¿Cuánto cuesta viajar a Islandia?

 

Que viajar a Islandia es caro es algo que sabe todo el mundo… pero no es tan prohibitivo como se pudiera pensar. O, al menos, a nosotros no nos lo ha parecido. En este artículo os vamos a contar cuánto nos hemos gastado nosotros de manera detallada para que podáis hacer vuestros cálculos. Vamos, lo de siempre 😛

Vamos a poner casi todos los precios en euros porque nos parece más intuitivo, pero hay que tener en cuenta que la conversión es de septiembre de 2021 (aproximadamente 1€ = 151 isk).

Los vuelos (y el tren)

El tetris que tuvimos que hacer para cuadrar los vuelos de Islandia ya lo contamos en el post de preparativos, así que vamos a ir directamente al precio. El tren de Madrid a Barcelona con OUIGO nos costó 78€ para los dos. La verdad es que se pueden encontrar verdaderos chollos para hacer este trayecto, el nuestro no fue de los más baratos pero tampoco de los más caros. Con Renfe nos salía bastante más caro, de hecho.

De Barcelona a Kefliavik con SKY pagamos 255,30€ los dos. El trayecto más caro del viaje. De Kefliavik a París nos salió por 150,22€ con Transavia y de París a Madrid por 69,98€ con Vueling.

Todos los vuelos los cogimos de manera independiente, directamente con la compañía, para evitarnos tasas de terceros y porque si luego hay problemas tener un intermediario solo te da dolores de cabeza. Así que mejor evitarlos.

Facturar una maleta nos sale por la friolera de 100€ porque, claro, son 3 maletas facturadas en tres aviones diferentes a una media de 30€ más la que hay que facturar en el tren, que sale por 9€. Nuestra idea inicial era ir solo con equipaje de mano, pero con todo el equipo fotográfico, la ropa de invierno, el trípode, los bastones de trekking (imprescindibles, por cierto) y demás se nos iba de madre y nos tocaba facturar.

Vamos, en total unos 277€ por vuelo más otros 50€ por maleta (ya que solo facturamos una para los dos).

La camper

La furgoneta camper que alquilamos nos costó, para las 7 noches que estuvimos con ella, un total de 748€. Los únicos extras que añadimos fueron los edredones y el conductor adicional. Te puedes volver todo lo loco que quieras con esta partida y subir el precio hasta el infinito y más allá, te ofrecen de todo.

Para el seguro optamos por una compañía externa que nos cubriera la franquicia (500.000 ISK) y los posibles desperfectos que pudieran ocasionarse en ruedas, bajos o cristales por grava, ceniza y demás. Como ya comentamos en el post sobre los preparativos, el problema de los seguros que vienen con el alquiler es que tienen franquicias bastante altas y para bajarlas hay que pagar un dineral. Nosotros hicimos un seguro que nos cubría los primeros 5.000€ por 130€.

Por ejemplo, con nuestra compañía de alquiler la franquicia era de 2.700€ para el CDW. Pero es que la protección de arena y ceniza también tiene esa franquicia y cuesta 8€ por día. El de grava tiene una franquicia de 130€ y cuesta 11€ por día. El de neumáticos es el único que no tiene franquicia pero, ojo, solo te cubre el neumático y su cambio…no el desplazamiento del vehículo al taller. Si quieres un seguro que tenga todo te toca pagar 35€ por día y, aún así, la franquicia es de 800€. En nuestra reserva esto suponía pagar 250€ de seguros.

En gasolina nos hemos dejado 204€, echando gasoil a una media de 225 isk el litro. Hemos recorrido 2.568 km en total, así que bastante bien.

Las excursiones

Las excursiones que hicimos fueron la de la cueva de hielo de Katla, que nos costó 225€ para los dos (con el 10% de descuento con el cupón INSTA2021 de Troll Expeditions) y el trekking sobre el glaciar que nos costó 128€ para los dos, también con el descuento. Si no tenéis cupón, que sepáis que con la primera reserva me enviaron otro 10% de descuento para la siguiente igualmente. En nuestro caso no necesitamos alquilar ropa ni calzado, pero la opción está disponible, las botas cuestan unos 10€ la cambio.

El autobús a Landmannalaugar sale por 11.000 isk ida y vuelta, que vienen a ser unos 70€ al cambio.

La comida

El tema de la comida en Islandia es uno de los más comentados siempre. El nivel de vida de los Islandeses es muy alto y, claro, eso se traduce en los precios de las cosas cotidianas.

Como decíamos antes, nosotros en un principio pensamos en no facturar porque con lo que nos costaba la maleta creíamos que se compensaba con creces lo que nos iba a suponer hacer la compra allí…. pero claro, ya el equipo fotográfico era otro cantar y para llevarlo todo sí que nos merecía la pena facturar.

De casa nos llevamos lo típico, más o menos lo mismo que a Namibia y Botsuana en 2019: embutido envasado al vacío (que sí está permitido llevar siempre que sea europeo), paté de salmón y Satislent. ¿Qué es esto último? Pues básicamente son polvos para preparar batidos sustitutivos de comidas. En Namibia nos hartamos de comer bocadillos y queríamos una alternativa un poco más saludable para no volver rodando y esto, aunque no es lo más apetecible del mundo, al final te aporta los nutrientes que tu cuerpo necesita en las cantidades diarias recomendadas y no tiene azúcares ni cosas raras, así que combinado con “comida real” nos daba un equilibrio bastante majo… y encima ocupa poquísimo. En la infografía no está incluido el precio del Satislent, a nosotros nos costó 14€ el sobre que llevamos porque teníamos un descuento de 5€ (que podéis conseguir aquí).  Tampoco hemos metido el embutido y el paté, pero serían unos 15€ aproximadamente.

También compramos alguna cosilla allí, principalmente pan, leche de avena, fruta y snacks (kitkats, que están sorprendentemente baratos). Los supermercados Bonus son los más famosos, aunque nosotros preferimos los Kronen, que tenían mejores precios en los productos que compramos. Además tienen unas cestas con cosas que caducan en el día o al día siguiente por 99 isk y se encontraban cosas interesantes a veces. No nos pareció especialmente caro, es verdad que hay cosas que están muy caras, pero otras tampoco discrepan mucho de los precios de España. Por ejemplo, la leche de avena nos costó unos 300 isk (2€) al cambio, los plátanos unos 250 isk el kilo y los flatkökum, que son una especie de crepes islandeses que combinan sorprendentemente bien con el jamón serrano, a 200 isk…. pero el pan de barra estaba a 400-500 isk. Vamos, que se puede comprar la comida allí perfectamente.

Por cierto, otra cosa sorprendentemente barata (y rica) son los perritos calientes. Les ponen una salsa que está muy buena y salen por unos 500 isk la unidad. Nosotros los probamos en una gasolinera N1 el día del volcán, que no tuvimos tiempo de preparar comida ni de comprar ni de nada… y bien.

Entendemos que esto no es para todo el mundo, obviamente, pero a nosotros nos funcionó muy bien porque ahorramos dinero y tiempo, que era lo que más necesitábamos… y no pasamos hambre ni «sufrimos» en absoluto. Pero cada uno se conoce a sí mismo y sabe qué puede funcionarle y qué no, así que lo último que pretendemos es decirle a nadie qué tiene que comer.

Los camping

La media del precio de los campings es de 1800 isk por persona, aproximadamente. Nosotros pagamos lo siguiente, teniendo en cuenta que incluimos el precio de ducha y baños en los casos en los que había que pagarlos aparte:
-Camping Fossatun: 4.000 isk.
-Camping Gladeimar : 3000 isk.
-Camping Studlagil: 2460 isk.
-Camping Svinafell: 3400 isk.
-Camping Kirkjubaer: 3600 isk.
-Camping Selfoss: 3500 isk.
Notaréis que faltan dos noches. Es porque la primera la pasamos en el Viking campsite, que es un parking en el que te dejan pernoctar de manera gratuita (aunque no hay baño, pero utilizamos los del sitio de alquiler, que está a 10 minutos) y tampoco conseguimos pagar la noche en el camping de Hamragardar  porque ni había nadie, ni funcionaba la página web. Así que nada, esperamos que no nos llegue una multa.

El turismo

En general hacer turismo en Islandia es barata porque prácticamente todos los sitios son gratuitos y solo hay que pagar en algunos el parking. Hay que estar atentos porque no hay barreras en casi ninguno, solo un cartel diciendo que hay que pagar a través de una web (y esa web a veces ni funciona, como nos pasó en el volcán), pero tienen cámaras para controlar quién entra y quién sale. Nosotros pagamos en concepto de entradas o aparcamientos:
-Parking cascada Seljalandsfoss: 700 isk
-Parking Thingvellir: 750 isk.
-Kerid crater: 800 isk (entradas)
-Parking Svartifoss: 750 isk.
 
No conseguimos pagar ni los 700 isk que nos pedían en Kirkjufell ni los 1000 isk que nos pedían en el volcán. La web, que es la misma de hecho, nos daba constantemente un fallo al intentar pagar (y lo intentamos bastante, desde los dos móviles y con varias tarjetas diferentes). Cruzaremos los dedos para que no nos multen.

El seguro

Al estar dentro de Europa y admitirse la tarjeta sanitaria europea, sumado a que nuestro seguro de hogar incluye cobertura para viajes (bajita, pero suficiente para según qué destinos), decidimos que no era necesario coger más seguros en este sentido. Lo que sí necesitábamos era un seguro de cancelación. Como siempre, nuestra elección fue Chapka. Tras el drama de 2020 fueron los únicos que nos ofrecieron una solución (y teníamos asegurado con ellos el viaje a la Antártida, que era un dineral). Así que ya ni nos lo pensamos. A la hora de la verdad todas las compañías son excusas y pegas, pero Chapka respondió y nos dio una solución cuando más lo necesitábamos, así que ahora siempre vamos de cabeza con ellos. Además el precio es estupendo, cubrimos los vuelos y el billete de tren (que es lo único que pagamos por adelantado) por menos de 25€.

Todo lo demás (excursiones y camper) era cancelable hasta 48 horas antes y completamente reembolsable… y no llevábamos nada más pagado por adelantado, así que fenomenal. Ahora siempre viajamos valorando una posible cancelación y nos curamos mucho en salud en ese sentido. La pandemia nos enseñó la lección bien. Recomendaciones para esto: reservar siempre con empresas europeas (el proceso europeo de reclamaciones de escasa cuantía es maravilloso), pagar cuando se pueda con Paypal o con tarjetas que tengan seguro de pagos y revisar siempre la política de cancelación.

Como siempre, los gastos del seguro no los meto en el presupuesto final del viaje porque es algo que no todo el mundo contrata y bastante cambiante según qué y dónde se contrate.