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Un día en León: murallas romanas, Gaudí y la catedral con más luz de España

León es de esas ciudades que no necesitan presentación grandilocuente. Basta con caminar veinte minutos por su centro para entender que aquí hay capas: romana, medieval, renacentista, modernista. Todo comprimido en un casco histórico que se recorre perfectamente a pie —o con carro, porque el suelo es bastante llano y accesible— en un solo día intenso.

De legión romana a capital de reino

El nombre lo dice todo: León viene de Legio, el asentamiento que los romanos fundaron hace más de 2.000 años como base de la Legio VII Gemina. De aquella época quedan fragmentos de muralla que todavía hoy delimitan parte del casco histórico —la llamada Era del Moro y el lienzo norte son los tramos más visibles y mejor conservados—, aunque con los siglos la ciudad fue creciendo literalmente encima de ella. Hay tramos donde se ven casas construidas directamente sobre los muros romanos, una superposición de tiempos que en León resulta completamente normal.

Lo que ya no resulta tan conocido fuera de aquí es que León fue la capital del reino homónimo durante la Edad Media y que en esta ciudad se convocaron las primeras Cortes documentadas de la historia, allá por 1188. Eso la convierte, según muchos historiadores, en la cuna del parlamentarismo occidental. El dato impresiona más cuando uno lo lee sentado en una terraza frente a la catedral.

El Camino de Santiago atraviesa la ciudad

León es etapa obligada del Camino Francés. El Parador de San Marcos, ese edificio monumental de fachada plateresca que domina la plaza del mismo nombre, fue en su origen un hospital de peregrinos. Hoy es uno de los paradores más espectaculares de España —se puede entrar al vestíbulo aunque no se esté alojado— y su claustro merece un rato de atención.

Las rutas legionenses, conocidas como Huellas, recuperan precisamente ese pasado jacobeo y romano por la ciudad. Simulan las pisadas de una caliga (sandalia de cuero con clavos típica de los legionarios romanos). Estas pisadas de metal sirven para señalizar y guiar a los visitantes por los restos arqueológicos de la antigua ciudad campamental (Legio VII Gemina).

El poder concentrado en tres manzanas

La parte más densa en arquitectura señorial es la que rodea la plaza de Regla, frente a la catedral. Ahí conviven siglos de poder en un espacio muy reducido.

El Palacio de los Guzmanes es renacentista, del siglo XVI, y fue mandado construir por una de las familias más poderosas de la ciudad. La norma no escrita de la época era que ningún noble podía tener más torres que los reyes: ellos construyeron tres, una menos que el palacio real. Hoy es sede de la Diputación Provincial. La planta baja era de servicio, la primera planta era la noble, y aquí se alojaban los reyes cuando visitaban León. Su construcción eclipsó a otros palacios de la ciudad, como el de los Luna. La visita es gratuita y dura unos 30 minutos: te enseñan el patio renacentista y la galería superior. Hay cuatro turnos diarios y el primero empieza a las 10:30; la lista se abre 15 minutos antes, así que conviene llegar con tiempo.

El Palacio de Botines es el otro gran protagonista de la plaza, y su historia es quizás la más curiosa. Lo diseñó Antoni Gaudí en 1892 por encargo de unos comerciantes de telas —Fernández y Andrés, conocidos popularmente como «Botines»— que necesitaban un edificio funcional: almacén en el sótano (con ventanas y foso para que entrara luz y ventilación), planta baja con columnas para un espacio diáfano destinado a la tienda, y pisos superiores para viviendas de la familia propietaria y alquileres. Fue la primera casa de León con agua corriente, y tenía un sistema en el suelo para mover fardos de tela entre plantas. Gaudí nunca vino a ver la obra: mandó los planos desde Barcelona. Lo que sí dejó aquí —literalmente— es una caja del tiempo enterrada bajo la estatua de la entrada, que se encontró durante unas obras recientes. El jardín que rodea el edificio, por cierto, perteneció a los Guzmanes: para construir aquí derribaron parte de la muralla romana. La entrada a la Casa Botines se puede reservar a través de Civitatis al mismo precio que en taquilla y con cancelación gratuita.

El Hotel Real Colegiata de San Isidoro ocupa parte de uno de los conjuntos monumentales más singulares de España. Abierto como hotel en 2005 y reformado en 2020, integra elementos arquitectónicos originales —claustros, muros medievales, el propio tejido del monasterio— con una rehabilitación contemporánea. El espacio tiene capas que van del siglo X al presente: el rey Sancho I mandó erigir aquí una iglesia en el año 956; Fernando I y Sancha lo ampliaron y reconstruyeron en piedra, y en 1063 trasladaron desde Sevilla los restos de San Isidoro, cambiando la advocación del templo. Se puede pasar a ver el patio central sin estar alojado.

La Basílica de San Isidoro

A unos pasos del hotel, merece tiempo aparte. El templo románico —uno de los más importantes de España— tiene cimientos que probablemente descansan sobre un edificio romano anterior. Lo que más impresiona es el Panteón Real, situado a los pies de la iglesia: un espacio donde reposan 23 miembros de la corte leonesa, entre ellos 12 reinas y 11 reyes. Las pinturas que decoran sus bóvedas, encargadas por la infanta Urraca en el siglo XII, le han valido el apelativo de Capilla Sixtina del Románico. También en su claustro se celebraron las Cortes de León de 1188, que la UNESCO considera el testimonio más antiguo del sistema parlamentario europeo. La basílica es de entrada gratuita; el museo y el Panteón tienen precio aparte.

La catedral: un desafío a la física

La Catedral de León es, sin discusión, la más atrevida arquitectónicamente de toda España en su época. Los constructores del siglo XIII se obsesionaron con la luz y con los vitrales hasta el punto de reducir los muros al mínimo estructuralmente posible. El resultado es una catedral gótica donde el peso lo soportan los arbotantes exteriores y las vidrieras ocupan prácticamente todo el espacio que en otras catedrales sería pared maciza. Es la catedral gótica con mayor superficie de vidriera de España —con más de 1.800 metros cuadrados de cristal—, y en días con sol el interior se convierte en algo difícil de describir.

La entrada cuesta 8 € y merece la pena la visita guiada.

La Plaza del Cid y el ambiente de tarde-noche

La Calle del Cid y la Plaza del Cid son el centro de la vida social leonesa. Por la noche, especialmente los fines de semana, hay ambiente hasta tarde: bares de tapeo, música, gente en la calle. León es una ciudad de despedidas de soltero y celebraciones, y se nota. Nosotros llegamos un sábado por la tarde y había un DJ pinchando en la plaza, algo que no esperábamos encontrar.

Para comer o picar algo, la cecina —la carne curada leonesa— es imprescindible. El cocido maragato, si se tiene hambre de verdad y tiempo, es uno de esos platos que se comen al revés, empezando por la carne y terminando por la sopa. Y la limonada de León, que es en realidad una mezcla de vino tinto con limón y azúcar, acompaña perfectamente cualquier tarde de tapeo.

Si queréis una introducción organizada a la ciudad, un free tour es una buena opción para orientarse antes de explorar por vuestra cuenta.

Más allá de la ciudad

A menos de una hora de León está el embalse de Riaño, uno de esos paisajes que pocas veces aparecen en los itinerarios estándar pero que merece una parada si se tiene el coche. Lo contamos en detalle aquí.

Si vienes o vas hacia Galicia, otras paradas interesantes son Ponferrada, Astorga y Las Médulas.

Lo que hay que saber antes de ir

Cómo llegar

En tren desde Madrid y otras ciudades españolas hay conexiones directas. Si viajas con niños, echa un ojo a nuestro artículo sobre viajar en AVE con bebés.

En coche, la zona azul y naranja del centro se paga de lunes a viernes de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00, y los sábados de 10:00 a 14:00. Domingos, festivos y fuera de esos horarios es gratuito. Si queréis ir a lo seguro, hay un aparcamiento gratuito en el Parking La Granja, Avenida de Asturias, a unos 10 minutos a pie del centro. Nosotros fuimos en puente y aparcarmos en zona azul sin problemas.

Entradas y visitas

  • Catedral: 8 €. Visita guiada disponible en Civitatis.
  • Casa Botines: entrada en Civitatis. Cerrada los martes.
  • Palacio de los Guzmanes: gratuito. Cuatro turnos diarios, primero a las 10:30. Apuntarse 15 minutos antes en la lista. Cerrado lunes y martes.
  • Basílica de San Isidoro: entrada gratuita. Museo y Panteón Real con precio aparte.
  • Parador de San Marcos: se puede entrar al vestíbulo y claustro sin alojarse.
  • Hotel Real Colegiata de San Isidoro: el patio se puede ver sin ser huésped.
  • Free tour: Civitatis.

Con carro

El casco histórico es llano y muy accesible. Se puede recorrer casi todo sin problemas, salvo algún tramo puntual con escaleras. Por lo general, es una ciudad llana y sin cuestas.

Gastronomía

Cecina, cocido maragato (se come al revés: primero la carne, luego la sopa) y limonada leonesa —vino tinto con limón y azúcar— en cualquier bar de la zona de la Plaza del Cid. Es muy típico que la bebida incluye tapa a elegir entre un pequeño surtido, diferente en cada local. Lo ideal, con tiempo y si no hay mucha gente, es ir probando en cada uno de ellos su tapa especialidad.

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