| | | |

Alquilar coche en Australia y Nueva Zelanda: todo lo que necesitas saber antes de llegar

El coche fue imprescindible en buena parte del viaje, y en otras ciudades habría sido un error llevarlo. La diferencia entre las dos situaciones no siempre es obvia antes de llegar. Esto es lo que aprendimos sobre alquilar y conducir en Australia y Nueva Zelanda, con bebé y por la izquierda.

Dónde comparar y dónde asegurar

Para buscar precio usamos DiscoverCars. Es un comparador que agrega ofertas de las compañías principales y de operadores locales, y en Nueva Zelanda especialmente la diferencia de precio entre unos y otros puede ser notable. Vale la pena comparar antes de reservar directamente con ninguna marca.

Para la Great Ocean Road, que hicimos desde Melbourne con salida por la mañana, recomendamos mirar directamente con Apex, una compañía de alquiler local australiana con precios más competitivos que las grandes marcas internacionales y buen servicio. No siempre aparece en los comparadores generales, así que vale la pena buscarla directamente. El recorrido de la GOR no tiene dificultad especial: la carretera está en muy buen estado y los miradores tienen aparcamiento señalizado.

Para el seguro, una opción que merece considerarse es RentalCover. Las compañías de alquiler ofrecen su propio seguro a precio elevado en el mostrador, y RentalCover cubre los mismos riesgos —daños, robo, neumáticos, cristales— con una póliza independiente contratada antes de recoger el coche, generalmente más barata. Conviene leer bien las coberturas y compararlas con las que ya incluye vuestra tarjeta de crédito, porque en algunos casos la tarjeta ya cubre parte del seguro básico. No tenemos enlace de afiliación ni nada similar, pero nuestra experiencia con ellos ha sido tan buena siempre, que no podemos dejar de recomendarlos.

Normas de tráfico: lo que cambia respecto a España

Lo más evidente es que se conduce por la izquierda. El primer día en carretera requiere atención activa, especialmente en las incorporaciones y las rotondas, pero se adapta antes de lo que parece. En rotonda, la prioridad es para quien ya está dentro circulando, igual que en España, solo que todo gira en el sentido contrario.

En Melbourne hay que tener en cuenta los hook turns: en algunas intersecciones del centro está prohibido girar a la derecha desde el carril derecho. Para girar a la derecha hay que ponerse en el carril izquierdo, esperar a que el semáforo cambie y entonces girar. Hay señales que lo indican. Es contraintuitivo la primera vez y perfectamente lógico cuando entiendes que lo hacen para no interferir con los tranvías.

Los límites de velocidad son 50 km/h en zona urbana y entre 100 y 110 en autopista en Australia; 50 km/h en ciudad y 100 km/h en carretera abierta en Nueva Zelanda. Los radares fijos y móviles existen en ambos países y las multas son elevadas. El límite de alcohol es 0,05% en Australia y en Nueva Zelanda —inferior al de España— y cero para conductores con permiso provisional.

El móvil al volante está prohibido sin manos libres, igual que en España. Los cinturones son obligatorios para todos los ocupantes y las sillas infantiles son obligatorias para niños hasta los siete años en Australia y hasta los siete en Nueva Zelanda, con variaciones según talla y peso. Importante: las sillas homologadas son del tipo top tether, es decir, llevan una cuerda que las sujeta arriba. Muy incómodo para meter al peque, si nos preguntan a nosotros. Además, no todos los coches llevan isofix. Revísalo si tienes en mente llevar tu silla.

La norma que no está clara: bebés en taxi y en Uber

En Australia, los taxis están clasificados como transporte público y están exentos de la obligación de llevar silla infantil en la mayoría de estados: puedes subir con un bebé en brazos. Los vehículos de Uber, en cambio, están clasificados como alquiler de vehículo con conductor y se les aplican las mismas normas que a un coche privado, lo que en la práctica significa que necesitan silla. Uber tiene la opción Uber Car Seat en algunas ciudades, pero no siempre está disponible y hay que pedirla expresamente. Si viajas con bebé y piensas moverte en taxi o Uber, conviene saber esto antes de llegar.

Melbourne y Sídney: el coche fuera

En Melbourne no metimos el coche en el centro en ningún momento. La red de transporte público —tranvías, metro, autobús— cubre bien toda la ciudad y el centro histórico tiene zona de tranvías gratuita. El tráfico en hora punta es denso, el aparcamiento en el centro es caro y los hook turns añaden una variable más a la conducción urbana cuando todavía estás adaptándote al tráfico por la izquierda. Cogimos el coche para salir hacia la Great Ocean Road directamente desde el alojamiento, que teníamos en un barrio a veinte minutos del centro.

En Sídney la lógica es la misma. La ciudad tiene metro, autobús y ferris, y los barrios turísticos —Circular Quay, The Rocks, Bondi— están bien conectados entre sí. El aparcamiento en el centro es escaso y caro. Si tenéis el coche para llegar o salir de Sídney, lo más práctico es alojarse en un barrio con parking propio o cubierto y no sacarlo durante los días que estéis en la ciudad.

Aparcamiento gratuito o de pago

Auckland tiene la misma lógica que Melbourne y Sídney pero con un matiz adicional: el aparcamiento en el centro es notablemente caro y difícil de encontrar si no está reservado. Si vais a estar varios días en la ciudad, tener coche es un coste extra en parking que no compensa para moverse dentro de ella. El transporte público funciona razonablemente bien para los barrios turísticos. El coche tiene sentido para llegar desde el aeropuerto o para salir hacia el resto de la isla norte, no para quedarse con él en Auckland varios días.

Fuera de Auckland, conducir en Nueva Zelanda es un placer. Las carreteras están en muy buen estado, hay aparcamientos gratuitos en la mayoría de pueblos y miradores, y el tráfico es mínimo salvo en los accesos a los grandes atractivos turísticos en temporada alta. La única excepción parcial es Queenstown, que tiene más tráfico del que su tamaño haría prever y donde el aparcamiento en el centro es de pago y caro. No es un problema grave, pero conviene saberlo si vais a estar allí más de un día.

En Australia más de lo msimo: carreteras en buen estado, aparcamientos mayoritariamente gratuitos y miradores muy bien posicionados. En la Great Oceans Road no nos encontramos apenas tráfico. Eso sí, las señales de aparcamiento son más estrictas de lo que parecen. En Torquay, primera parada oficial de la Great Ocean Road, volvimos al coche con una multa de 122 AUD. No habíamos aparcado encima de una raya amarilla, habíamos aparcado cerca. En Australia las señales y marcas viales de aparcamiento se aplican con una literalidad que no es habitual en España, y las multas son generosas. Un mes para pagarla y el recuerdo permanente de mirar bien antes de dejar el coche.

Las rayas amarillas en el bordillo indican prohibición de parar o estacionar según el horario indicado en la señal más próxima. Las zonas de tiempo limitado —1P, 2P— significan que solo puedes estar aparcado ese número de horas. Los parquímetros y las aplicaciones de pago móvil son habituales en zonas urbanas. Si no hay señal visible ni marca en el suelo, comprobad igualmente que no estáis en zona de acceso a garaje, parada de autobús o cualquier otro tipo de restricción que en Australia puede estar señalizada de formas distintas a las que conocemos. La norma práctica que adoptamos a partir de Torquay: antes de alejarnos del coche, dar una vuelta y asegurarnos de que no hay ninguna marca en el suelo ni señal en los diez metros de alrededor.

Las gasolineras en el parque nacional: lleva el depósito lleno

En las zonas de Fiordland y en la carretera a Milford Sound no hay gasolineras. La SH94 tiene 120 kilómetros sin servicios de ningún tipo. Lo mismo ocurre en otras carreteras del parque nacional y en tramos de la costa oeste. La norma que adoptamos fue simple: aprovechar cada gasolinera que encontrábamos para llenar, aunque el depósito estuviera a tres cuartos. En Te Anau hay gasolinera; a partir de ahí, nada hasta volver.

Recomendamos también utilizar apps para localizar gasolineras y comparar precios. En Australia, GasBuddy muestra en tiempo real los precios de las estaciones más cercanas, lo que en ciudades como Melbourne o Sídney puede suponer una diferencia notable entre gasolineras de la misma calle. En Nueva Zelanda la equivalente es Gaspy, con la misma función y bastante implantada entre los locales. Ninguna de las dos tiene utilidad en las zonas de parque nacional donde directamente no hay gasolineras, pero para el día a día en carretera con el depósito en la mano, merece tenerlas instaladas.

La silla de coche: llama antes

Tuvimos problemas con la disponibilidad de sillas de coche. Las compañías de alquiler las ofrecen como extra pero no siempre tienen stock suficiente, especialmente en temporada alta. La primera recomendación es reservar la silla al mismo tiempo que el coche, sin dejarlo para el mostrador. La segunda, llamar o escribir a la compañía el día anterior para confirmar que la tienen. Una silla de coche infantil no es negociable, y llegar al mostrador y que no tengan es un problema mayor de lo que parece cuando llevas doce horas de vuelo encima.

Con todo, existen opciones para alquilar sillas en las ciudades principales (Melbourne, Christchurch, Auckland…). Eso sí, conviene confirmar antes si la compañía permite sacar la silla fuera de la ciudad o facturarla en un avión, porque no todas lo permiten y puede condicionar la logística si tenéis varios tramos con distintas compañías de alquiler.

Otra opción que sopesamos fue comprar una silla directamente allí, en una cadena tipo The Warehouse. Las que vimos rondaban los 100€ al cambio, que comparado con el coste de alquilarla en cada tramo del viaje puede salir más barato, salvo por el incordio de cargar con ella. Si el viaje es largo y la necesitáis en varios destinos, merece la pena hacer los números antes de decidir. En Nueva Zelanda además es fácil donarla o venderla en un mercadillo o grupo de Facebook antes de salir, lo que reduce aún más el coste real.

 

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *