El Chaltén con niños: rutas con un bebé y dónde dormir
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Sí, El Chaltén con una niña de 18 meses es de los destinos más cómodos de la Patagonia: todas las rutas salen del propio pueblo, no hace falta coche, hay un parque infantil en la plaza y nosotros hicimos cuatro rutas en porteo, desde el Chorrillo del Salto, de unos 3,5 km, hasta la Laguna Torre, de unos 20. Pero hay que ir con calzado de montaña, abrigo, margen de tiempo y muy pendientes del clima, porque en el inicio de la temporada el hielo y el barro cierran algunos senderos.
Qué es El Chaltén: historia y datos
El Chaltén se fundó en 1985, más por razones de soberanía que de turismo, porque Argentina y Chile discutían los límites en la zona del Lago del Desierto y del Hielo Continental y el territorio estaba despoblado. En 2015, la ley 27.055 lo declaró Capital Nacional del Trekking, y hoy tiene entre 1.700 y 1.800 habitantes, frente a los 41 que figuraban en el censo de 1991. Es una de las localidades más jóvenes de Argentina, y está dentro del Parque Nacional Los Glaciares, a orillas del río de las Vueltas.
El nombre Chaltén viene de la lengua tehuelche o aonikenk y suele traducirse como «montaña humeante», aunque también se dice «azul», y es el que los tehuelches daban al cerro que hoy muchos conocen como Fitz Roy. Ese segundo nombre se lo puso Francisco P.
Moreno en 1877, en honor al capitán Robert FitzRoy, que había recorrido el río Santa Cruz en 1834, y la primera casa del lugar la levantó Andreas Madsen en 1903, ochenta años antes de que existiera el pueblo. Es un destino de temporada, que va de octubre a mayo, y nosotros llegamos al inicio, de modo que algunos negocios todavía estaban cerrados.
Una de las cosas que más nos marcó de El Chaltén fue el amanecer sobre el Fitz Roy. Cuando los primeros rayos del sol llegan a la cumbre, la montaña se tiñe de un rojo tan intenso que cuesta creer que sea real, y durante unos minutos todo el macizo parece arder, una imagen que encaja bastante bien con eso de la «montaña humeante». Si el tiempo acompaña, merece la pena madrugar para verlo.
El efecto se debe a la inclinación del sol. Cuando está casi a ras del horizonte, su luz atraviesa una capa de atmósfera mucho más gruesa que a mediodía, y en ese recorrido el aire dispersa los tonos azules y deja pasar los rojos y naranjas, que son los que alcanzan la roca.
Como la cumbre es tan alta, recibe esa luz antes que el valle, que sigue en sombra, y por eso parece que el pico se enciende mientras todo lo demás está todavía a oscuras. A este tipo de resplandor se le suele llamar «alpenglow» o resplandor alpino, aunque en español se oye más hablar simplemente de la luz del amanecer sobre la montaña.
Solo se ve en los minutos alrededor de la salida del sol y con la cumbre despejada, algo que no siempre ocurre, porque el Fitz Roy suele estar cubierto de nubes por los vientos que lo rodean, así que conviene tener paciencia y no dejarlo para el último día.
Nuestro consejo es verlo desde el Mirador de los Cóndores, que queda a un paseo muy corto del pueblo y tiene vistas abiertas del Fitz Roy y del valle; si prefieres no madrugar tanto ni salir con una niña pequeña, también se ve perfecto desde la ventana de las habitaciones de Chaltén Suites.

Cómo llegar a El Chaltén desde El Calafate
El Chaltén no tiene aeropuerto comercial y se llega en autobús desde El Calafate, en un trayecto de unas tres horas. Nosotros fuimos con Marga Taqsa, en asientos cama muy amplios y que se reclinan mucho, con el equipaje etiquetado, algo que nos gusta, y el viaje se nos pasó rápido.
La estación de autobuses de El Calafate está alejada del pueblo, por lo que desde el alojamiento nos vinieron a buscar, y allí nos esperaban dos sorpresas con una niña pequeña: los menores de dos años no pagan billete, pero sí un seguro de 1.000 pesos, y antes de embarcar hay que pasar por una oficina para pagar una tasa de 4.000 pesos por persona, que en el caso de los mayores de seis años no se puede evitar. Más detalle en Moverse por Argentina y la Patagonia con niños.

Dónde dormir en El Chaltén: Chaltén Suites
Nos alojamos en Chaltén Suites, en la calle principal, junto a la plaza y a unos diez minutos andando de donde nos dejó el autobús. Es un sitio muy bien puesto y muy bonito, con unas vistas increíbles del Fitz Roy y, sobre todo, un ambiente familiar y acogedor que nos hizo sentir como en casa. Nos cuidaron muchísimo durante toda nuestra estancia y, sobre todo, se portaron increíblemente bien con la peque.
Cuando viajas con niños pequeños se valora mucho no sentirte como una molestia, y que alguien te trate como nos trataron a nosotros en este hotel no es algo que se olvide fácilmente.
En la recepción nos dieron un plano del pueblo hecho en acuarela que nos encantó y nos prestaron bastones de trekking, lo que nos vino genial porque pensábamos alquilarlos; no tienen un precio disparatado, pero no compensa traerlos de casa, sobre todo teniendo que cargar con una niña pequeña. Y el desayuno es una locura: todo es casero, desde las galletas hasta la tarta de zanahoria o las medialunas. Casero y delicioso, de verdad que increíble. Nos volveríamos a recorrer medio mundo solo por esas galletas.

Dónde comer con una niña pequeña
El Chaltén se llena de gente joven que sale de las rutas, pero hay sitios cómodos con niños. Cogimos unas empanadas de calabaza, caprese y pollo en Banneton, cenamos en Akethonenk, que nos recomendaron en el hotel y que tiene platos abundantes a un precio razonable y un aperitivo de panes muy rico, y comimos una hamburguesa de cordero en un bar muy animado que estaba bien, sin más.
Hay muchos locales sin gluten, y como es inicio de temporada algunos negocios aún no habían abierto. Por la tarde, la plaza tiene un parque infantil con el Fitz Roy de fondo, y la peque acabó rodeada de otras niñas del pueblo que salían del colegio, que la ayudaron en los columpios y compartieron su merienda con ella.
El hotel donde nos alojamos tiene además un restaurante, el Cesarino, al que tardamos en ir porque tenía pinta de caro y que resultó donde más abundante y más barato comimos en esos días, con una trucha y un pastel de guanaco buenísimos y un paté de salmón de aperitivo. Si volviéramos, sin duda cenaríamos allí cada noche. Difícilmente se puede encontrar algo con mejor relación calidad-precio en todo el pueblo.

Las rutas que hicimos en El Chaltén con una niña de 18 meses
Hicimos cuatro rutas en tres días, todas con nuestra hija en porteo, y la dificultad fue creciendo: empezamos por las cortas y dejamos para el final la más larga. Conviene preguntar siempre en la oficina de turismo o en el hotel por el estado de los senderos antes de salir, y para rutas más remotas nos contaron que existe una web del gobierno argentino, llamada Zonas Remotas, donde se puede registrar la ruta para que sepan por dónde buscarte si te pierdes.
Si no te termina de convencer hacer las rutas por tu cuenta, que sepas que hay excursiones organizadas y adaptadas para todos los públicos (además te evitas caminar un buen trecho porque te llevan en coche). En Viator hay también un día completo con almuerzo a la Laguna de los Tres y el Fitz Roy y otro de dos días por Fitz Roy y Cerro Torre, que no hicimos.
Chorrillo del Salto
Es una ruta de 3,5 km que empieza al final del pueblo, unos 5 km desde el centro, y se puede iniciar por el mismo sitio que el sendero del Fitz Roy o por una pista forestal compartida con vehículos que desemboca en un camino normal, con carteles sobre cómo reaccionar si te encuentras un puma.
Es plana y fácil, aunque hacía bastante calor, y la cascada, alta y bonita, nos pareció que no era espectacular. En principio hay que pagar la entrada al parque, pero esa semana se estaba cambiando de concesionaria y no cobraban.

Mirador de los Cóndores
El sendero empieza cerca de la estación de autobuses, al cruzar el puente, y es corto, con algo de subida pero nada duro. Vimos un zorro, y arriba la vista de las montañas es espectacular, aunque la que se ve un poco antes del mirador propiamente dicho nos pareció más bonita. Uno de nosotros subió dos amaneceres: son unos treinta minutos desde el hotel, a unos 0 grados, y cuando el pico del Fitz Roy se ilumina de rosa y luego de rojo, con el resto de picos encendiéndose uno a uno, es majestuoso.

Laguna Capri
Es una ruta asequible incluso con porteo: unos 11 km entre ida y vuelta, con los tres o cuatro primeros kilómetros de subida sostenida pero con un sendero sencillo y bien señalizado, y buen tiempo. Llegamos a la laguna a las doce, y allí el Fitz Roy se refleja en el agua.
Hicimos la vuelta por el mirador del Fitz Roy, que alarga algo la ruta, aunque desde todo el camino se ven igual de bien las montañas y el glaciar. Queríamos ir a la Laguna de los Tres, pero todo el mundo nos dijo que el último kilómetro seguía con hielo y barro y era muy complicado, y por eso la descartamos.

Laguna Torre
La más larga: 20 km desde el inicio y unos 23 desde el hotel. Salimos a las diez y tardamos cuatro horas en llegar, con un camino suave, un bosque que nos acompañó casi todo el rato y una mofeta juguetona por el camino.
La laguna estaba aún parcialmente helada, con la aguja Torre clavada y el glaciar al otro lado, y comimos con esas vistas hasta que se nos pasaron casi dos horas. Volvimos en menos de tres. Nos pareció más fácil y más llana que la de Capri, y con la niña, que aguantó todo el trayecto en la mochila, salió mucho mejor de lo que temíamos.

Nuestros días en el pueblo, con lo que salió bien y lo que no, están en nuestro diario de Patagonia: la llegada y los primeros paseos, el amanecer rosa y la laguna Capri y la Laguna Torre.
Datos útiles para El Chaltén con niños
| Tema | Qué tener en cuenta |
|---|---|
| Cómo llegar | Autobús desde El Calafate, unas tres horas; Marga Taqsa tiene asientos cama |
| Dónde dormir | Chaltén Suites, en la calle principal junto a la plaza |
| Entrada | 50.000 pesos argentinos para extranjeros desde junio de 2026 según la prensa, incluido el acceso por El Chaltén; la semana que fuimos no cobraban por un cambio de concesionaria |
| Temporada | De octubre a mayo; al inicio, algunos negocios cerrados |
| Chorrillo del Salto | Unos 3,5 km, llano y fácil |
| Laguna Capri | Unos 11 km entre ida y vuelta, con subida los primeros kilómetros |
| Laguna Torre | Unos 20 km desde el inicio; cuatro horas de ida y menos de tres de vuelta |
| Bastones | Los prestó el alojamiento; conviene preguntar en el hotel antes de alquilarlos |
| Entrada del Perito Moreno | Guardadla: nos dijeron que da un 50 % de descuento en El Chaltén |
Preguntas frecuentes
¿Hace falta coche en El Chaltén?
No. Todas las rutas salen del propio pueblo y la estación de autobuses está cerca.
¿Se puede hacer trekking en El Chaltén con un bebé?
Nosotros hicimos cuatro rutas con nuestra hija de 18 meses en porteo, desde el Chorrillo del Salto hasta la Laguna Torre, y la más larga salió mejor de lo que esperábamos. Hay que calzado de montaña, abrigo, margen y preguntar por el estado de los senderos.
¿Cuántos días hacen falta?
Nosotros estuvimos tres días completos y nos dio para cuatro rutas, con la peque descansando por las tardes en el parque de la plaza.
¿Cuándo ir a El Chaltén?
La temporada va de octubre a mayo. Nosotros fuimos al inicio y la Laguna de los Tres tenía el último kilómetro con hielo y barro, además de que algunos negocios aún no habían abierto.
Lo que usamos
Viajamos con un seguro de Heymondo (código RETRATOSVIAJEROS, 5 % de descuento y 15 % en el familiar) y con una eSIM de evaSIM. Algunos enlaces de este artículo son de afiliación, y Chaltén Suites colaboró con nosotros durante el viaje; solo recomendamos lo que hemos usado.
