Vienna Pass: ¿merece la pena?

 

Cuando decidimos que iríamos a Viena, tuvimos muy claro que queríamos visitar los palacios de Hofburg y Schönbrünn. Mi primera idea fue coger el Sisi Ticket, que por 29,90 euros permite la entrada a ambos, pero el ahorro era de apenas 2 euros.

Me parecía imprescindible también la Biblioteca Nacional Austriaca, que ya sumaba otros 7 euros y, por razones que ya he comentado anteriormente, la noria del Prater, que son 10 más. Total, ya rondábamos los 47 euros. Eso sin sumar billetes de metro, a 2’2 euros el viaje, de los que como mínimo hubiéramos necesitado 3. Total, 54 euros. La Vienna Card por 59 nos incluía todos los sitios que queríamos visitar y alguno más, además de facilitarnos un medio de transporte bastante efectivo teniendo en cuenta que los autobuses turísticos realizan exactamente el recorrido que queríamos. Así que nos decidimos, sin tener muy claro si nos iba a dar tiempo a todo.

Puede parecer que fuimos agobiados, pero no fue así en absoluto. Si es cierto que íbamos con hora, pero desde el principio tuvimos claro que si había que dejar pasar algo, se dejaba sin problemas. De hecho, la Vienna Pass también incluye un Tour guiado por la ciudad que descartamos por falta de tiempo sobre la marcha. En general fue un día bastante intenso, pero pudimos ver y disfrutar de todo lo que visitamos. Si no pasamos más tiempo en los palacios fue porque realmente no quisimos hacerlo.

Si volviera a repetir el viaje, seguramente no compraría la Vienna Pass. Los palacios de Hofburg y Schönbrünn me decepcionaron enormemente y, en mi opinión, creo que su precio es excesivo para lo que ofrecen. A día de hoy, creo que no entraría y me limitaría a ver los jardines. También es cierto que si no hubiera entrado, nunca hubiera sabido qué me estaba perdiendo.

Aparte de los palacios, lo siguiente que más me decepcionó fue el City Cruise. Me pareció una pérdida de tiempo absoluta, no lo recomiendo para nada. No sé cómo estará la visita guiada, pero creo que fue un error cambiarla por el crucero. Las grandes sorpresas, sin embargo, fueron las menos esperadas. La Torre del Danubio nos encantó y el Belvedere, que metimos a última hora, nos dejó fascinados.

En total, hicimos un gasto de unos 141 euros cada uno, por lo que la Vienna Card quedó más que amortizada. Cierto es que, de no haberla tenido, muchos sitios no hubieran entrado en nuestros planes.

¿Recomiendo la Vienna Pass? Depende. Si vas a entrar sí o sí en las atracciones que oferta, sin duda. Planifica bien tu ruta, ten en cuenta los horarios de los autobuses y los de apertura, intenta tener un plan b por si algo te falla y prepárate para un día intenso.