe un autobús público, el 999, que sale desde la parada que hay frente al Hotel Plaza -junto a la estación central de Copenhague-. El precio para un billete de ida y vuelta es de 120 DKK. Ojo porque los domingos no sale y solo se puede pagar en efectivo, no admiten tarjetas. 

Qué ver en Malmö

Y, una vez en Malmö, ¿qué hacer? Nosotros nos decidimos por un tour guiado con Malmö Walking Tours, que además durante el verano ofrece tours en español y, bueno… la verdad es que nuestra guía le puso muchas ganas, pero la ciudad da para poco y quedamos bastante decepcionados. 

Realmente lo mejor para ver esta ciudad, que en nuestra opinión no da para más de una mañana -o una tarde-, es recorrerla paseando tranquilamente. Los puntos clave son las plazas de Stortorget -donde se encuentra el Ayuntamiento, un edificio muy bonito- y Lilla Torg, que es una plaza rodeada de casitas antiguas y con muchos bares y restaurantes. 

También nos gustó la Iglesia de San Pedro, aunque más que por su arquitectura, por su «uso», y es que esta Iglesia -como muchas en Suecia y Dinamarca- es más que un lugar de culto, se ha convertido en una especia de centro social para la ciudad y en su interior se puede tomar una taza de té o café caliente o disfrutar de un concierto de piano. Una opción muy interesante en una ciudad cara y con tan mal tiempo como es Malmö. 

Si el día no está muy lluvioso, otra opción interesante es el Kungsparken, un parque muy bonito con una zona de huerto muy cuidada y un molino bastante chulo, ideal para dar un paseo bajo el sol. 

Y, por supuesto, el Turning Torso, el famoso edificio de Santiago Calatrava que se ha convertido en símbolo de la ciudad. Está un pelín retirado, pero se puede ver desde la zona del castillo Malmöhus Slott, que también es un museo de arte contemporáneo.