Diario de India&Nepal (7): De Pokhara a Katmandú
Diario de India&Nepal (7): De Pokhara a Katmandú

Diario de India&Nepal (7): De Pokhara a Katmandú

 

Hoy amanece despejado y las montañas se ven perfectamente, pero desde donde estamos no hay una buena vista. Subimos a la azotea del hotel y conseguimos ver algo. No la vista completa, pero si los picos individuales. Aún así, con eso nos contentamos. Preferimos quedarnos con el lado bueno de esta mala suerte que hemos tenido y es que podría haber sido peor: podríamos no haber tenido ni hoy el día despejado.

Nuestro autobús sale a las 7:30 y tenemos que ir a la estación, que está a 20 minutos andando. No es la estación a la que llegamos, es otra a la que llaman ‘estación turística’ y que está en dirección a Devis Falls. Ironías del destino, desde allí se ven los picos perfectamente. Al final, nos vamos con un un buen sabor de boca.

La estación desde la que salen los autobuses turísticos a Katmandú no es la misma a la que llegan. Pregunta por la estación turística.

Dos en la carretera

Esta vez viajamos con Blue star. Los autobuses son ligeramente mejores que el otro día y el precio es el mismo. Además, nos dan una botella de agua, así que nos quedamos tan contentos. Con todo, el trayecto da para lo que da: las carreteras son malas y llenas de baches, así que vamos todo el camino dando tumbos. Paramos a comer a mitad de camino en un bar de carretera, donde nos tomamos un chowmein. En total, hacen tres paradas, una hora entre las tres. Llegamos a las 16:30 a Katmandú (sí, 9 horas para 200 km).

Un trayecto normal entre Pokhara y Katmandú suele durar 9 horas.

Vamos al hotel que reservamos el último día aquí, el Magnificient view. El recepcionista, que no es el mismo que nos atendió, nos dice que la habitación cuesta 20$ por noche. Le decimos que nosotros la habíamos dejado reservada a 15$, pero insiste en que 20, así que nos vamos. No hemos llegado ni a la puerta cuando nos dice que vale, que 15$ por noche. Para nuestra sorpresa, la habitación es mucho mejor que la que nos enseñaron el otro día. Mucho más grande y con aire acondicionado.

Diwali

Después de dejar el equipaje salimos a dar una vuelta y nos encontramos con una especie de procesión de Diwali. Hay muchísima gente, todos con trajes típicos nepalies, acompañados de tambores y cantos. Llevan velas en la mano. Es alucinante. Ocupan prácticamente todo el centro de la ciudad, aunque lo más curioso de todo sea posiblemente que no han cortado el tráfico y las motos siguen colándose entre la gente pese a la aglomeración que hay. Tremendo.

El nombre del festival es Diwali en hindú, aunque en Nepal también lo llaman Tihar. Es el festival de la luz.

Las niñas representan a la diosa Taleju, la mismas que creen que ocupa el cuerpo de la Kumari.

Nos salimos un poco de Thamel para cenar en un sitio llamado Ocean café. Pudimos monos buff, fry rice y Aloo paratha. El truco para comer barato en Nepal es comparar siempre los mismos platos: los momos no deben sobrepasar las 100 rupias y los lassies las 70. Si los precios se salen mucho de ese rango, estas en un sitio muy caro. Lo mejor es valorar si realmente el lugar vale lo que vas a pagar.

La ciudad sigue muy animada y llena de gente. Además está muy iluminada, algo que contrasta enormemente con el Katmandú que encontramos a nuestra llegada. Parece otro lugar. Nos parece que incluso que hay menos coches de lo habitual y que todo está más limpio. Posiblemente porque, vemos, la gente está limpiando los cierres y ventanas de sus tiendas. Luego nos enteraremos de que todo forma parte del Diwali.

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