Calle empedrada de Colonia del Sacramento con casas de piedra y terrazas con sombrillas rojas
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Colonia del Sacramento con niños: historia y excursión de un día

Colonia del Sacramento se puede visitar en un día desde Buenos Aires con una niña de 18 meses, y a nosotros nos pareció una de las jornadas más interesantes del viaje, aunque no tanto por lo que hay que ver, que es poco y se recorre en un par de horas, como por la historia que nos contaron durante la visita guiada.

Es una historia que no suele aparecer en las guías rápidas y que cambia por completo la forma de mirar un casco antiguo que, a primera vista, podría parecer solo un pueblo bonito. Por eso le dedicamos un artículo propio.

Este artículo forma parte de nuestro itinerario de 22 días por Argentina, Chile y Uruguay con una bebé, y la ciudad desde la que salimos está contada en nuestra guía de Buenos Aires con niños.

La historia que nos contó la guía: del barrio rojo al Patrimonio de la Humanidad

La visita guiada la hizo una mujer de setenta y tantos años, y su historia nos interesó más que cualquier monumento del recorrido. Lo que hoy es un barrio cuidado y empedrado era, según nos contó, el barrio rojo de la ciudad hace unos sesenta años, y nadie recordaba ya qué había sido antes de eso.

Ella tenía trece años cuando hizo un viaje de fin de estudios a Brasil, a mediados de los años sesenta, y el guía que acompañaba al grupo, que casualmente había hecho su tesis sobre Colonia, vio las identificaciones del colegio que llevaban y empezó a hablarles de la historia de su propia ciudad, de la que ellas no sabían nada.

Fachada rosada de una casa colonial entre dos árboles en el casco histórico de Colonia del Sacramento

Al volver habían olvidado casi todo lo que les había contado, de modo que escribieron una carta a su profesor para pedirle que invitara a aquel guía a dar una charla en el instituto.

El profesor se la pasó al director, el director al ministerio y el ministerio al gobierno, que acabó escribiendo a Brasil, y la respuesta las dejó sin palabras: por supuesto que tenían esos documentos y se los enviaban encantados, en cajas, siempre que fueran a Colonia y no a Montevideo, y si no los habían mandado antes era porque nadie los había pedido. Los habían buscado en Portugal y en España sin éxito, y a la historia de la ciudad le faltaban unos años que estaban justo en lo que llegó de Brasil.

Gracias a eso pudieron demostrar lo singular del enclave, uno de los asentamientos portugueses más antiguos de la región. Se formó entonces una comisión de tres estudiantes y cuatro profesores que trabajó durante años en recuperar el barrio y en conseguir que la UNESCO lo reconociera, y lo consiguieron.

No hemos podido contrastar los detalles de esta historia. Las fuentes oficiales que hemos consultado hablan de un Consejo Ejecutivo Honorario creado en 1968 y de la inscripción de 1995, y el grupo de la guía no aparece en ellas, aunque tampoco contradicen nada de lo que nos contó. Así nos la contó ella, y nos pareció que valía la pena contarla igual.

Calle del barrio histórico de Colonia del Sacramento con un coche antiguo azul junto a una casa cubierta de plantas

Nos contó también que la ciudad no tenía nada de especial cuando se fundó, y que lo que le daba valor era su posición: los portugueses la querían como base para acosar a los barcos españoles del Río de la Plata, en la orilla opuesta a Buenos Aires.

Es una explicación que cuadra con lo que cuentan las fuentes históricas, y que da sentido a la forma de la ciudad, con sus murallas y su traza irregular. Hace unos treinta años, en 1995, la UNESCO declaró el Barrio Histórico Patrimonio de la Humanidad, un reconocimiento que culminó la transformación de aquel barrio degradado en lo que se visita hoy.

Fundación y disputa entre Portugal y España

Las fuentes históricas confirman lo esencial de lo que nos dijeron. Los primeros europeos llegaron al Río de la Plata con Juan Díaz de Solís en 1516, y en 1680 el gobernador de Río de Janeiro, Manuel Lobo, fundó la Nova Colônia do Sacramento justo enfrente de Buenos Aires. Entre esa fecha y 1777 la ciudad cambió de manos varias veces entre Portugal y España, fue destruida y reconstruida, y sólo pasó de forma definitiva al imperio español en 1777.

Según el análisis de ICOMOS, los españoles dominaban en el campo de batalla y los portugueses en el terreno diplomático, lo que explica que durara tanto el pulso. Colonia perdió importancia militar cuando se fundó Montevideo, hacia 1726, y de aquella época le queda sobre todo el trazado del casco.

Calle empedrada de Colonia del Sacramento con casas de piedra y terrazas con sombrillas rojas

Había, además, un motivo económico. Las colonias españolas tenían prohibido comerciar con otros países, y Colonia fue durante décadas la puerta de un comercio clandestino que conectaba el Perú con Buenos Aires y en el que los portugueses, y después los ingleses, tuvieron un papel principal.

De esa doble herencia queda huella en las casas: las portuguesas tienen tejados a cuatro aguas con tejas cerámicas, y las españolas, techo de azotea, así que caminando por el barrio se distinguen unas de otras si uno sabe qué mirar. El Barrio Histórico ocupa unas doce hectáreas, y la iglesia, reconstruida varias veces, sigue siendo la principal de la ciudad.

Lo que nos contó de Uruguay hoy

La guía no se quedó en el pasado, y a medida que caminábamos fue hablándonos de cómo se vive hoy en el país, con unas cifras que anotamos tal como las dijo y que no hemos contrastado.

Nos explicó que el nombre de Uruguay vendría del guaraní, aunque la etimología admite otras versiones, y significaría algo así como «pájaros pintados», en referencia al río que marca la frontera con Argentina, y que Uruguay es el país más caro de Latinoamérica, con Colonia del Sacramento como la segunda ciudad más cara del país y también la más segura.

También nos habló de una población muy envejecida: según sus datos, más de la mitad de los habitantes de la ciudad supera los sesenta años y la población va disminuyendo porque los jóvenes se marchan fuera, mientras que hay personas que llegan a los 115 años y muchas políticas pensadas para los mayores, como wifi gratuito, coches a precios reducidos o acompañamiento.

Nos describió un país bastante socialista, con las clases bajas cubiertas y una sanidad pública muy buena, que vive de su estabilidad, de su carne premium y de ser la parte más tecnológica de Sudamérica.

Orilla del Río de la Plata en Colonia del Sacramento, con rocas, arena y una palmera

Lo que sí comprobamos por nuestra cuenta es lo de la seguridad: no vimos rejas en ningún sitio, y en la playa había zonas públicas con parrillas para hacer asado.

Cómo ir desde Buenos Aires: ferry, migración y excursión de un día

Colonia está a una hora en ferry de Buenos Aires, y nosotros hicimos la excursión de un día con Civitatis, que incluye ferry, tasas de embarque y visita guiada. Es un día largo, de unas diez horas, y con una niña pequeña conviene asumirlo. El voucher puede dar la impresión de que hay que pagar unas tasas por separado, y no es así: ya están incluidas.

Nos recogieron a las 6:30 para llevarnos a la terminal de Colonia Express, donde hay que estar una hora y media antes de la salida. No sabemos por qué tanto, y pensamos que sería una precaución más, pero no: en el propio puerto se hace el check-in y se pasa directamente por la migración de los dos países, algo curioso porque la de Uruguay está en Buenos Aires.

Fuimos por el acceso preferente, aunque hay muchas cabinas de Argentina y pocas de Uruguay y se arma cierto lío. La peque viajó como infante, con una reserva aparte y un bono distinto al de los adultos, y la sala de espera nos pareció genial y la espera, al final, no fue tanta.

El barco sale recorriendo la zona industrial del puerto, que es fea, pero luego, ya en el estuario, el perfil de Buenos Aires es muy bonito. Llegamos en una hora y, como fuimos de los últimos en bajar, tuvimos que esperar a que empezara la visita guiada que ofrece el propio Colonia Express.

Faro de Colonia del Sacramento tras una casita blanca de tejado rojo

Qué vimos, dónde comimos y cómo fue la vuelta

Caminamos por el centro, que realmente no tiene mucho, pero con la guía se convierte en otra cosa porque va uniendo cada rincón con lo que acabamos de contar. Vimos la basílica, la calle de los Suspiros, las murallas, los huesos de la ballena varada y la zona de la orilla.

Está todo empedrado y con el carrito va regular, pero nuestra hija estaba durmiendo y nos fue genial. Después de la visita, a las doce, la guía nos recomendó un sitio de chivito, el plato típico, un filete con huevo, queso y salsa, y fuimos directamente: estaba muy rico y el precio nos pareció muy bueno.

Faro y muralla en ruinas de Colonia del Sacramento vistos desde una calle empedrada, con un cañón antiguo en primer plano

Por la tarde nos tomamos un helado y cogimos el autobús gratuito de Colonia Express, que recorre el municipio cada hora. No tiene mucho que ver, pero sirve para salir al campo y tener la sensación de estar en el interior de Uruguay, y por el camino vimos las zonas públicas de asado de la playa.

Volvimos paseando hasta el puerto, que está a unos ocho minutos del centro, por las antiguas vías del tren, que nunca llegaron a usarse mucho por lo lento que era. Parecía mucho tiempo para la visita, pero en realidad no paramos, aunque es verdad que hubo bastantes esperas.

La vuelta se retrasó por problemas con la migración y el barco era peor que el de ida, sin vistas desde el frente, por lo que no pudimos ver aparecer Buenos Aires. La niña hizo amigos de todos los países, entre ellos un niño mexicano de su edad con el que mantuvo una conversación entera, y llegamos con una hora de retraso, y por eso cogimos un Cabify en la puerta. Nuestra recomendación es no reservar el traslado de vuelta con hora fija, porque tras un día así los horarios pueden cambiar.

El día tuvo además otros contratiempos. Mientras comíamos, el transfer que teníamos contratado para Iguazú nos escribió para decirnos que se había confundido y que el precio subía un 30 %, por lo que les dijimos que no y buscamos alternativas, y a través del hotel encontramos un servicio por más o menos lo mismo.

También intentamos hacer el check-in del vuelo de la mañana siguiente, que fue complicadísimo y acabó saliendo bien, con un coste añadido para poder ir cómodos con la peque. Eran las diez y media cuando nos acostamos, con el despertador puesto para las cinco.

El día completo, con sus prisas y su lluvia, está contado tal como lo vivimos en nuestro diario de Patagonia.

Datos útiles

Tema Qué tener en cuenta
Duración Excursión de unas diez horas desde Buenos Aires
Ferry Una hora de trayecto; check-in una hora y media antes de la salida
Migración Argentina y Uruguay, en el puerto de Buenos Aires; pocas cabinas de Uruguay
La niña Viaja como infante, con una reserva aparte y un bono distinto al de los adultos
Tasas Incluidas en la excursión; el voucher puede dar a entender lo contrario
Casco histórico Barrio Histórico de unas 12 hectáreas, Patrimonio de la Humanidad desde 1995; se recorre a pie
Carrito El empedrado va regular, pero se puede
Autobús gratuito De Colonia Express, cada hora, por el municipio
Comer Chivito, el plato típico
Vuelta Puede retrasarse por migración; mejor pedir Cabify o taxi en el momento

Preguntas frecuentes

¿Merece la pena Colonia del Sacramento en un día desde Buenos Aires?

A nosotros nos pareció que sí, sobre todo con visita guiada, porque el casco antiguo es pequeño y lo que lo hace interesante es la historia que se cuenta.

¿Se puede ir con carrito?

Sí, aunque el empedrado va regular. La peque durmió durante buena parte del paseo y no tuvimos problema.

¿Cuánto dura la excursión?

Unas diez horas en total, con una hora de ferry en cada sentido y la migración antes de embarcar.

¿Qué documentación hace falta para el bebé?

Su pasaporte propio. Todo lo que nos pidieron en las fronteras de este viaje está en nuestro artículo sobre documentación para viajar a Argentina y Chile con un bebé.

¿Qué es un chivito?

El plato típico uruguayo: un filete con huevo, queso y salsa.

¿Un día es suficiente para Colonia?

Para verla, sí. Nos pareció incluso que sobraba tiempo, aunque hubo muchas esperas entre el ferry, la migración y la visita. Con un bebé conviene contar con que el madrugón es duro y con que la vuelta puede alargarse.

Lo que usamos

La excursión a Colonia la reservamos con Civitatis, y viajamos con seguro de Heymondo, con el código RETRATOSVIAJEROS.

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