Escala en Shanghái con bebé (guía práctica)
Nuestro vuelo a Melbourne con China Eastern aterrizó en Shanghái a las cinco de la madrugada, con cinco grados en la calle y una bebé que llevaba doce horas de vuelo encima. Teníamos más que pensado qué hacer en una escala en Shanghái, porque ya habíamos estado en la ciudad, pero al final nos fuimos al hotel y no salimos. A la vuelta, en la segunda escala, sí recorrimos la ciudad y vivimos el Año Nuevo Chino — pero al ritmo que marcó la peque, no el que marcaba ningún itinerario.
Esa es la razón de escribir esta guía: casi todo lo publicado sobre escalas en Shanghái da por hecho que llegas descansado, sin horarios ajenos y dispuesto a exprimir cada hora. Con un bebé, el plan de la escala es el plan del bebé. Aquí resolvemos las preguntas de decisión — visado, cuántas horas hacen falta, el tour gratuito y por qué no pudimos usarlo, cómo volar con China Eastern con un bebé — y del paseo por la ciudad contamos lo justo, porque esa parte ya la tenemos narrada con calma en nuestra crónica de la escala de vuelta.
¿Se puede salir del aeropuerto en una escala en Shanghái?
Sí, y ahora mismo es más fácil que nunca. China mantiene una exención unilateral de visado para los ciudadanos españoles (y buena parte de la UE, además de Australia y Nueva Zelanda, entre otros) vigente hasta el 31 de diciembre de 2026: se puede entrar sin visado para turismo o tránsito siempre que la estancia no supere los 30 días.
Esto significa que ya no hace falta acogerse al antiguo tránsito sin visado de 144 o 240 horas que todavía veréis explicado en muchos blogs. Con pasaporte español en vigor, se pasa por el control de inmigración normal. Ni mostrador especial de tránsito, ni justificar el billete a un tercer país.
Lo único que conviene dejar hecho antes de embarcar es la tarjeta digital de llegada, que desde finales de 2025 se puede rellenar online antes de volar. Recomendamos hacerlo con antelación para evitar colas a la llegada. El bebé también tiene que rellenarla, pero no necesita poner la huella dactilar en la máquina de inmigración (lógico). Y si hacéis varias escalas en el mismo viaje, tampoco hace falta repetir la huella en la segunda: el sistema ya la tiene guardada de la primera entrada. En Shanghái, además, confirmamos lo que contamos como norma general para vuelos largos con bebé: en más de una ocasión nos separaron a un carril distinto de inmigración y pasamos sin apenas cola.
La exención está confirmada hasta finales de 2026 y es probable que se prorrogue, pero conviene comprobarlo antes de volar en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores.
El layover tour gratuito de Shanghái: cómo funciona (y por qué con un bebé es complicado)
Trip.com Group puso en marcha en 2024 el Shanghai Express, un tour gratuito para pasajeros en tránsito por Pudong con escalas de más de 8 horas: autobús, guía en inglés, conexión a internet y hasta alguna entrada incluida, todo sin coste. Hay tres rutas según la franja del día — una matinal por lo clásico (jardín Yuyuan y el Bund), una de tarde con paradas más locales (Wukang Road, el mercado de Wuzhong y People's Square) y una nocturna con crucero por el río Huangpu y el Yuyuan iluminado. No hace falta haber reservado el vuelo con Trip.com: el tour está abierto a cualquier pasajero en tránsito que cumpla los requisitos de horas de escala.
El matiz que no cuenta casi nadie: no se puede reservar plaza. Uno se apunta en persona, en el mostrador de información turística de la terminal 1 de llegadas internacionales, y las plazas son una decena por salida, por orden de llegada — la recomendación es presentarse con una hora de antelación para asegurar sitio. Para un viajero adulto con horas por delante, es solo un pequeño azar. Para nosotros fue el motivo por el que no lo hicimos: nuestro vuelo aterrizó a las cinco de la madrugada, la primera ruta no salía hasta media mañana, y presentarse a una hora fija sin garantía de plaza, con una bebé que necesitaba dormir después de doce horas de avión, era exactamente lo contrario de lo que nuestra hija necesitaba. Ella decidió, y decidió dormir.
Si viajáis sin niños y vuestro horario encaja con las salidas del tour, es una opción excelente que os ahorra toda la logística. Con un bebé, contad con que probablemente no podréis usarlo, y tened plan propio.
Nuestra primera escala: la que pasamos sin salir del hotel
A la ida no vimos Shanghái. Entre el madrugón del aterrizaje, los cinco grados de temperatura y una bebé descolocada de horarios, la decisión más sensata fue también la más discreta: hotel, siesta larga para todos, y de vuelta al aeropuerto descansados para el segundo vuelo. Hubo también un motivo práctico que pesó tanto como el cansancio: nuestro destino era Australia en pleno verano austral, así que nuestra ropa no era precisamente de invierno. Con cinco grados en la calle y ni un abrigo en la maleta de mano, quedarnos dentro fue tanto una decisión de confort para la niña como una cuestión de sentido común para nosotros.
Lo contamos porque nadie lo cuenta, y porque fue la clave de que el resto del viaje empezara bien. Un vuelo de larga distancia con bebé pasa factura, y llegar a Melbourne con la niña rota habría sido empezar Australia cuesta abajo. La escala como descanso, y no como visita exprés, es una opción perfectamente legítima que ningún post de "qué hacer en una escala" contempla. Para más ideas sobre cómo decidir estas cosas con un bebé de por medio, tenemos una guía general en viajar con un bebé de más de 6 meses.
Lo que hizo posible ese plan fue el hotel: lo reservamos por Booking, que tiene buena cobertura en los alrededores del aeropuerto de Pudong. Era sencillo y básico, pero nos permitió hacer el check-in a las cinco de la mañana y nos dio libertad absoluta con el check-out. Tenía wifi, un mini supermercado, y si se lo pedías, te encargaban comida a domicilio — eso sí, preguntando en chino a través de WeChat o de un traductor. Para una escala con bebé, esa flexibilidad vale más que cualquier estrella: un check-in estándar a las 15:00 no sirve de nada cuando aterrizas a las 5:00.
Y aquí va el aviso que nos habría ahorrado un mal rato: muchos hoteles del aeropuerto ofrecen shuttle gratuito, pero las lanzaderas van identificadas solo en chino. Es decir, tú no sabes cuál es la tuya y los conductores no te entienden. A nosotros nos rescató una mujer china con la que coincidimos y que, por casualidad, hablaba español; sin su ayuda, encontrar nuestra shuttle a las cinco de la madrugada, agotados y con la niña en brazos, habría sido muy difícil. La solución para la próxima vez la aprendimos allí mismo: pedir al hotel por adelantado una foto de la lanzadera y un mensaje escrito en chino para enseñar al conductor, y llevarlo impreso. En la escala de vuelta ya conocíamos el sistema, teníamos fichada la shuttle y al conductor, y fue trámite. Como recomendación: haced la reserva a través de Booking porque, aunque Trip ofrece mejores precios, no tiene chat directo con los hoteles.
Cómo ir del aeropuerto de Pudong al centro con un bebé
En la segunda escala, ya con la peque en su ritmo, sí salimos. Hay tres formas reales de llegar al centro, y con carrito no todas son igual de cómodas.
Metro directo (línea 2): lo que hicimos nosotros
Fue nuestra elección tanto a la ida como a la vuelta, y la recomendamos con bebé: se tarda más — en torno a una hora y poco hasta el centro —, pero es línea directa y no hay que hacer transbordo, que con carrito y bultos es lo que de verdad importa. Hay ascensores en la mayoría de estaciones, aunque en hora punta el metro de Shanghái con carrito es un deporte de contacto.
Dos datos que facilitan mucho la vida: el metro de Shanghái ha incorporado el pago directo con tarjeta de crédito contactless, así que ya no hace falta tener WeChat configurado solo para coger el metro. Y los niños no pagan transporte — como tampoco pagan entradas en la mayoría de sitios, algo que en una escala corta se agradece doblemente.
Maglev + metro
La alternativa rápida y famosa: el tren de levitación magnética conecta el aeropuerto con la estación de Longyang Road en unos 8 minutos alcanzando los 300 km/h, y desde allí la línea 2 lleva al centro. Lo valoramos las dos veces, pero haciendo cuentas el ahorro real de tiempo no compensaba el coste extra, sobre todo cargando equipaje y con la niña — así que nos decantamos por el metro directo en ambas escalas.
Taxi o Didi
Puerta a puerta, sin transbordos y sin cargar. Didi funciona con tarjeta extranjera vinculada a Alipay y evita el problema del idioma. Eso sí: en China los taxis no llevan sillita infantil ni es obligatoria — el bebé va en brazos. Es la norma local, y cada familia tiene que decidir si le compensa.
Qué hacer en una escala en Shanghái con un bebé
Shanghái concentra lo esencial en un radio pequeño, y eso con un bebé es media batalla ganada. Es, en general, una ciudad muy cómoda para recorrer con carrito — algún tramo de escaleras, pero puntual. Lo que sí escasea son los cambiadores: en el mercado de Yuyuan no encontramos ninguno, pero en el Bund hay unos baños públicos que sí tienen, y en Nanjing Road varios centros comerciales también los tienen.
En Yuyuan, el jardín tiene escalones y pasos estrechos, así que aquí el carrito descansó y la peque fue en la mochila de porteo. No es imprescindible — se puede hacer toda la escala perfectamente con carrito —, pero el porteo deja las manos libres y da más movilidad en los tramos más estrechos del bazar. Comimos en uno de los puestos del mercado, sin ningún incidente. La comida en Shanghái no suele ser picante, pero sí usan mucha soja — un alérgeno a tener en cuenta si vuestro bebé no lo ha probado; la nuestra ya lo tenía descartado desde nuestro viaje a Japón, así que íbamos tranquilos.
Una opción, si cuadran los horarios, es hacer este free tour por la zona. Y si no te apetece complicarte con WeChat, puedes adquirir la entrada a los jardines online y así ahorrarte colas. Te salen igual de precio que en taquilla. Lo recomendamos mucho porque los jardines son una preciosidad.
Y una cosa que no esperábamos y que marcó la escala: los chinos son enormemente amables con los bebés. Habíamos estado en China antes de ser padres — hicimos un itinerario de 15 días por el país — y la diferencia fue notable: con la niña nos prestaban mucha más atención y nos sonreían constantemente. Viajar con un bebé por China abre puertas que viajando solos ni sabíamos que existían.
Del Bund, Nanjing Road y de esa tarde de Año Nuevo Lunar con las linternas de Yuyuan ya contamos todo con calma, foto a foto, en la crónica de la escala de vuelta — merece la pena leerla si estáis decidiendo el itinerario de vuestra escala.
Como alternativa, con más tiempo o si tienes dos escalas como nosotros, puedes hacer este otro Free Tour por el Bund que, si te pilla en un día despejado, es ideal completar con la subida a la Torre de Shanghai. Las vistas son espectaculares y te recomendamos comprar la entrada online para evitarte colas o quedarte sin acceso. Si es domingo, además, no puedes perderte el mercado de solteros de People's Park.
Primera escala
El clásico, todo andando
- → Yuyuan, jardín y mercado — L10/14. Free tour o entrada sin colas
- → Bund + Nanjing Road, caminando
- → People's Park — L1/2/8
Segunda escala
Para no repetir barrio
- → Templo de Jing'an — L2/7
- → Tian Zi Fang — L9, Dapuqiao
Escala nocturna
Todo con luces
- → Bund + Nanjing Road de noche. Free tour
- → Torre de Shanghái — L2, Lujiazui. Reserva aquí
Con bebé
Lo que no cambia nunca
- → Metro directo (L2), sin trasbordos
- → Hotel con entrada flexible. Reserva aquí
- → Sala familiar, aeropuerto Pudong
Volar con China Eastern con un bebé: nuestra experiencia
De lo general sobre volar largas distancias con un bebé —cuna, menú especial, salas familiares, equipaje de mano— ya hablamos con calma en vuelos largos con bebé: todo lo que aprendimos en los trayectos a Japón, Australia y Nueva Zelanda, que reúne la experiencia de nuestros tres vuelos de largo radio. Aquí nos centramos en lo que es específico de China Eastern y de esta ruta.
Los bebés no pagan billete hasta los dos años, solo tasas. Eso significa que no tienen asiento asignado y van encima de vosotros durante todo el vuelo — que en el caso de Madrid–Shanghái son unas doce horas, así que conviene interiorizarlo antes de reservar.
Los aviones son modernos y cómodos, los que cogimos nosotros tenían todos configuración de 3 filas de asientos en los laterales y 4 en la isla central, con tres baños en la cola, otros tres en la zona intermedia y tres en primera clase. Como nota para padres, las azafatas no solo no nos pusieron ninguna pega por utilizar los baños de primera clase para cambiar a la peque, si no que nos dieron la idea. Son más espaciosos y cómodos.
La cuna (bassinet) con China Eastern
Nosotros gestionamos la cuna a través de Trip.com al reservar los vuelos, pero recomendamos revisarlo siempre en el check-in porque a veces no aparece asignada. Que no cunda el pánico si es el caso: los aviones llevan cunas a bordo y, si no están asignadas, la tripulación te la saca. Nos pasó exactamente eso en uno de los vuelos — en el check-in nos dijeron que no había cuna y ya a bordo nos la dieron. En el intervalo en que creíamos habernos quedado sin ella reclamamos a Trip.com, y nos reembolsaron 80 euros por las molestias, un detalle que dice bastante de su servicio postventa.
La solicitud se hace desde la propia reserva, en la app, y es importante indicar la edad y las medidas del bebé — si no las pones, Trip.com llama para verificarlo. No es un problema si os manejáis en inglés, pero si el idioma no es vuestro fuerte, esa llamada puede complicarse un poco. Conviene saberlo también por otra razón: si sois de los que no cogen números desconocidos, esta es una llamada que sí interesa responder.
Las cunas de China Eastern son pequeñas, para bebés de hasta 10 kilos y unos 80 centímetros, así que según la edad de vuestro hijo puede que ya no le sirvan para dormir. El peaje de esos asientos es que la pantalla y la mesita van en el brazo del asiento, que no se levanta — con un bebé encima, comer en esa mesita es un ejercicio de contorsionismo.
La comida a bordo: el detalle de la soja
Con la comida de la niña no tuvimos ningún problema: llevábamos fórmula, potitos y agua mineral, y todo pasó los controles sin cuestión. Pero sí recomendamos llevarla en lugar de fiarlo todo al menú de a bordo, porque tiene un matiz propio de las aerolíneas chinas: las opciones son las de siempre —pollo, pasta o ternera—, pero a veces van aliñadas con soja, un alérgeno que muchos niños españoles no han probado todavía. Suelen dar también panecillos y yogur, y si pides extra te lo dan para el bebé, pero desconocemos si el yogur lleva azúcar, así que nosotros por precaución no se lo dimos.
Un dato clave para planificar la escala, este sí específico de volar con conexión en Shanghái: las maletas facturadas llegan hasta el destino final, no se recogen en la escala. Así que todo lo que vayáis a necesitar durante esas horas tiene que ir en el equipaje de mano.
Tripulación, embarque y valoración honesta
La tripulación fue majísima con la peque, y en el vuelo de Shanghái a Madrid nos tocó una azafata española que fue encantadora con ella. El embarque prioritario para familias tuvo un matiz que no esperábamos: en el vuelo de Madrid a Shanghái solo dejaron pasar a un progenitor con la niña, lo que es bastante absurdo porque el otro tiene que esperar la cola igualmente, ahora con las manos llenas de bultos.
Lo peor de la compañía es probablemente el entretenimiento a bordo: hay alguna película americana o europea, pero casi nada lleva subtítulos en español. No es algo que nosotros tengamos tiempo de disfrutar desde que volamos con la peque, pero conviene saberlo si viajáis con niños mayores o pensabais ver cine.
En conjunto nos pareció una compañía fiable y cómoda. El check-in es la parte más caótica, porque cuesta entenderse con el personal — el episodio de la cuna es buen ejemplo —, pero en lo demás funciona con eficiencia.
Reservar con China Eastern nos salió, además, más barato que las alternativas con escala en Oriente Medio, y en la vuelta descubrimos que había sido también una cuestión de suerte: nuestro vuelo de regreso coincidió con el estallido del conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán a finales de febrero de 2026, que dejó miles de vuelos cancelados y aeropuertos como Dubái o Doha colapsados durante días. Al volar vía Shanghái nos libramos por completo de ese caos — las aerolíneas chinas, al no depender del espacio aéreo de Oriente Próximo, apenas se vieron afectadas. Fue simple suerte, pero un motivo más a favor de las escalas asiáticas frente a las de Oriente Medio si volvéis a viajar en fechas inciertas.
El aeropuerto de Pudong durante la escala
El aeropuerto de Shanghái es moderno y cómodo para esperar, con un matiz gastronómico: no hay muchas opciones europeas de comida, así que si vuestro bebé ya come sólidos convencionales, contad con lo que llevéis encima. Y si la escala es nocturna, el tránsito puede hacerse pesado — otro punto a favor de resolverlo con hotel, como hicimos nosotros a la ida.
Un dato que merece titular propio: en la terminal de salidas hay una sala reservada para familias con bebé, calefactada, con butacas cómodas, microondas, baño privado y cambiador. La usamos antes de embarcar en el vuelo de vuelta y fue de los mejores descubrimientos de toda la escala — si tenéis tiempo de sobra antes del vuelo, preguntad por ella nada más pasar el control.
Internet y pagos en Shanghái: lo que hay que dejar resuelto antes
En China no funcionan Google, WhatsApp ni las tarjetas europeas en la mayoría de comercios, y en una escala de horas no hay margen para improvisar. El aeropuerto de Pudong tiene wifi gratuita y funciona bien, así que para moverse dentro de la terminal no hay problema — el kit que sigue es para cuando se sale a la ciudad.
Alipay o WeChat Pay con tarjeta extranjera vinculada. Se configura desde casa en diez minutos y resuelve todos los pagos, del metro a los dumplings. Además de estas dos, hay otras aplicaciones que facilitan la vida en el día a día en China y que reunimos en más allá de WeChat y Alipay: 5 aplicaciones imprescindibles para viajar a China.
SIM con datos que funcione en China. Llevábamos esta SIM física multipaís comprada para toda la ruta por Australia y Nueva Zelanda, con cobertura en China — una única SIM nos cubrió las escalas y el destino, y fue de las mejores decisiones logísticas del viaje. Todas las opciones de eSIM y SIM física las tenéis en nuestra guía de tarjetas SIM y eSIM, y si preferís profundizar solo en las opciones para China, tenemos también cómo tener internet en China.
Mapas. Google Maps no funciona bien en China ni para navegación a pie. Amap (Gaode), Maps.me o Apple Maps funcionaron mejor.
Qué llevar preparado para una escala en Shanghái con bebé
El equipaje de mano en general —cuánto pañal y comida de más llevar, por qué— ya lo contamos en detalle en vuelos largos con bebé. Lo específico de esta escala es que las maletas facturadas viajan directas al destino final y no se recuperan en Shanghái, así que todo lo del bebé para esas horas —y no solo lo justo— tiene que ir en cabina. Los básicos de aseo, en cambio, podéis ahorrároslos: los hoteles chinos siempre facilitan amenities.
Nuestra configuración final, después de afinarla entre la ida y la vuelta: el carrito —llevamos el gb Pockit, el plegable más compacto del mercado, que entra como equipaje de mano—, una mochila con pañales, comida y básicos de la niña, y otra con las cámaras y una muda para nosotros. Todo lo demás, facturado hasta destino. Ir ligeros en una escala con bebé no es una preferencia, es la diferencia entre poder hacerla o no.
Lo demás de la lista es específico de esta escala y no aparece en la guía general: la tarjeta digital de llegada rellenada desde casa, Alipay configurado antes de volar, y la mochila de porteo a mano.
Un aviso aparte para las baterías externas: China es especialmente estricta con esto, y lo está siendo cada vez más. Solo se pueden llevar en el equipaje de mano, nunca facturadas, y tienen que llevar visible el certificado 3C (el marcado chino equivalente al CE europeo) junto con la capacidad en mAh o Wh bien legible. Si la etiqueta está borrosa o la batería no tiene el sello, el control de seguridad puede confiscarla sin más explicación. Con lo dependientes que somos del móvil para todo en una escala — mapas, Alipay, la tarjeta de llegada —, es de esas cosas que conviene revisar antes de salir de casa. Por suerte, en China también es fácil ver baterías externas por la calle para alquilar, así que en el peor de los casos no te vas a quedar sin ella.
También conviene que el seguro de viaje esté activo desde el primer día del viaje y no desde la llegada al destino final: una escala en la que sales del aeropuerto es territorio chino a todos los efectos, y la sanidad para extranjeros allí se paga por adelantado. Nosotros viajamos con Heymondo, código RETRATOSVIAJEROS, que aplica un 15% de descuento en la modalidad familiar — la niña sí paga su parte del seguro, como es lógico, pero con ese descuento.
¿Merece la pena salir del aeropuerto en una escala en Shanghái?
Depende de algo que ningún itinerario de internet puede saber: cómo llegue vuestro bebé. Nosotros hicimos las dos versiones. En la primera escala, no salir del hotel fue la mejor decisión del día, y llegamos a Melbourne con la niña entera. En la segunda, salir al ritmo de la peque nos regaló el Bund, Yuyuan y sus primeras horas en China. Ninguna de las dos escalas fue la que habríamos hecho antes de ser padres, y las dos fueron la correcta.
Si algo nos llevamos es esto: con un bebé, la mejor guía de una escala en Shanghái no es una lista de imprescindibles sino un hotel flexible, la logística resuelta desde casa y la disposición a que el plan lo escriba la niña.
Esta escala fue el arranque de nuestro mes por Australia y Nueva Zelanda.
Útiles para este viaje
- Hotel para la escala: Booking — buena cobertura en los alrededores de Pudong; el que usamos nosotros para la escala.
- Vuelos y cuna del bebé: Trip.com — gestionamos ahí la reserva de la cuna, con buen servicio postventa cuando hubo un fallo de asignación.
- Seguro de viaje: Heymondo con el código RETRATOSVIAJEROS (15% de descuento en modalidad familiar).
- Internet: guía de tarjetas SIM y eSIM y cómo tener internet en China.
- Apps para moverse por China: más allá de WeChat y Alipay.
- Para lo general de volar largo con bebé: vuelos largos con bebé: Japón, Australia y Nueva Zelanda.
- Carrito: gb Pockit, el plegable más compacto del mercado.
- SIM física multipaís: la que llevamos nosotros, con cobertura en China.
- Actividades en Shanghái: Civitatis si la escala da para un tour guiado en español.
