Diario Viena, Bratislava y Budapest (1): Viena, toma de contacto

 

Llegamos a Viena al atardecer, después de un vuelo de lo más anodino. Aprovechamos que estamos en el aeropuerto para comprar la Vienna Pass, ya que no sabemos si en la ciudad encontraremos algo abierto. El precio es de 59 euros para un día y tenemos pensado activarla mañana.

Lo primero que nos sorprende al salir del aeropuerto es el transporte público que conecta el mismo con la ciudad: moderno, bien señalizado y funcional, nos recuerda en parte al aeropuerto de Lisboa. Cogemos el Railjet para ir a Wien Hauptbahnhof. Es la opción más económica y rápida, en apenas 15 minutos nos deja en la estación central de Viena. Vamos al hotel, que está muy cerca, a dejar el equipaje y salimos a inspeccionar la zona, llegando hasta Belvedere dando un paseo. Es una zona que se encuentra relativamente a las afueras y no hay apenas nada abierto a estas horas, ya que no es una zona turística. Aprovechamos para ver que tren tenemos que coger mañana y dónde, que no es nada complicado de averiguar, está todo bastante bien indicado y resulta muy intuitivo. Cenamos en un Würstel stand, tan típico de aquí, se trata de un kiosko de comida callejera, normalmente salchichas. Probamos una salchicha rellena de queso que nos recomienda el chico que lo atiende. Después, agotados, regresamos al hotel y nos vamos a la cama.