Diario de India&Nepal (15): Orchha

 

Lo primero que hacemos por la mañana, después de desayunar, es ir al mercado. El chico de ayer, Gorka, nos  está esperando puntual.

Nuestra primera parada es su casa, tiene que dejar a su hermana pequeña en casa de la vecina porque su madre va a llevar a las mayores al colegio. La niña se pone a llorar y dice que quiere venirse con nosotros, así que Gorka la coge en brazos y nos vamos los cuatro. Nos lleva a ver un templo desde el que se ve la ciudad. Según nos explica, su madre y él se turnan para cuidar de las pequeñas. Nos dice que su madre está divorciada y que él decidió quedarse con ella para hacerse cargo de las niñas. Al parecer en India cuando una pareja se divorcia, tienen dos opciones: que el gobierno reparta sus pertenencias o que sean los ancianos del propio pueblo quienes decidan cómo se reparten las cosas.

Nos cuenta también qué aquí las familias de las mujeres tienen que entregar una dote para casarlas, siendo mejor el matrimonio cuanto más alta sea la dote. Además la mayoría de los matrimonios son concertados, nos dice que sólo sabe de cuatro que hayan sido por amor en todo Orchha. Su madre, nos cuenta, no tenía una gran dote por eso tuvo un mal matrimonio. Él quiere evitar que sus hermanas corran la misma suerte.

Los fuertes de Orchha

Vamos a visitar el complejo de fuertes de Orchha, donde se encuentran el Raha Mahal y el Jahangir Mahal. El fuerte fue construido por Rudra Pratap Singh en 1501. El resto de templos y palacios fueron construidos por distintos maharajas del estado de Orchha en los años sucesivos. 

La entrada al complejo de fuertes cuesta 250 rupias y sirve para todos los monumentos de la ciudad que son de pago.

El Raha Mahal fue residencia real hasta su abandono, en 1783. Su interior estaba decorado con murales que representaban temas religiosos, sociales y de naturaleza. Todavía se conservan algunos, aunque su estado de conservación no es excesivamente bueno. Se dice que en su interior tiene varios pasadizos secretos, aunque nosotros no llegamos a encontrar ninguno. 

El Jahangir Mahal fue construido por  Bir Singh Deo en 1605 en honor de emperador mogol Jahangir, que fue invitado del palacio por tan solo una noche. Sí, así se las gastaban los marajás. No se andaban con tonterías.

Los fuertes aquí son increíbles, en su día debieron ser verdaderamente espectaculares. Si estando medio en ruinas ya son majestuosos, cuando sus paredes estuvieron recubiertas de espejos, cortinas y pinturas no podemos ni imaginar cómo de hermosos serían.

Después vamos a ver el templo de Chaturbhuj. Nos recuerda un poco a una catedral, con sus techos altos y arcos. Es bonito, pero impresiona mucho más por fuera que por dentro. Se puede subir arriba pero es necesario buscar a alguien para que te acompañe. Nosotros vamos con prisa y no podemos entretenernos, pero nos quedamos con las ganas.

La entrada al templo es gratuita.

Orchha es una ciudad pequeña pero llena de cosas que ver. Cerca del hotel está el cenotafio del Maharaja Bhagawant Singh, un conjunto de templos con jardines. A la entrada nos despedimos de Gorka, que tiene que ir al colegio. Realmente no nos ha servido de gran cosa como guía pero hemos disfrutado de la compañía y esperamos que nuestro pequeño aporte ayude un poco a su familia. El niño ha sido realmente amable y educado con nosotros, no nos ha pedido nada en ningún momento y, aunque no nos sentimos en absoluto obligados a darle nada, hemos querido hacerlo. 

Justo enfrente hay un ghat, o lo que es lo mismo, un escalón que da al río. Allí la gente se está bañando y lavando la ropa. Mujeres por un lado y hombres por otro. Las mujeres cantan canciones y se bañan vestidas. Los hombres se bañan en calzoncillos. 

Acabamos de ver los templos y regresamos al hotel para esperar a Baharu, que llega tan puntual como siempre. Después, partimos hacia Khajuraho. 

Khajuraho

Tardamos unas tres horas en llegar. Después de hacer el check in en el hotel, que por cierto nos han dado una habitación con una cama inmensa, nos vamos a comer. Acabamos en un sitio llamado Safari Canteen, que nos llama mucho la atención al pasar por delante. Uno de los camareros se sienta con nosotros a conversar y contarnos cosas sobre India y Khajuraho, ya que al parecer ha estudiado historia y le fascina el tema.  Además chapurrea algo de español y quiere ponerlo en práctica. Es algo que pasa con frecuencia aquí, aparte de los que quieren venderte algo o de los que te piden una foto, hay otros muchos que solo quieren charlar un rato. Normalmente para practicar su inglés o su español. Siempre quieren saber lo mismo: cuántos días llevas en India, cuántos te quedas y qué piensas del país. Les sorprende mucho que nos mostremos tan entusiasmados y se ponen bastante contentos. De hecho, suelen ser ellos los que nos señalan las cosas negativas como que es un país muy caótico o que hay demasiada gente. Este chico en concreto nos habla también de sus estudios y de su infancia. Se queda con nosotros toda la comida, simplemente charlando. 

Vamos a ver los templos del este con nuestro conductor. La mayoría son del siglo XI y se conservan increíblemente bien, supongo que habrán sido restaurados en algún momento porque de otra manera es inexplicable el estado de conservación en que se encuentran. Al parecer el conjunto original de templos era mucho mayor pero actualmente sólo se conserva una parte, en concreto 25 de los 85 templos que se cree que hubo en su día.  Los templos fueron construidos por la dinastía Chandela , cuya capital estaba en la ciudad de Mahoba a unos 55 kilómetros de distancia.

La entrada a los templos del este es gratuita.

Primero visitamos Javari, dedicado a Vishnu que, según el hinduismo es el creador, preservador y el destructor del universo. Luego vamos a ver el templo de Javana, que está justo enfrente. Después cogemos de nuevo el coche y vamos a Shri adinath y Parsvanatha, que es el que mejor conservado esta por dentro. Curiosamente este último templo es jainista, una doctrina que pregona una vía salvadora filosófica no centrada en el culto de ningún dios. En esta zona hay, además, otros templos de color amarillo que asumimos que son reconstrucciones de los templos que hubo en algún momento aquí, ya que tienen partes de los originales.

Cuando empieza a anochecer, regresamos al pueblo. Damos una pequeña vuelta y vemos una gran aglomeración de gente al final de un camino, así que vamos. Resulta ser un mercado de fruta, verdura y especias. Compramos garam masala y hacemos algunas fotos. El ambiente es muy auténtico y aquí sí que no hay absolutamente ningún turista. 




La Puja

Una vez hemos terminado de visitar los templos, regresamos al centro de la ciudad. A las seis de la tarde, justo cuando se pone el sol, tiene lugar la ceremonia de la Puja en el templo de Shiva. En el hinduismo se celebra esta ceremonia al amanecer y al atardecer, siempre antes de comer. Es una cosa bastante curiosa y merece la pena verlo. El significado de Puja es literalmente veneración devocional. Los sacerdotes realizan un ritual con ruido y velas, concretamente tocan varios instrumentos de percusión y unas campanas que hay a la entrada del templo.  

Tras la ceremonia vamos al hotel a ducharnos y cambiarnos de ropa.  Luego salimos otra vez  nos vamos a dar una vuelta por el centro del pueblo. Es muy complicado avanzar porque todos los vendedores quieren charlar con nosotros, aunque da gusto porque son muy amables y educados y, para nuestra sorpresa, porque todos hablan español. Mejor o peor, pero al menos lo intentan. Nos cuentan que al parecer antes venían grupos muy grandes de españoles y todos se pusieron a aprender, enseñándose el idioma unos a otros. La verdad es que es de lo más curioso. Acabamos entrando unos minutos a cada tienda para que se contenten: no parecen molestarse porque no compremos nada y uno incluso nos dice que no importa que no compremos pero que lleva todo el día sin tener ni un solo cliente y que le hace ilusión enseñarnos su mercancía. 

Como no tenemos mucha hambre, compramos unos dulces y nos tomamos unos lassis en el Lassi Corner que, como curiosidad, tiene un special lassi que, nos dicen, es de algo similar a la marihuana. Nosotros no nos arriesgamos a probarlo, nos quedamos con el de miel y coco.

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