Cómo ahorrar en el alquiler de coche en Australia y Nueva Zelanda en 2026: lo que aprendimos viajando con un bebé
Llevamos años alquilando coches en viajes largos y el más reciente fue un alquiler de coche en Australia y Nueva Zelanda de cinco semanas con la peque —que tenía apenas unos meses cuando embarcamos— y ahí aprendimos algunas lecciones nuevas que no esperábamos, sobre todo relacionadas con viajar en familia. Así que esto no es una guía de consejos genéricos: es lo que hacemos nosotros, explicado con detalle y con los ejemplos concretos que lo avalan.
El primer paso: usa un comparador para el alquiler de coche en Australia y Nueva Zelanda
Lo más básico, y lo primero que conviene interiorizar, es que las empresas de alquiler no ofrecen el mismo precio en todos los canales. Reservar directamente en la web de Hertz o de Avis no siempre es la opción más barata, igual que reservar un hotel en su web oficial no siempre lo es.
Nosotros usamos DiscoverCars para comparar, y es lo que le recomendaríamos a cualquiera que esté planificando un alquiler de más de una semana. El funcionamiento es el de cualquier comparador: metes fechas, destino y tipo de vehículo, y te devuelve una lista ordenable por precio con todas las empresas disponibles en esa ciudad. Puedes ordenar de menor a mayor y ver de golpe la diferencia real entre opciones, que a veces es sustancial. Para Australia, encontramos diferencias de más de 200 euros entre la opción más barata y la misma categoría de coche en otra empresa para el mismo periodo. Ese dinero, en un viaje largo, no es menor.
Recoge y devuelve en el mismo sitio
Este es uno de esos consejos que parece menor pero que puede cambiar bastante el presupuesto final: siempre que sea posible, recoge y devuelve el coche en la misma oficina. Los cargos por devolución en un lugar diferente al de recogida —lo que se llama one-way fee— pueden ser considerables, especialmente en destinos con infraestructura más pequeña o donde la empresa tiene que reponer el vehículo.
En Nueva Zelanda lo vivimos de primera mano. Nuestra ruta cubría la Isla Sur completa y parte de la Isla Norte, y en algún momento valoramos alquilar un solo coche para todo el recorrido y cruzar en ferry entre islas. Cuando comparamos precios, el cargo extra por entregar el coche en Auckland habiendo salido de Christchurch era lo suficientemente alto como para que la opción más inteligente fuera alquilar dos coches por separado: uno para toda la Isla Sur con devolución en Christchurch, y otro para la Isla Norte con recogida en Auckland. El coste total fue inferior al de un alquiler único con one-way, que en el alquiler de coche en Nueva Zelanda puede ser especialmente elevado dado el tamaño del mercado, y además nos permitió ajustar el tipo de vehículo a cada tramo del viaje
Si cruzas una frontera, consulta antes
En la misma línea: si tu ruta implica cruzar a otro país —pensemos en Europa, donde esto es habitual, o en algunas rutas de América del Sur— conviene preguntar explícitamente qué política aplica la empresa de alquiler para ese cruce. No todas las compañías lo permiten, y las que sí lo hacen pueden cobrar un suplemento. En ese caso, vuelve a hacer los números: puede que alquilar dos vehículos distintos, uno por país, salga más barato que el suplemento de cruce más el seguro adicional que a veces exigen.
La hora de recogida y devolución importa más de lo que parece
Otra variable que la gente no suele tener en cuenta al reservar: la hora exacta a la que recoges y devuelves el coche. La mayoría de las empresas calculan el precio por días completos o por franjas horarias, y una hora de diferencia puede suponer pagar un día entero adicional. Si tu vuelo llega a las once de la noche y no puedes recoger el coche hasta la mañana siguiente, a veces compensa más reservar la recogida directamente para esa mañana siguiente que pagar una noche extra sobre el precio base.
Lo mismo aplica a la devolución: si tu vuelo sale a las nueve de la mañana y la política de la empresa te obliga a devolver el coche antes de las diez de la noche del día anterior, ya estás pagando por un día en el que no usas el vehículo. Merece la pena llamar o preguntar en el momento de la recogida si hay margen de maniobra, o comparar si el precio de una devolución temprana al día siguiente compensa frente al día extra.
El seguro: compara siempre con lo que ofrece el propio buscador
Cuando reservas a través de DiscoverCars, el comparador te muestra también opciones de seguro. Compáralas siempre con lo que ofrece la empresa de alquiler en ventanilla, porque los precios pueden diferir bastante y las coberturas también. No des por sentado que el seguro que te ofrece la empresa en el momento de recoger el coche es la única opción ni la más completa.
También existe la opción de contratar el seguro de alquiler por separado, con plataformas especializadas como RentalCover. Esto puede tener sentido si alquilas con frecuencia o si el seguro que ofrece la empresa tiene exclusiones que no te convencen. Lo importante es revisar qué cubre exactamente cada opción antes de firmar nada en el mostrador de recogida, porque ese no es el mejor momento para leer la letra pequeña con calma.
Con silla infantil: haz los números antes de asumir que alquilarla es lo más cómodo
Aquí viene uno de los aprendizajes más concretos y menos esperados del viaje a Nueva Zelanda. Cuando viajas con un bebé o un niño pequeño, lo primero que piensas es en alquilar la silla infantil junto con el coche. Parece lo más cómodo, y a menudo lo es. Pero hay un detalle que conviene revisar antes de confirmarlo: algunas empresas cobran la silla por día, no por el total de la reserva, lo que puede disparar el precio de forma poco intuitiva.
Cuando lo valoramos para nuestro viaje, una de las opciones que estudiamos fue comprar una silla directamente en Nueva Zelanda —el precio rondaba los cien euros— y luego donarla o revenderla al terminar. No lo hicimos porque encontramos una empresa que cobraba el alquiler de la silla por reserva completa en ambas islas, lo que lo hacía razonable, pero el cálculo estuvo cerca. En viajes muy largos, comprar en destino puede salir más económico que alquilar, especialmente si la empresa cobra por día.
La otra opción, que también sopesamos, es llevar la silla desde casa. Aquí hay que tener en cuenta que la normativa varía por país y que lo que funciona en España no tiene por qué ser válido en el destino. En Australia y Nueva Zelanda, por ejemplo, es obligatorio el uso del top tether —una correa de anclaje trasera que no siempre incorporan las sillas europeas— y el isofix no es el sistema estándar como lo es aquí, por lo que no todos los coches llevan los anclajes correspondientes. Antes de facturar la silla de casa, conviene revisar la normativa local con atención.
Lo que no se puede controlar, pero sí anticipar
Quedan fuera de este artículo las variables que dependen del destino y del momento: la disponibilidad de vehículos, las políticas de cancelación, los gastos de combustible o los peajes. Pero todo lo anterior —el comparador, el punto de devolución, las horas de recogida, el seguro y la silla— son decisiones que se toman antes del viaje y que, en conjunto, pueden suponer una diferencia real en el presupuesto final. En un viaje largo, esa diferencia puede fácilmente cubrir una noche de alojamiento o una excursión.
Si estás planificando el alquiler de coche para tu próximo viaje, puedes comparar precios entre empresas en DiscoverCars. Para el seguro de viaje en general, nosotros solemos usar Heymondo —con el código RETRATOSVIAJEROS tienes un 5% de descuento, o un 15% si contratas el seguro familiar.