Llegamos a Africa. El desierto del Namib (2, 3)
Tras diez horas de vuelo y de incertidumbre por saber si llegaremos a tiempo, aterrizamos en Windhoek veinte minutos más tarde de la hora prevista. Salimos tan rápido como podemos del avión y conseguimos posicionarnos los primeros en el control de pasaportes. Tras unas cuantas preguntas y comprobaciones («No me suena de nada este…