EUROPA EN CAMPER (1): Cancelaciones, retrasos y castillos.
EUROPA EN CAMPER (1): Cancelaciones, retrasos y castillos.

EUROPA EN CAMPER (1): Cancelaciones, retrasos y castillos.

 

Nuestro viaje no puede empezar peor: apenas un día antes de la salida de nuestro vuelo, Lufthansa nos envía un email con nocturnidad y alevosía en el que nos informa de que la conexión de Frankfurt a Stuttgart ha sido cancelada. Como alternativa, nos ofrece otro vuelo esa misma tarde… pero volar por la tarde impide que podamos recoger la camper a tiempo, nos obliga a buscar un hotel de última hora y nos trastoca los planes de viaje.

Contratiempos

No es el primer contratiempo del viaje. Ya cuando reservamos la camper tuvimos uno. Nuestra idea inicial era recoger el vehículo en Stuttgart y devolverlo en Split, Croacia. Nuestra ruta era lineal, de Alemania a Croacia, tenía sentido… pero después de hacer la reserva y comprar los vuelos, los de Indie campers nos la liaron. Resulta que, aunque en inicio habíamos cogido una noche de hotel en Stuttgart, cambiamos de opinión. Nos salía bastante más a cuenta dormir ese día en la camper y, de paso, aprovechar y avanzar un poco el trayecto. A fin de cuentas se suponía que llegábamos bastante temprano a la ciudad y teníamos tiempo más que de sobra para recorrerla.

Con esa idea, escribimos para ampliar la reserva una noche más. Los de Indie Campers nos dijeron que sin problema, que cancelásemos la reserva que teníamos y que hiciéramos otra con las fechas correctas. Y así hicimos: cancelamos la reserva original y, una vez confirmada la cancelación, nos dispusimos a realizar la nueva reserva… pero para nuestra sorpresa, Split ya no aparecía como destino posible para la entrega.

Contactamos con Indie Campers y nos dijeron que habían tenido problemas con el almacén logístico de Split y que nos ofrecían como alternativa devolver la camper en Venecia. Esto era un problema serio: no solo suponía perder el vuelo de vuelta, que ya teníamos pagado, si no que además implicaba hacernos otros 700 y pico kilómetros para ir de Split a Venecia.

Buscamos todo tipo de alternativas: otras compañías de alquiler, tratar de combinar coche con hoteles, realizar la parte de Croacia en coche después de devolver la camper en Venecia, volver de Venecia a Split en ferry para no perder el vuelo… nada, todo nos salía mucho más caro y nos cuadraba peor.

Por suerte, encontramos un vuelo de vuelta desde Venecia bastante barato, que quedó compensado con la cancelación del vuelo original de regreso desde Split (bastante más caro). Lo hemos comentado alguna vez, pero cuando cancelas un billete de avión te tienen que devolver la parte que corresponde a las tasas y gastos aeroportuarios. En nuestro caso ese importe nos daba prácticamente para pagar el nuevo vuelo de vuelta.

El tren como alternativa

Finalmente, tras hablar con Lufthansa, nos ofrecieron como alternativa un tren que hacía el recorrido en una hora. Los trenes los habíamos visto ya, pero inexplicablemente nos salía mucho más caro coger avión + tren que coger el vuelo con escala que cogimos, y cuando decimos más caro decimos mucho más caro, casi el doble.

El problema era que del tren solo nos ofrecían dos horarios: uno que salía 50 minutos después del aterrizaje y otro que salía 5 horas más tarde. Nuevamente el problema original: no llegábamos a tiempo a recoger la camper. Así que viendo que el tren salía del mismo aeropuerto, arriesgamos con el de 50 minutos. Con lo que no contábamos era con que nuestro vuelo aterrizaría con más de media hora de retraso.

Eso nos dejo unos 10 minutos para recorrernos toda la terminal, corriendo, hasta llegar al tren… que pillamos justo saliendo. Cuestión de segundos. Agotados tras la carrera, fuimos a preguntar. En Lufthansa nos dijeron que cogiéramos el siguiente tren, que los revisores no solían poner pegas aunque la hora no fuera la del billete original y que salían cada media hora. No entendimos entonces por qué originalmente no nos habían ofrecido ese tren y solo nos comentaron la existencia de dos, en horarios tan separados… en fin.

El caso es que, efectivamente, el revisor no nos dijo nada por haber cogido el tren siguiente y llegamos a Stuttgart sin más incidentes.

Stuttgart

Stuttgart es una ciudad pequeña, que recorremos en un par de horas, tras dejar el equipaje en las taquillas de la estación de tren. Salimos hacia la calle principal de la ciudad, Königstrasse, una calle repleta de tiendas y sitios para comer, con bastante gente paseando. Aprovechamos para coger algo de comer.

Después vamos a Schlossplatz, o la plaza del castillo, uno de los lugares más simbólicos de la ciudad. Al ser sábado hay bastante gente, incluso nos encontramos con un mercadillo en otra de las plazas, repleto de flores.

Junto a la iglesia de Johanneskirche, además, hay un rastro con objetos de segunda mano. Aprovechamos para descansar un poco en un banco porque estamos agotados después del madrugón del vuelo.

La camper

Para recoger la camper tenemos que coger un tren, que nos lleva a una localidad de las afueras de la ciudad, unos 40 minutos de recorrido. Desde ahí nos toca caminar un par de kilómetros, pero el equipaje pesa y a mí, después de la carrera con las maletas por el aeropuerto, me duele bastante la espalda… así que decidimos pedir un taxi a través de Freenow.

Según la aplicación, nos va a llevar entre 6 y 8€ por el trayecto, que tiene una duración de unos 10 minutos. El taxista llega y la cosa empieza a ponerse raruna. El tipo no habla nada de inglés, pero está enfadado. Creemos entender que nos regaña por haber pedido un taxi para un trayecto tan corto y que nos dice algo así como que podíamos haber caminado. Tratamos de explicarle lo de mi espalda, pero no nos entiende. Sigue a lo suyo, refunfuñando. Al llegar al almacén de Indie Campers, el taxímetro marca 9€. El tipo entonces saca una hoja, escribe 9€ y luego empieza a decir cosas en alemán y a poner números, que luego suma y le sale la cantidad de 37€. ¡Nos quiere cobrar 37€ por la carrera! Le decimos que ni de coña, claro. Nos bajamos del taxi y cogemos las maletas porque el tío dice que nos lleva a comisaría, pero le decimos que ni de broma vamos a dejar que nos lleve a saber a dónde, que si quiere llamar a la policía que la llame pero que la esperamos ahí, no nos vamos a subir más en su coche. Entonces el tipo arranca y se va.

Los chicos de Indie Campers nos dicen que no nos preocupemos, que trataba de estafarnos y que no va a volver. Efectivamente, así es. La verdad es que nos parece una estafa bastante absurda porque al final no le hemos pagado nada de la carrera, pero a saber…

Nos entregan la camper y nos explican cómo funciona todo, cosa que nos lleva bastante más de lo que pensábamos. No es complicado, pero sí son varias cosas: calefacción y agua caliente, depósito de aguas negras y grises, tanque de agua, conducción… la camper está genial, muy nueva y muy completa: tenemos un pequeño baño con wc y ducha, cama doble, cocina, una mesa para comer… nos encanta.

Según salimos del almacén paramos en el supermercado a comprar algo de comida y después ya nos vamos hacia nuestra primera parada de la ruta.

El castillo de  Liechtenstein

Llegamos al castillo cuando ya está atardeciendo. Está cerrado, así que tendremos que realizar la visita a los jardines por la mañana cuando abran. Damos una vuelta por los alrededores hasta que oscurece y después nos preparamos la cena. Hemos aparcado en el parking del castillo, que es gratuito de 18 a 9 de la mañana, a partir de esa hora cuesta 2€. Alemania es un país perfecto para campers porque está permitido pernoctar en cualquier aparcamiento.

Tras la cena procedemos a inaugurar la ducha de la camper, pero no conseguimos que nos salga el agua caliente. La camper funciona con una bombona de gas, que revisamos que esté conectada… pero nada, agua templada pero no caliente. Nos duchamos así porque ya no son horas de llamar al servicio de asistencia de Indie Campers, y nos vamos a dormir.