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Lago Wanaka con bebé: el árbol más famoso de Nueva Zelanda y Diamond Lake (Días 14 y 15)

Wanaka es uno de esos destinos que aparece en todas las listas de Nueva Zelanda y que, cuando llegas, entiendes exactamente por qué. El lago, las montañas, el ambiente relajado. Son dos días tranquilos en medio del viaje, con lluvia el primero y sol el segundo, con la peque marcando el ritmo y con uno de los mejores pasteles que hemos comido en meses.

Día 14: Un día lento, lluvia y el árbol más fotografiado de Nueva Zelanda

Wanaka vs Hawea: dos lagos, dos mundos

Nos levantamos sin despertador. Día previsto para descansar y jugar con la peque, que a estas alturas del viaje lleva diez días cambiando de cama y de zona horaria con una elegancia que nos da envidia. Llueve. Salimos a las 11 sin prisa.

Nuestra base es el lago Hawea, a diez minutos del lago Wanaka. Son los dos lagos más famosos de la región pero de carácter muy diferente. Hawea tiene algo de pueblo tranquilo donde la gente vive de verdad; Wanaka es claramente turístico, con paseo marítimo, cafeterías, tiendas de deportes de aventura y todo el aparato que acompaña a un destino que aparece en el top 10 de todo el mundo. Las dos orillas merecen la pena.

Cuando llegamos al lago Wanaka deja de llover. El entorno es precioso: agua de un azul más intenso que el Tekapo, rodeado de montañas que bajan casi hasta la orilla. Hay sitio para aparcar, paseo marítimo ancho y baños públicos cerca, lo cual con bebé es siempre un criterio de valoración importante.

That Wanaka Tree: el árbol más famoso de Nueva Zelanda

Caminamos por la orilla hacia el este hasta llegar a That Wanaka Tree, el sauce solitario que crece dentro del lago y que se ha convertido en uno de los iconos fotográficos de Nueva Zelanda. Su historia es simple: nadie sabe exactamente cómo llegó hasta ahí, si alguien lo plantó intencionadamente o si creció desde una semilla que llegó flotando. Lleva décadas en el mismo sitio y resiste inundaciones, sequías y miles de fotógrafos que se meten al agua para el encuadre perfecto.

Cuando nosotros llegamos hay autobuses de excursiones organizadas de turistas asiáticos, todos en fila para la foto. El árbol en sí es bonito, especialmente con el lago y las montañas de fondo. Pero hay que ajustar las expectativas: es un árbol. Un árbol muy fotogénico, sí, pero la espectacularidad viene del entorno, no del árbol.

Seguimos caminando por la orilla hasta que nos encontramos con una boda india en la playa —la segunda boda india de este viaje, lo que nos hace pensar que Nueva Zelanda tiene un atractivo especial para las ceremonias nupciales de la comunidad india, posiblemente por los permisos más sencillos y los paisajes de película— y damos la vuelta hasta el Wanaka Station Park, un parque con árboles de varias decenas de metros que dan sombra generosa.

El mejor pie de la Isla Sur

Volvemos al centro a comer. Nueva Zelanda tiene una cultura de pies —pasteles salados de masa quebrada con relleno— que no esperábamos y que nos ha conquistado. En The Doughbin Bakery, una panadería del centro de Wanaka que abre hasta que se acaban los productos del día, comemos los mejores que hemos probado en todo el viaje. Con premios incluidos dentro: una tradición local en algunas panaderías de meter un ticket con un pequeño premio en ciertos pasteles. El nuestro sale premiado. Empieza bien la tarde.

Diamond Lake: el Señor de los Anillos a dos horas de Wanaka

Por la tarde cambiamos nuestra reserva del crucero del Milford Sound por una opción más económica —los precios varían mucho según el operador y el horario, y vale la pena comparar con antelación— y salimos hacia Diamond Lake.

La ruta tiene dos tramos: una subida con muchos escalones hasta el mirador con vistas al lago y al valle, y un camino que bordea el lago por abajo más accesible. Hacemos las dos. El paisaje desde el mirador tiene ese carácter épico de la Isla Sur que ya conocemos pero que no cansa: montañas de flancos casi verticales, agua encajada entre ellas y un silencio que en los tramos menos transitados es completo.

 

El bosque del tramo bajo es el primero que vemos en este viaje que se parece a lo que imaginábamos antes de llegar: denso, húmedo, con helechos de varios metros y ese olor a tierra mojada que tiene la selva templada. Y el paisaje de fondo de las montañas tiene exactamente el aspecto del Señor de los Anillos, porque Peter Jackson rodó muchas escenas de la trilogía en esta región. No es una exageración de las guías: es literalmente reconocible.

De vuelta a casa damos un paseo por el Hawea Esplanade, el paseo que bordea el lago Hawea. El barrio residencial que lo rodea es una sorpresa: casas de diseño arquitectónico notable, grandes, todas diferentes, la mayoría sin muro exterior ni puerta visible, con ventanales que dan directamente al lago. El nivel de vida que transmite esa arquitectura informal y de calidad no lo hemos visto igual en ningún sitio.

Día 15: Blue Pools, cascadas y San Valentín en el arcén

Blue Pools: el agua más transparente de Nueva Zelanda

Amanece con sol. Nos ponemos pantalón corto —primera vez en Nueva Zelanda— y vamos al norte, bordeando los lagos Hawea y Wanaka con paradas en miradores. El tiempo va cambiando según avanzamos: al llegar al parking de Blue Pools está nublado.

El camino hasta las Blue Pools transcurre por una zona que tiene algo de selva tropical: vegetación densa, humedad, helechos arborescentes y ese sonido de agua en movimiento constante. Nada más empezar vemos pájaros con cola azul —probablemente piwakawaka o fantail, uno de los pájaros más comunes y más confiados de Nueva Zelanda, que suelen acercarse mucho a los senderistas— y entendemos que la fauna aquí se comporta de manera diferente a la que estamos acostumbrados.

 

A mitad de camino empiezan los insectos. Los sandflies —jejenes en castellano— son el gran enemigo del senderismo en la Isla Sur. No zumban, no avisan: pican, hacen sangre y solo paran si te mueves. Parar un momento a mirar el mapa se convierte en un sacrificio. Pantalón corto, error de novato.

Llegamos a las pozas cruzando dos puentes colgantes. El agua del río Makarora es de ese azul transparente que permite ver cada piedra del fondo a dos metros de profundidad. Dicen que es el agua más transparente de Nueva Zelanda. Hay gente bañándose. La temperatura del agua es de unos ocho grados, lo que explica que los que se bañan salgan muy rápido. Sin sol no luce al cien por cien, pero impresiona igualmente.

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Los insectos no perdonan. Volvemos rápido. El repelente que llevamos funciona, pero hay que aplicarlo constantemente. A partir de este día el DEET se convierte en parte del ritual matutino.

Thunder Creek Falls y Fantail Falls: cascadas sin restaurante

Seguimos por la carretera del Haast Pass, una de las pocas vías que cruzan los Alpes del Sur de norte a sur. Paramos en Thunder Creek Falls: una cascada de 28 metros que cae directamente al lado del parking desde un acantilado casi vertical. Nos mojamos. Nos pican los bichos. Vale la pena.

Un poco más adelante, Fantail Falls, también muy cerca del parking. La cascada tiene ese nombre porque el agua se abre en abanico al caer, como la cola de un pájaro. El entorno es de los más bonitos de la ruta: árboles que enmarcan la cascada, musgo en cada superficie y un pequeño sendero alternativo que sube hasta un refugio de montaña en tres horas, catalogado como peligroso por el departamento de conservación.

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Comemos en el coche. En toda esta zona no hay restaurantes, ni gasolineras, ni papeleras —aquí la filosofía es llevarse la basura a casa y se cumple con una seriedad que en España costaría imaginar—.

El árbol con mejor luz y la cena de San Valentín

Volvemos a Wanaka para ver That Wanaka Tree con la luz del atardecer, que dicen que es cuando mejor queda. Mucho viento y frío. El árbol, con esa luz lateral y el lago revuelto, queda efectivamente mejor que por la mañana. Los turistas chinos siguen ahí.

Es San Valentín. Hacemos compra, echamos gasolina y preparamos una cena especial en casa. No hay nada más romántico que cocinar en una cocina prestada de HomeExchange mientras la peque duerme después de dos días de rutas. Hacemos maleta y a dormir. Mañana el Milford Sound.


Útiles para organizar tu visita al lago Wanaka

🏨 Alojamiento: nuestra base fue una casa en HomeExchange en el lago Hawea, a diez minutos de Wanaka. Una opción estupenda si queréis espacio, cocina y ese ambiente residencial que los hoteles no dan. Para hoteles y apartamentos, Booking tiene buena oferta en Wanaka aunque los precios son altos en temporada. 🎟️ Milford Sound: si lo combináis con Wanaka, reservad el crucero con antelación y comparad precios entre operadores. Nosotros usamos Civitatis para orientarnos y luego cambiamos a un operador local más económico. Los precios varían mucho. 🚗 Coche de alquiler: la carretera del Haast Pass es de montaña y requiere concentración. Con DiscoverCars comparamos seguros y elegimos cobertura completa para estos tramos. 🛡️ Seguro de viaje: especialmente importante en zonas remotas como el Haast Pass, donde la asistencia en carretera puede tardar mucho. Viajamos con Heymondo con cobertura familiar.

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