Diario de Irán (13): Teherán

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Hoy nos levantamos muy temprano, posiblemente más que ningún día. A las 5 estamos saliendo por la puerta, rumbo a unas montañas de colores que hay a unas dos horas de Teherán y que Abbas tiene muchas ganas de enseñarnos.

Halim, couchsurfing y religión

De camino paramos a desayunar. Abbas nos invita a un bol de halim, que es una cosa muy curiosa que quería que probáramos: se cocina durante toda la noche y son una especie de gachas con cordero, pavo y canela. Una combinación bastante rara pero que funciona. La verdad es que está rico y entra mejor de lo que parece, pese a la hora que es.

La verdad es que está siendo curioso convivir con Abbas y su familia. Ellos son musulmanes practicantes y, por ejemplo, Zahra, que es la mujer de Abbas tiene que estar en casa con el hiyab porque está D en ella… y las mujeres musulmanas solo se pueden quitar el velo delante de sus familiares masculinos y de otras mujeres. Además, no pueden tocar a las personas del sexo contrario, por eso aquí hay que tener cuidado con a quien le ofreces la mano para saludar porque puede dar lugar a un momento incómodo.

Está siendo interesante charlar con él sobre religión. Ayer tuvimos ya algún que otro debate al respecto y, aunque nuestras opiniones no pueden ser más contrarias, lo cierto es que se puede hablar con él del tema y se muestra bastante respetuoso con nuestra postura. El contaste respecto a Mehdi, nuestro anfitrión en Isfahán es brutal. Sin pretenderlo, hemos dado con las dos caras de la sociedad iraní: por un lado, la juventud occidentalizada que quiere cambiar el país o irse de él, por otro lado una familia tradicional y religiosa practicante. 

Y lo cierto es que el tema religioso quizás sea uno de los puntos más importantes para comprender este país: lo primero que hay que matizar es que los iraníes son persas, no árabes. Es una confusión frecuente y que a ellos les molesta bastante. De hecho, Abbas nos contaba ayer que él está aprendiendo árabe y le cuesta un poco porque es bastante diferente del farsi, que es el idioma oficial de Irán. Hablan árabe en la vecina Irak, por ejemplo, y lo consideran bastante útil. Ellos son de raza persa y musulmanes de religión desde la conquista del año 651.

También es importante destacar que los iraníes son chiítas, no sunitas: tras la muerte de Mahoma le sucedieron varios familiares. Tras la muerte de los tres primeros, el primo y yerno de Mahoma, Ali, fue nombrado califa. Sin embargo, el gobernador de Siria no aceptó el nombramiento y se enfrento a él en batalla, ganando e instaurando la dinastía Omeya. Esto dio lugar a la escisión: por un lado, los seguidores de Alí -los chiitas- que defienden la herencia de este y, por el otro lado, los seguidores de los Omeya -los sunies- que justifican su liderazgo por pertenecer a tribu original de Mahoma (los Quraish). Estos últimos representan el 80% de la población musulmana, teniendo su máximo exponente en Arabia Saudí. Por su lado, la mayoría de los chiies están Irán, existiendo un conflicto entre ambas facciones desde la época del califa Alí. Y esto nos lleva al famoso tema del terrorismo, porque es importante saber que grupos como Al Qaeda o ISIS son sunies aunque, como nos comentaban el otro día, en realidad son solo enemigos de los musulmanes porque el terrorismo no representa al Islam ni a los musulmanes. Y esto es algo que en occidente tenemos que grabarnos a fuego en la cabeza. 

Nosotros hemos caído por casualidad en el país en pleno Muharram, que es una de las celebraciones chiítas más importantes… aunque no era tan difícil porque esta festividad dura todo el primer mes del calendario islámico. Y sí, aquí tienen su propio calendario y ahora mismo están en el año 1441. Lo que se festeja es el martirio de Houssein, nieto de Mahoma y líder espiritual del chiismo. Se llora la matanza de este mártir y de toda su familia por motivos religiosos en la ciudad iraki de Kerbala. El día 10 del Muharram se conoce como Ashura y es el día en que los peregrinos acuden al santuario de Houssein en Kerbala en masa. En las calles se vive como un auténtico luto. Nosotros cuando llegamos nos encontramos las ciudades llenas de banderas negras por este motivo.

Además en muchos lugares se reparte comida o té de manera gratuita, como llevamos viendo durante todo el viaje, y se celebran una especie de funerales como el que tuvimos la oportunidad de presenciar en Yazd en las Housseyniyeh, que no son mezquitas. Son lugares que se habilitan para este tipo de eventos, por ejemplo hoy nos comentaba Abbas que hay un bazar en Teherán que ha estado estos días haciendo las funciones de Housseyniyeh para las celebraciones de Moharram.

Montañas de colores

La visita a las montañas de colores resulta ser un poco desastrosa. Lo primero porque la carretera está en obras y nos perdemos varias veces para llegar. Al final, acabamos entrando por una zona cortada de la autopista y yo no sé ni cómo no nos matamos en el proceso. Abbas está desesperado porque se siente mal por nosotros, aunque no dejamos de decirle que no pasa nada. Las montañas son bonitas pero, tras ver las de Kermán, no resultan muy impresionantes. La parte buena es que hemos hablado un montón con Abbas, que al final era para lo que veníamos a Teherán y uno de los puntos claves de este viaje a Irán 🙂

De camino de vuelta hacia Teheran paramos en el mausoleo de Jomeini. Es grandioculente, lo cual es bastante sorprende dado que el ayatolah siempre fue bastante austero y que pidió ser enterrado sin lujo ni boato. Así, ver su mausoleo tan cargado de lujos resulta algo chocante. Según nos cuenta Abbas, no fue cosa suya, sino de su hijo. A nosotros nos parece exagerado, aunque tenemos que reconocer que muy bonito.

La embajada de EEUU

Después del mausoleo vamos ido a la embajada de EEUU o, mejor dicho, a la antigua embajada de EEUU, que por desgracia nos encontramos en obras y cerrada. Y es que están preparando el nuevo mural anticapitalista que se inaugura próximamente  (a la vuelta a España descubriremos que la inauguración fue al día siguiente, pero estando allí no conseguimos que nadie nos dijera nada).

Este lugar fue testigo de uno de los episodios mas impactantes de la historia de Teherán. Tan impactante que, de hecho, hay hasta una película sobre el tema (Argo, de Ben Affleck). Os recomiendo buscar información sobre la crisis de los rehenes de Teherán porque no tiene desperdicio alguno, os lo aseguro.

Teheran

Como no había mucho que rascar aquí, hemos vuelto al centro de Teheran, si es que existe algo así. Primero hemos visitado la mezquita Imamzadeh Saleh para que Abbas pudiera hacer sus oraciones correspondientes y, al terminar, nos hemos encaminado hacia el bazar próximo: ha sido muy interesante porque hoy contábamos con la compañía de un local, con sus explicaciones. Y encima Abbas no se corta un pelo, así que hemos podido resolver muchas de las dudas que teníamos y, sobre todo, probar un montón de cosas que llevábamos todo el viaje viendo y no nos habíamos atrevido a comprar por puro desconocimiento. Ha sido muy didáctico y entretenido, a mí sobre todo me encanta probar nuevos ingredientes de cocina y esto ha sido una locura de sabores nuevos. No sé cómo voy a cerrar la maleta.

Después de los bazares y de comernos un delicioso dizi -que adoramos con toda nuestra alma- hemos ido al parque Abo Atash, que es bastante popular en la ciudad y que está hasta arriba de gente. Desde allí se puede caminar hasta el puente Tabiat, que une el parque con otro parque en otra colina de la ciudad. El puente fue diseñado como lugar de encuentro (tiene restaurantes en la zona de debajo, zonas para sentarse y charlar, etc.) por una joven de 24 años y nos parece un gol por la escuadra al gobierno iraní con su color arco iris. La verdad es que tanto el parque como el puente son una pasada: el ambiente es una maravilla y el lugar está de lujo para pasear. 

Finalmente, para rematar el día, Abbas nos lleva a probar el auténtico maajon en Ali Baba. Es una cosa deliciosa, hecha con unos 18 ingredientes y que preparan como si fueran Tom Cruise en Cocktail. Hay que verlo para entenderlo porque es una absoluta locura. De hecho, es curiosísimo porque toda la calle está repleta de locales que copian a este… pero vacíos. Y este tiene una cola inmensa de gente esperando para verles preparar su maajon, porque nadie tiene tanto estilo como ellos. Alucinante, para nosotros una visita obligada en Teherán… pero nosotros somos muy gochos :p 

Tras el maajon decidimos que ya es hora de retirarnos porque estamos más que agotados. Ha sido un día larguísimo.